Startup regional

Transforman microalgas de agua dulce para combatir la crisis hídrica

Desde su planta en Coquimbo, TACHI opera más de 20 fotobiorreactores de 1.000 litros cada uno, los que funcionan como verdaderas biorrefinerías, capturando dióxido de carbono y transformándolo en oxígeno. Todo ello, como un proceso eficiente y sustentable.
La innovación consiste en la aplicación de microalgas vivas mediante fertirriego, entregando fitohormonas y compuestos bioactivos que fortalecen el metabolismo vegetal desde el brote hasta la cosecha. (Foto: Cedida)
La innovación consiste en la aplicación de microalgas vivas mediante fertirriego, entregando fitohormonas y compuestos bioactivos que fortalecen el metabolismo vegetal desde el brote hasta la cosecha. (Foto: Cedida)
lunes 01 de junio de 2026

La startup TACHI, con planta en Coquimbo, ha logrado expandir su tecnología basada en microalgas de agua dulce a más de 400 hectáreas de cultivos de exportación en distintas regiones del país, optimizando la producción de uva, mandarina y arándano.

Los resultados obtenidos han despertado el interés por conocer esta tecnología en varios mercados internacionales como Perú, Ecuador y México, por lo que la empresa se encuentra actualmente en un proceso de levantamiento de capital para escalar su operación y avanzar en certificaciones internacionales.

Fundada por Johanna Contreras y Carlos Araya, TACHI forma parte de la generación 2026 de Socialab y ha implementado su tecnología en predios agrícolas de las regiones de Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Maule y Biobío.

La innovación consiste en la aplicación de microalgas vivas mediante fertirriego, entregando fitohormonas y compuestos bioactivos que fortalecen el metabolismo vegetal desde el brote hasta la cosecha. Además, contribuye a mejorar la salud del suelo y optimizar el uso del agua.

Bajo el concepto de “innovación viva”, la empresa logró aislar y escalar una cepa nativa de microalgas, desarrollando una solución orientada a enfrentar desafíos como la escasez hídrica, la degradación de suelos y los efectos del cambio climático.

Desde su planta en Coquimbo, TACHI opera más de 20 fotobiorreactores de mil litros cada uno, capaces de capturar dióxido de carbono y transformarlo en oxígeno. La compañía también desarrolla soluciones para la captura y almacenamiento de CO2‚ mediante biomasa microalgal, incorporando monitoreo de variables como humedad del suelo, vigor vegetativo y estimaciones de captura de carbono.

Ciencia con impacto

Carlos Araya, CEO de la empresa, destacó que “en nuestro primer año hemos contribuido a la fijación de 25 toneladas de carbono, reduciendo la huella de la industria agrícola. Buscamos ampliar nuestra validación a nuevos frutales y hortalizas”.

Actualmente, la startup cuenta con apoyo de CORFO y forma parte de los portafolios de Socialab y Climatech. Actualmente posee un nivel de madurez tecnológica TRL 6 y participa en redes como Agrotech Studio, Climatech Chile y ChileMass.

Varinka Farren, directora de Hub APTA y mentora de TACHI en Socialab, valoró el crecimiento de la empresa y su impacto regional. “Necesitamos que alcancen la internacionalización de la tecnología, que es algo que estamos trabajando a través de estas mentorías”, señaló.

Entre los principales desafíos de este año se encuentran la obtención de certificaciones internacionales, la consolidación como proveedor biotecnológico de la agroexportación chilena y la protección de su propiedad intelectual.

Johanna Contreras, cofundadora y directora tecnológica de TACHI, confirmó que la empresa ya ha recibido consultas desde Perú, Ecuador y México. “Buscan replicar los buenos resultados obtenidos en calibre, producción, recuperación de suelo y uso eficiente del agua en cultivos con condiciones similares a las de Chile”, afirmó.

Los resultados también han sido valorados por agricultores que han probado la tecnología. Productores de Copiapó, Talca, Alto del Carmen y el valle de Elqui reportan mejoras en el vigor de las plantas, recuperación de suelos, desarrollo radicular y eficiencia hídrica, además de una reducción en el uso de fertilizantes convencionales.