LA OTRA CARA DE LA CRISIS HÍDRICA

Menor actividad agrícola enciende preocupación por el empleo rural en Limarí

La disminución de cultivos, las cosechas más breves y el alza de costos están generando preocupación entre agricultores locales, quienes advierten un posible impacto en el empleo rural. Los temporeros que dependen de la actividad agrícola relatan menos oportunidades laborales, mientras la seremi de Agricultura confirma una baja de 17,26% en la superficie frutícola regional respecto de 2021.
Temporeros del Limarí advierten que las temporadas se han vuelto más inciertas, con menos oportunidades laborales y faenas más acotadas. (Foto: El Ovallino)
Temporeros del Limarí advierten que las temporadas se han vuelto más inciertas, con menos oportunidades laborales y faenas más acotadas. (Foto: El Ovallino)
martes 02 de junio de 2026

La crisis hídrica en el Limarí no solo ha reducido la producción agrícola. Dirigentes y trabajadores advierten que la menor actividad del campo también estaría afectando el empleo de temporada y los ingresos de familias rurales.

A la falta de agua se suman altos costos, cosechas débiles e incertidumbre para sembrar, factores que han llevado a productores a reducir cultivos. Aunque no existen cifras locales que midan directamente esta caída laboral, los testimonios apuntan a una preocupación común: con menos cultivos y menos cosechas, también disminuyen las oportunidades para quienes viven de estas faenas.

Un campo con menos movimiento

En El Palqui, el presidente del Sindicato de Pequeños Agricultores, Fidel Salinas, advierte que la falta de lluvias, nieve y seguridad hídrica mantiene al sector en un escenario crítico. “Este es uno de los años más críticos. No ha llovido nada ni nevado nada. Estamos al límite de la realidad”, afirmó.

Según el dirigente, la incertidumbre y los altos costos han llevado a varios productores a postergar siembras o reducir cultivos, lo que también golpea al empleo agrícola.  “Mucha gente está dejando de cultivar porque no se ve un panorama muy auspicioso”, explicó.

Salinas asegura que esa menor actividad ya se nota en la contratación. “Hay una disminución enorme de contratación de trabajo. Hay gente que llega y se va, porque no tiene trabajo o porque dura muy poco la cosecha”, sostuvo.

El dirigente recuerda que en años anteriores la llegada de trabajadores a sectores agrícolas generaba movimiento económico en las localidades. “Antes había un boom de gente de todos lados y había una economía interna en la localidad. Hoy se ve muy lento el asunto, con poca gente trabajando y menos contratación”, comentó. 

Familias que dependen de la temporada

Una mirada similar entrega Jessica Carrizo, agricultora y dirigenta de la agrupación Agricultores Sin Tierra de La Isla, en Monte Patria. Desde su experiencia, el problema no afecta sólo al agricultor, sino también a quienes encontraban trabajo en esos predios. 

La dirigenta plantea que, detrás de cada agricultor pequeño o mediano, también hay otras personas que dependen de esas faenas. “Cada agricultor igual va a tener cinco o seis personas, cinco o seis familias que trabajan en un mismo lugar, porque tienen que alimentarse, hay costos detrás y niños estudiando”, indicó.

A su juicio, la situación es especialmente compleja para mujeres que dependen de trabajos de temporada, en un contexto donde las cosechas podrían ser más acotadas. “Está muy compleja la situación de todos. Conversaba con chiquillas que trabajan en temporada y también van a tener poca cosecha, entonces se va a terminar luego la mano de obra”, agregó. 

Trabajadores buscan otras opciones

La preocupación también se refleja entre trabajadores agrícolas. Una temporera ovallina que pidió mantener su identidad en reserva, afirma que las oportunidades laborales han cambiado con fuerza en los últimos años. “Antes podía regodearme con los trabajos. Ahora tengo que aceptar lo que hay no más”, relató.

Según su testimonio, aunque todavía logra mantenerse activa durante el año, hoy debe adaptarse a turnos más exigentes y a empleos que no siempre entregan los mismos ingresos que antes. “Antes nosotros trabajábamos y ganábamos 30 o 40 mil pesos al día; ahora en terreno la gente se está haciendo 10 o 15 mil pesos”, sostuvo. 

Otro trabajador agrícola de Monte Patria, también bajo reserva de identidad, asegura que la falta de oportunidades en el rubro lo obligó a buscar empleo en la construcción. “Esta temporada me costó encontrar trabajo en la uva así que tuve que buscar en la construcción”, explicó.

Al comparar la oferta laboral actual con la de años anteriores, fue tajante: “Ahora hay mucho menos trabajo, ni la mitad de lo que había. Antes uno podía cambiarse si estaba malo”, comentó.

Disminución de la superficie agrícola

La preocupación se da en un contexto de menor superficie productiva regional. Desde la seremi de Agricultura, el seremi Vicente Cortés confirmó que existe una baja en la superficie agrícola, "principalmente en territorios que están más marcados por la crisis hídrica”.

Cortés explicó que el último Catastro Frutícola ODEPA-CIREN 2024 de la Región de Coquimbo reportó una baja relevante en la superficie plantada. “El catastro reporta una disminución de 17,26% de la superficie plantada respecto de 2021. La región pasó de aproximadamente 22.442 hectáreas frutales en 2021 a una superficie considerablemente menor en la actualización 2024”, precisó.

En una provincia marcada por la escasez hídrica, la preocupación ya no está solo en cuánta agua hay disponible o cuántas hectáreas se mantienen productivas. También está en las familias que dependen del trabajo rural y que hoy enfrentan temporadas más inciertas. En el Limarí, menos agua también puede significar menos trabajo.