Claudio Orrego, gobernador de la Región Metropolitana
"La tentación del borrón y cuenta nueva genera obras inconclusas y una mala señal"
Durante su visita a la Región de Coquimbo, el gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, participó en el encuentro nacional de concejales que se ha realizado durante esta semana en la zona y analizó las problemáticas que deben vivir los gobiernos regionales bajo la actual administración Kast.
Además se refirió sobre su sobreseimiento en el llamdo caso ProCultura.
-¿Cuál fue el objetivo de su participación en el encuentro de concejales?
“Participé en un panel junto a distintas autoridades para conversar sobre la contingencia nacional desde la mirada de los territorios. Además, esta semana firmamos un convenio de colaboración con el Gobierno Regional de Coquimbo para compartir experiencias en desarrollo económico, emprendimiento e innovación. También aproveché de conocer algunas obras emblemáticas de la región, especialmente la remodelación de la avenida Francisco de Aguirre en La Serena, donde intercambiamos experiencias sobre recuperación urbana con equipos técnicos del municipio y del Gobierno Regional”.
-¿Es posible comparar realidades como Santiago y La Serena o Coquimbo?
“Son ciudades distintas, pero enfrentan problemas similares: seguridad, incivilidades y falta de inversión. Lo que compartimos con los equipos locales es la dificultad de superar los ciclos políticos en proyectos urbanos de largo plazo. Los ciclos políticos duran cuatro años; los proyectos urbanos, en cambio, pueden tardar una década”.
-¿Se pierde continuidad de proyectos cuando asume una nueva autoridad?
“Lamentablemente sí. Siempre he tratado de recuperar lo que se hizo antes y proyectarlo, pero existe la tentación del borrón y cuenta nueva. Eso genera obras inconclusas y una mala señal para la ciudadanía. La gente espera acuerdos mínimos que permitan terminar los proyectos. Cuando la política se concentra en disputas y no en concretar transformaciones, no solo se pierde confianza en los políticos, sino también en la política y, eventualmente, en la democracia”.
-¿Influye el deseo de cada autoridad de dejar su propio sello?
“Hay espacio para la ambición y para destacar, pero el centro debe ser siempre el bien común. Muchas veces lo que prevalece es el ego. Se abandonan proyectos importantes simplemente porque fueron impulsados por otros. Eso habla mal de la calidad de nuestra política. Las ciudades requieren continuidad. El diseño de una obra puede tardar años y si se suspenden etapas posteriores, se desperdician recursos, tiempo y esfuerzos ciudadanos”.
-Los gobernadores regionales han planteado que todavía les faltan atribuciones. ¿Comparte ese diagnóstico?
“Absolutamente. La descentralización recién está comenzando. La elección de gobernadores fue un punto de partida, no de llegada. Yo creo que las inversiones que se realizan en una región deberían ser priorizadas por la propia región, aunque las ejecute un ministerio. Todavía hay muchas competencias centralizadas que podrían transferirse”.
-¿Cómo evalúa los recortes presupuestarios aplicados a los gobiernos regionales?
“Mal. Los gobiernos regionales representan apenas alrededor del 2% del gasto público. No me parece adecuado tratarlos igual que a los ministerios cuando son instituciones autónomas con autoridades elegidas democráticamente. Además, en tiempos de desempleo, los gobiernos regionales pueden ejecutar rápidamente proyectos que generan empleo local. Esa capacidad debería fortalecerse, no debilitarse”.
-¿Qué temas abordaron en la reunión que sostuvieron los gobernadores con el Presidente de la República y sus ministros?
“Hablamos de seguridad, emergencias, descentralización y empleo. Los gobiernos regionales son actualmente una de las instituciones que más invierten en seguridad pública, pero cuentan con muy pocas atribuciones. También planteamos la necesidad de disponer de mayores herramientas para responder con rapidez ante emergencias y avanzar en una descentralización efectiva”.
-¿Existe un trato desigual entre autoridades según su color político?
“Ocurre y me parece una mala señal. Los gobernadores trabajamos con alcaldes de todos los sectores políticos porque los problemas de las personas no tienen ideología. Lo mínimo es que exista un trato institucional respetuoso. Cuando un ministro visita una región, debería reunirse con las autoridades elegidas democráticamente, independientemente de su afiliación política”.
-Otro problema que suelen mencionar los municipios es la falta de capacidad técnica para formular proyectos.
“Es cierto. Hay una enorme desigualdad entre comunas. Algunas tienen equipos muy robustos y otras no. Por eso hemos impulsado programas de asistencia técnica que ayudan a los municipios a desarrollar proyectos y acceder a financiamiento”.
-También se critica que parte de los recursos regionales terminan siendo ejecutados por traspasos a ministerios.
“Por eso hemos pedido mayor transparencia en la ejecución presupuestaria. Los gobiernos regionales, en promedio, ejecutan mejor sus recursos que el nivel central. Muchas veces los retrasos se explican por trámites internos y autorizaciones que pueden tardar meses. Hemos planteado la necesidad de reducir esa burocracia”.
-En el plano político, recientemente fue sobreseído en el caso Procultura. ¿Cómo enfrentó ese proceso?
“Fue un período difícil. Cualquier persona que enfrenta acusaciones que considera falsas debe destinar tiempo y energía a defenderse. Sin embargo, todas las instancias que revisaron el caso descartaron las imputaciones. Siempre he sostenido que las autoridades debemos estar sujetas al escrutinio público y a las investigaciones que correspondan. Lo que no corresponde es formular acusaciones sin pruebas”.
-¿Considera que hubo una motivación política detrás de esas acusaciones?
“Creo que hubo sectores que intentaron utilizar investigaciones ilegítimas con fines políticos. Las diferencias políticas deben resolverse en las elecciones y en el debate democrático, no mediante intentos de utilizar instituciones para eliminar adversarios. Eso le hace daño a la democracia”.
-¿Confía en el resultado del proceso pendiente ante el TRICEL?
“Tengo absoluta tranquilidad. Las principales acusaciones que se formularon fueron desestimadas en distintas instancias judiciales y administrativas. Confío en que el resultado será coherente con lo ya resuelto”.
-Este episodio, ¿modificó sus proyecciones políticas futuras?
“Mi principal preocupación hoy es hacer bien mi trabajo como gobernador. Siempre he creído que la mejor campaña es una buena gestión. Si uno cumple, mejora la vida de las personas y concreta proyectos que transforman la ciudad, el futuro se irá definiendo naturalmente. Mi foco está puesto en seguir trabajando y en compartir experiencias exitosas con otras regiones del país”.