Habitante de los valles de Limarí
Experta descarta que exista evidencia de un aumento poblacional del loro tricahue
El loro tricahue en sin duda uno de los íconos del valle de Limarí. Desde tiempos inmemoriales, los habitantes de este territorio han cohabitado con esta ave que por mucho tiempo ha luchado por su subsistencia.
Myriam Ramírez, investigadora adscrita al Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y de la Universidad de La Serena, lleva 13 años investigando esta especie en nuestra región junto a un grupo de científicas y científicos, trabajo que el 2024 ocupó la portada de la destacada revista científica Oikos. También fue parte del libro “Historia Natural del Loro Tricahue en el Norte de Chile”.
Respecto a la historia de su presencia en el Limarí, cuenta que es una especie endémica de Chile, que antiguamente habitaba desde Copiapó hasta Valdivia. “Pero a principios de siglo empezó a haber una caza indiscriminada, pérdida de hábitat. Todo ello conllevó a una reducción drástica de la especie a dos poblaciones concretamente, una en la Región de Coquimbo y un poquito en el sur de la tercera y otra población aislada, concentrada en la región del Maule y de O´Higgins”.
Esta reducción de su población llevó a que en 1996 fuera catalogada como especie en peligro de extinción, prohibiéndose así su caza y tenencia. “Entonces, el tricahue siempre ha estado en el Limari, lo que pasa desde los 60 ha estado muy amenazada, muy cazada, muy restringida a las zonas más interiores del valle. Y a lo largo de los años, debido a que se protegió y que ya no se podía cazar, empezó a recuperarse un poquito”.
En cuanto a su situación actual y si es efectivo que se ha producido un incremento de su población, la académica recalca que no hay evidencia científica que respalde esta aseveración. “No hay un aumento poblacional de la especie al día de hoy que sepamos, no hay un estudio que lo certifique, no hay evidencia de que realmente el loro tricahue sea una especie que haya crecido masivamente”.
Detalla que lo que se usa como medida para ver si hay o no más loros es la verificación en los barrancos, que es donde tienen sus nidos. “Y nosotros a día de hoy no tenemos un registro de que ha habido un aumento gigante o grande en el número de barrancos que están siendo excavados y ocupados. No existe ese dato para poder rectificar que realmente hay un aumento poblacional importante de la especie en la región”.
Señala que puede parecer esta realidad, pues en la actualidad se les encuentra en bandadas incluso en los grandes centros urbanos. Pero esto se explica porque se trata de una especie muy inteligente y que tienen una alta capacidad para resolver problemas. “El loro tricahue en particular son una especie muy sociable, que va en grupos muy grandes, entonces tiene mucha habilidad de resolver y adaptarse, encontrar nuevos lugares para alimentarse, para dormir. El que se desplace a otros sitios puede ser porque las zonas pobladas le están otorgando lugares de refugio más óptimos de los que puede encontrar en zonas más alejadas. También para huir de depredadores, que suelen ser los aguiluchos o los zorros”.
En este sentido, agrega que “ha habido una combinación, un fenómeno muy significativo y muy interesante de cómo el tricahue poco a poco se ha acostumbrado a vivir con la gente, y a no aislarse tanto en los valles. También como consecuencia de la pérdida de hábitat y las especies de las cuales se alimenta, de plantas silvestres como el carbonillo, el algarrobillo, el pacul y también el aprendizaje del consumo de otro tipo frutos como puede ser, por ejemplo, las pecanas, los nogales y algunos cítricos”. También ha influido la disponibilidad de agua “porque es un animal que diariamente necesita un consumo entonces siempre va a desplazarse a lugares donde va a haber agua disponible para ellos”.
Esto explica que ahora se le pueda ver en zonas más próximas a las personas. “Lo que nosotros hipotetizamos lo que ocurre en las ciudades como Ovalle o Monte Patria, que los loros usan como dormideros, podría ser un aprendizaje que, a lo largo de los años, han ido desarrollando ciertos grupos de esta especie que viven en este lugar como una zona de descanso porque es seguro, porque están tranquilos. Puede ser que grupos a grupos se pasen la información y cada vez más individuos usen estos lugares para para dormir. Entonces, nosotros no creemos que haya muchos más loros, lo que creemos es que están aprendiendo a que pueden encontrar todos o la mayoría de los recursos que necesitan en las zonas pobladas”.
La experta insiste en que esto no significa que se esté extendiendo. “Siempre va a haber grupos grandes, siempre los loros se van mover en bandadas gigantes, entonces cuando uno lo ve siempre dice, "Uy, hay muchos loros.", pero a lo mejor son tres o cuatro bandadas de grandes individuos. Nosotros no tenemos datos al día de hoy que certifiquen que realmente ha habido un aumento poblacional gigante como la gente suele decir, y para nada estamos de acuerdo de hablar del concepto de plaga o peste, porque eso es totalmente errado. Siempre va a ser observado en grupos grandes, nunca va a haber un lorito solo. Si uno ve un lorito solo, es un lorito que está perdido o está enfermo”.
En cuanto a si aún se considera en peligro de extinción, Ramírez indica que “no hay estudios al día de hoy que se estén llevando a cabo para promover una recategorización de la especie de un estado de peligro de extinción a vulnerable”.