Registros recientes en Monte Patria
Buscan proteger al “fantasma de los Andes” frente a presiones sobre su hábitat
Por Estefanía González.
El gato andino es considerado uno de los felinos más amenazados y difíciles de observar de Sudamérica. Se trata de una especie que está presente en la cordillera de la Región de Coquimbo, muy esquiva y difícil de registrar, conocida como el “fantasma de los Andes”.
Su baja densidad poblacional y las condiciones extremas en las que habita hacen que cada registro de este felino sea un hallazgo de gran valor para la conservación. Precisamente por ello, un grupo de voluntarios de la provincia del Limarí trabaja activamente para conocer mejor su presencia y contribuir a su protección.
Se trata de Guardianes del Gato Andino – Región de Coquimbo, agrupación que nació en 2024 al alero de la organización especializada Seeking Andean Wild Cats, liderada por el investigador Rodrigo Villalobos. Sin embargo, los esfuerzos por estudiar y proteger a esta especie en la región comenzaron mucho antes.
Según explicó Sebastián Aros, voluntario de la organización, los primeros monitoreos de Seeking Andean Wild Cats en la región se realizaron en 2015, cuando se obtuvieron registros del gato andino en la provincia del Choapa. Posteriormente, en 2020, se confirmó la presencia del felino en el Valle del Elqui.
Actualmente, el trabajo se desarrolla a nivel regional, aunque el equipo de ocho voluntarios que integra Guardianes del Gato Andino en el Limarí concentra buena parte de sus esfuerzos en los sectores cordilleranos de la provincia.
“Nuestro foco principal es el gato andino, una especie en peligro de extinción, muy esquiva y difícil de registrar, conocida como el ‘fantasma de los Andes’. También trabajamos por la conservación de otros felinos presentes en la provincia, como el gato colocolo y el puma”, señaló Aros.
La labor de la agrupación combina monitoreo mediante cámaras trampa, educación ambiental, actividades de difusión y vinculación con comunidades rurales y crianceros. Además, han impulsado iniciativas artísticas para acercar la conservación a la ciudadanía, como un mural realizado en Monte Patria que destaca la importancia del gato andino y de otras especies nativas de la zona.
Una especie clave para el ecosistema
El gato andino habita zonas de alta montaña de Chile, Perú, Bolivia y Argentina. En la Región de Coquimbo ocupa ambientes cordilleranos caracterizados por roqueríos, quebradas y ecosistemas de altura, donde encuentra refugio y alimento.
Para los especialistas, proteger a esta especie va mucho más allá de evitar su desaparición.
“Proteger al gato andino no es solo cuidar una especie amenazada; es proteger el ecosistema que la sostiene y toda la vida que depende de la cordillera”, sostuvo Aros, explicando que el felino actúa como una especie emblemática que permite visibilizar la importancia ecológica de los ambientes cordilleranos.
“Buscamos que el gato andino sea una puerta de entrada para mirar la cordillera de Coquimbo no como un espacio vacío, sino como un territorio vivo, con biodiversidad, cultura e historia”, agregó.
La relevancia de este animal también trasciende el ámbito ambiental. De acuerdo con la agrupación, en distintos pueblos altoandinos el gato andino está asociado a la montaña, el agua, la fertilidad y la protección del territorio. Incluso, en la Región de Coquimbo existen petroglifos con figuras de felinos que podrían dar cuenta de la importancia simbólica que estos animales tuvieron para los antiguos habitantes de la zona.
Registros que entregan esperanza
Uno de los avances más significativos del trabajo realizado en los últimos años corresponde a los registros obtenidos en sectores cordilleranos de Monte Patria.
Desde 2024, las cámaras trampa instaladas por la agrupación han captado imágenes y videos de diversas especies, entre ellas gato colocolo, puma y gato andino.
“El último registro de gato andino corresponde a abril de este año”, indicó el voluntario de la agrupación.
Más relevante aún es que el monitoreo permitió identificar al menos tres individuos distintos: un macho adulto, una hembra adulta y una cría.
Este hallazgo representa una señal positiva para los esfuerzos de conservación, ya que aporta antecedentes sobre la presencia estable de la especie y sobre la utilización que hace del territorio.
“Estos registros nos permiten comprender mejor cómo la fauna utiliza la cordillera, cuáles son sus zonas de refugio, desplazamiento y alimentación, y también nos confirman que Monte Patria y la provincia del Limarí son territorios clave para la conservación de felinos silvestres”, explicó.
Las amenazas que enfrenta el “fantasma de los Andes”
Pese a estos resultados alentadores, la situación del gato andino sigue siendo frágil.
Entre las principales amenazas identificadas por la agrupación se encuentran la presencia de perros y gatos asilvestrados, la caza o persecución de fauna silvestre y la fragmentación del hábitat.
A ello se suman las intervenciones humanas en la cordillera, como la expansión de actividades productivas, la construcción de caminos y otras obras que modifican áreas utilizadas por la fauna para desplazarse.
Respecto a la actividad minera, Aros expresó que el impacto no se limita a una faena específica, sino también a toda la infraestructura asociada.
“Para una especie en peligro de extinción, rara y difícil de registrar, perder conectividad en la cordillera puede ser muy grave”, afirmó.
Por ello, desde la organización plantean que cualquier proyecto que se desarrolle en estos ecosistemas debe ser evaluado con rigurosidad, considerando aspectos como la biodiversidad, la disponibilidad de agua, los corredores biológicos y la presencia de especies amenazadas.
El rol de las comunidades
Para Guardianes del Gato Andino, la conservación no puede entenderse sin la participación activa de quienes viven y trabajan en la cordillera, es por eso que las comunidades rurales y los crianceros son considerados aliados fundamentales debido al conocimiento que poseen sobre el territorio y los cambios que experimenta el paisaje.
“Las comunidades no son un obstáculo para la conservación; son parte esencial de la solución”, enfatizó Aros, asegurando que la protección del gato andino requiere no solo investigación científica, sino también educación ambiental, diálogo y trabajo colaborativo, ya que “la conservación más efectiva es la que se construye junto a las comunidades”.
“Si bien existen amenazas asociadas a la caza o persecución de fauna silvestre, muchas veces por desconocimiento o por conflictos mal abordados con carnívoros, creemos que esas situaciones se enfrentan con educación ambiental, diálogo territorial y trabajo colaborativo, no desde la distancia ni la criminalización general”, enfatizó el voluntario.