Críticas provienen incluso del oficialismo
Víctor Pino tendría las horas contadas como delegado presidencial
La situación del delegado presidencial Víctor Pino atraviesa uno de los momentos más complejos de su gestión, luego de una serie de cuestionamientos políticos y administrativos que han tensionado su relación con autoridades regionales y distintos sectores del oficialismo.
A las críticas por una presunta falta de liderazgo y escasa presencia territorial se sumó ahora el impacto político generado tras el descuelgue del senador Matías Walker de la acusación constitucional presentada contra el exministro Nicolás Grau, episodio que habría tensionado las relaciones entre Demócratas y el Partido Republicano.
Durante las últimas semanas, diversas voces han cuestionado el rol de Pino en la conducción política de la Región de Coquimbo. Uno de los flancos más visibles surgió tras las denuncias de dirigentes rurales, quienes acusaron abandono por parte de la Delegación Presidencial y una insuficiente presencia en los territorios afectados por distintas problemáticas.
A ello se sumaron nuevos cuestionamientos luego de una compleja reunión con su gabinete, instancia en la que, según distintas fuentes, quedaron en evidencia tensiones internas, molestia por la ausencia del delegado en actividades consideradas estratégicas y críticas a la forma en que se estaría ejerciendo el liderazgo político al interior de la institución.
Sin embargo, el episodio que terminó por encender las alertas fue la decisión del senador Walker de anunciar públicamente su voto en contra de la acusación constitucional contra Grau, desmarcándose de los sectores que impulsaban el libelo, principalmente del Partido Republicano.
El parlamentario argumentó que el uso político de este mecanismo "debilita el sistema democrático" y advirtió sobre los riesgos de transformar este tipo de herramientas en instrumentos de presión política.
La decisión del senador por la Región de Coquimbo generó incomodidad en distintos sectores y abrió cuestionamientos respecto de la capacidad de articulación política del delegado presidencial, especialmente considerando la influencia que Walker mantiene en debates relevantes y negociaciones legislativas vinculadas al Gobierno.
En paralelo, al interior del oficialismo existiría preocupación por el deterioro de las relaciones políticas en la región y por la falta de conducción frente a diversos conflictos territoriales y administrativos. Distintas fuentes señalan que la figura de Pino habría perdido respaldo en algunos sectores, alimentando versiones sobre eventuales ajustes en la representación presidencial regional.
A este escenario se suman las críticas —incluso desde el propio oficialismo— por la escasa visibilidad que han tenido algunos seremis de carteras consideradas estratégicas para el desarrollo regional, como Economía y Seguridad, lo que ha reforzado los cuestionamientos sobre la conducción política del Gobierno en la Región de Coquimbo.