Hace 21 años
¿Ibas con tus amigos? El incendio que apagó la diversión en el mítico pub Croata
La madrugada del 10 de julio de 2005 quedó grabada en la memoria de quienes vivieron de cerca uno de los incendios más recordados del centro de La Serena. Las llamas consumieron por completo el emblemático pub Croata, ubicado en calle Balmaceda, entre Pení y la avenida Francisco de Aguirre, en pleno corazón de la ciudad. El fuego también destruyó otros ocho locales comerciales del sector, sembrando el pánico entre vecinos y transeúntes que observaron impotentes cómo las llamas devoraban uno de los principales puntos de encuentro de la vida nocturna serenense.
El Croata llevaba más de cinco años funcionando cuando ocurrió el siniestro y se había transformado en mucho más que un pub. Para cientos de jóvenes era un lugar de encuentro obligado, gracias a su pista de baile, la música en vivo y las canchas de baby fútbol que los clientes podían arrendar. Entre pitchers, partidos y largas conversaciones, el recinto también se convirtió en un pequeño escenario donde numerosas bandas locales dieron sus primeros pasos frente a un público que, sin saberlo, era testigo del surgimiento de una parte importante de la escena musical serenense.
Muchos aseguran haber estado allí la noche anterior al incendio y aún la recuerdan como una de las mejores jornadas de diversión vividas en el lugar. Sin embargo, horas más tarde, todos esos recuerdos se transformarían, literalmente, en humo y cenizas.
Las causas del incendio nunca terminaron de despejar las dudas de la comunidad. En su momento tomó fuerza la hipótesis de que el fuego habría sido intencional, versión que se difundió rápidamente entre quienes conocían el local y su entorno. No obstante, la investigación oficial apuntó a un cortocircuito originado en el sistema eléctrico de la antigua casona que albergaba el recinto, descartando la intervención de terceros. Cualquiera haya sido su origen, las consecuencias fueron devastadoras.
Durante años, el terreno permaneció prácticamente igual a como lo dejaron los voluntarios de Bomberos tras controlar la emergencia: cubierto de escombros, con muros ennegrecidos y un profundo silencio donde antes reinaban la música y la vida nocturna. Hoy, en el lugar donde funcionó el emblemático Croata, opera un estacionamiento, único vestigio de un espacio que marcó a toda una generación de serenenses.