Llaman a la tenencia responsable

El costo del abandono: perros asilvestrados amenazan la biodiversidad de Limarí

La presencia de estos animales afecta directamente a la fauna silvestre mediante la depredación, la competencia por alimento y la transmisión de enfermedades.
Los perros asilvestrados transmiten enfermedades tales como sarna sarcóptica y ectoparasitos (garrapatas y pulgas) o distemper. (Foto: Sebastián Aros)
Los perros asilvestrados transmiten enfermedades tales como sarna sarcóptica y ectoparasitos (garrapatas y pulgas) o distemper. (Foto: Sebastián Aros)
domingo 05 de julio de 2026

Por Estefanía González

La presencia de perros asilvestrados se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la conservación de la biodiversidad y la actividad ganadera en la Región de Coquimbo. Se trata de un fenómeno que ha ido en aumento durante los últimos años y que no solo afecta a especies como el gato andino, el puma y el zorro sino también a pequeños crianceros, la salud pública y el equilibrio de los ecosistemas.

La preocupación no es menor. De acuerdo a un estudio de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), la Región de Coquimbo lidera el abandono de perros y gatos a nivel nacional, donde se estima que cerca de 38.569 animales se encuentran en situación de abandono. A nivel país, se estima que existen más de ocho millones de perros, de los cuales cerca de 3,4 millones no tendrían un dueño conocido.

Para Lynda Cortés, médica veterinaria y voluntaria de Guardianes del Gato Andino, el problema comienza precisamente ahí.

“Son perros domésticos que fueron abandonados o nacieron en vida silvestre. Viven sin depender de las personas, forman jaurías y desarrollan comportamientos de caza, lo que los diferencia de un perro vagabundo que aún mantiene contacto con la población”, indicó.

Una amenaza para la biodiversidad

Según explicó la veterinaria los perros asilvestrados depredan fauna nativa, compiten por alimento, desplazan el hábitat natural y transmiten enfermedades tales como sarna sarcóptica y ectoparasitos (garrapatas y pulgas) o distemper, enfermedad viral de alto contagio en canes.

Estas enfermedades afectan directamente a los zorros e incluso los pueden llevar a la muerte.

En la provincia del Limarí, la situación preocupa especialmente en sectores cordilleranos y cuerpos de agua.

“En zonas de montaña y afluencias de agua, como quebradas, ríos y el embalse La Paloma, representan una amenaza para especies vulnerables como el puma, el gato andino, aves nativas, zorros chilla y culpeo, ya que reducen sus presas e incluso pueden depredarlos directamente”, advirtió la especialista.

A ello se suma que la presencia de estas jaurías altera el comportamiento de los animales silvestres, obligándolos a modificar sus rutas o abandonar sectores donde tradicionalmente habitaban.

La problemática no se limita a la cordillera. En humedales y zonas costeras de la región también se ha documentado la caza de aves nativas y la destrucción de nidos por parte de perros asilvestrados, afectando especies que no evolucionaron frente a este tipo de depredador.

Pérdidas para los crianceros

El impacto también se refleja en el mundo rural.

Según estimaciones del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), los perros de libre vagancia y asilvestrados son responsables del 29% de la depredación de ganado en Chile, una cifra que golpea especialmente a pequeños productores de las provincias de Limarí, Choapa y Elqui.

Los ataques afectan principalmente a cabras y ovejas, especialmente durante la temporada de pariciones.

“Además del daño directo, aumenta el estrés del ganado, disminuye la productividad y obliga a invertir más tiempo y recursos en proteger los rebaños”, explicó Cortés.

Un problema que nace del abandono

Desde Guardianes del Gato Andino sostienen que el crecimiento de las jaurías tiene un origen claro: el abandono y la tenencia irresponsable.

A ello se suma la falta de esterilización, perros que deambulan sin supervisión y el acceso permanente a fuentes de alimento, factores que facilitan que algunos animales sobrevivan en estado silvestre y se reproduzcan sin control.

La problemática también tiene consecuencias para las personas. El Ministerio de Salud ha advertido que cada año se registran alrededor de 50 mil mordeduras a humanos, de las cuales aproximadamente la mitad corresponden a perros abandonados.

Monitoreo en terreno

Guardianes del Gato Andino realiza monitoreo permanente de fauna silvestre mediante cámaras trampa instaladas en distintos sectores cordilleranos del Limarí.

Los registros permiten identificar tanto especies nativas como la presencia de perros asilvestrados y documentar sus interacciones, información que sirve de apoyo para futuras estrategias de conservación.

Paralelamente, la organización desarrolla charlas educativas destinadas a promover el conocimiento y la protección de la fauna regional.

Prevención antes que eliminación

En los últimos años distintas instituciones han impulsado programas para disminuir la población de perros abandonados.

Con financiamiento de Subdere, municipios como La Serena, Coquimbo y Ovalle han realizado más de 94 mil intervenciones entre esterilizaciones e instalación de microchips.

Asimismo, durante 2026 el Estado ha financiado proyectos para implementar el método TNR (Capturar, Esterilizar y Retornar), considerado internacionalmente una de las estrategias más efectivas para reducir la población de perros de manera ética mediante intervenciones focalizadas en sectores críticos.

En paralelo, jornadas de adopción, campañas de chipeo y actividades de educación ciudadana buscan disminuir el abandono antes de que los animales lleguen a convertirse en perros asilvestrados.

Acciones en Monte Patria

En la provincia, la Municipalidad de Monte Patria mantiene una serie de medidas a través de su Unidad de Tenencia Responsable y Zoonosis.

Entre ellas se encuentran programas gratuitos de esterilización y desparasitación, cupos especiales para animales comunitarios que son adoptados y un trabajo permanente con organizaciones animalistas.

Además, el municipio desarrolla un operativo específico en el vertedero comunal, donde existe una jauría de perros asilvestrados. Allí se realizan capturas y esterilizaciones con el objetivo de disminuir la sobrepoblación y reducir los riesgos para la seguridad pública y las localidades cercanas.

Las cifras muestran la preocupación existente. Durante 2025 el municipio recibió 59 denuncias ambientales, de las cuales 27 correspondieron a casos de tenencia responsable y maltrato animal, equivalente al 46% del total.

Debate legislativo

Mientras el problema continúa creciendo, el debate sobre cómo enfrentarlo sigue abierto.

Tras el rechazo de un proyecto que proponía declarar al perro asilvestrado como especie invasora, actualmente el Congreso discute nuevas iniciativas orientadas a fortalecer las herramientas del Estado para proteger la fauna silvestre y reforzar la fiscalización de la Ley de Tenencia Responsable.

Sin embargo, para Guardianes del Gato Andino la solución no pasa por la caza indiscriminada.

“No aborda el origen del problema. Mientras continúe el abandono y la tenencia irresponsable seguirán apareciendo nuevos perros asilvestrados. La solución debe combinar prevención, control poblacional, retiro de perros en zonas críticas y una mayor responsabilidad por parte de la sociedad”, afirmó Cortés.

La veterinaria concluye con un llamado a la comunidad: “El abandono de un perro no solo afecta al animal, sino también a nuestra fauna nativa, a las familias que viven de la ganadería y perjudica gravemente la salud pública. La tenencia responsable es una herramienta clave para proteger el patrimonio natural de nuestra región”.