SALUD
“La influenza es peor”: la clave para diferenciarla del resfrío común
En esta época del año, la confusión entre los síntomas de un resfrío común y la influenza es frecuente. Esta distinción no es menor, ya que un diagnóstico y tratamiento oportunos resultan fundamentales para evitar complicaciones, especialmente en grupos vulnerables como lactantes, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
El resfriado común es una infección viral causada por distintos virus, como el rinovirus, parainfluenza y ciertos coronavirus estacionales (no relacionados con el SARS-CoV-2), que generalmente cursa sin mayores riesgos. Por el contrario, la influenza es provocada exclusivamente por el virus homónimo, manifestándose como una afección respiratoria aguda que puede ir desde cuadros leves hasta condiciones severas como la neumonía, y en raras ocasiones, puede ser mortal.
Diferenciar una de otra puede ser complejo debido a la similitud de sus síntomas. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advierten que
“en general, la influenza es peor que el resfriado común, los síntomas suelen ser más intensos y la aparición suele ser más repentina”.
Asimismo, los CDC explican que los resfriados tienden a ser más benignos, sin derivar en problemas graves como la neumonía, infecciones bacterianas o requerir hospitalización. Para una comprensión más profunda sobre las diferencias y prevención, puede revisar nuestro artículo anterior: Gripe o resfrío: aprenda a distinguir síntomas y prevenir riesgos.
En cuanto a la sintomatología, el resfrío común suele manifestarse con estornudos, tos ocasional, secreción y congestión nasal, y fiebre que puede durar un par de días. Sin embargo, en el caso de la influenza, el Dr. Ney Tello, jefe médico de Help Rescate, detalla que a la fiebre se suman "incomodidad en el pecho, tos, dolor muscular, cefalea, fatiga y debilidad". La fiebre en la influenza puede ser alta, entre 38 y 40 grados, y extenderse por tres o cuatro días, acompañada de dolores de cabeza intensos y un malestar generalizado que puede llevar a un estado de postración y debilidad extrema.
El Dr. Jorge Yáñez, broncopulmonar de Clínica Biobío, subraya que las personas con mayor riesgo de desarrollar cuadros graves son aquellas en los extremos de la vida. Esto incluye a los adultos mayores de 65 años, especialmente si presentan comorbilidades como enfermedades cardíacas, respiratorias, renales o diabetes. También son vulnerables quienes tienen las defensas bajas o están inmunosuprimidos, por ejemplo, debido al uso de corticoides o medicamentos específicos.
Para prevenir las complicaciones, es fundamental estar alerta a la aparición y duración de los síntomas. La vacunación contra la influenza es una medida preventiva clave, ya que los expertos aseguran que reduce en un 75% las probabilidades de enfermar gravemente, desarrollar neumonía o necesitar hospitalización. Conozca más sobre la importancia de esta inmunización en nuestro especial: Vacuna influenza: mitos y verdades para protegerse este invierno.
Ante cualquier duda o aparición de síntomas intensos, la consulta médica oportuna es la mejor herramienta para un manejo adecuado y para evitar que una confusión inicial desencadene un problema de salud mayor.