DE LA REGIÓN A LA SELECCIÓN NACIONAL

Diego Villalobos: el orgullo serenense sub 18 de "los Cóndores"

El joven deportista del Seminario Rugby Club y alumno del Colegio Gerónimo Rendic, relata el enorme esfuerzo familiar que significan los viajes a Santiago, el desafío de compatibilizar las aulas con el alto rendimiento y la urgente necesidad de sumar auspicios locales.
Diego Villalobos Alcayaga, seleccionado nacional de rugby M-18 comparte su tiempo entre el deporte y los estudios. (Foto: Cedida)
Diego Villalobos Alcayaga, seleccionado nacional de rugby M-18 comparte su tiempo entre el deporte y los estudios. (Foto: Cedida)
miércoles 08 de julio de 2026

Forjar una carrera en el deporte de alto rendimiento desde regiones suele ser una ruta de doble esfuerzo. Bien lo sabe Diego Villalobos Alcayaga (17), un joven serenense que hoy viste con orgullo la camiseta de la selección nacional de rugby, pero cuyo camino hacia la cima ha estado marcado por la disciplina, extenuantes viajes y un tremendo sacrificio familiar.

Incentivado por su padre, quien también practicó la disciplina en su juventud, Diego ingresó al mundo de la ovalada a los 13 años. Hoy, con cinco años de trayectoria en el Seminario Rugby Club de La Serena, el deportista repasa cómo dio el gran salto hacia la escuadra nacional.

“Me llamaron del CEFAR (Centro de Entrenamiento Regional), que es una selección de la Región de Coquimbo y la de Valparaíso. En esos partidos me vieron los de la selección y me empezaron a citar a los campamentos y concentraciones en Santiago. Ahí era ir ganándose el puesto, entrenando duro”, relata Villalobos.

Su constancia dio frutos y tras viajar todos los miércoles durante cinco meses, se ganó un lugar en la nómina oficial que representó a Chile ante el combinado de San Juan, en Argentina, categoría M 18.

Rigor en las aulas y en las canchas

Mantener el ritmo de la selección viviendo en la Región de Coquimbo exige una logística implacable, especialmente al equilibrar el deporte con la etapa escolar. Diego es alumno del Colegio Gerónimo Rendic, institución a la que agradece las facilidades otorgadas para poder cumplir con sus compromisos deportivos.

Al recordar sus inicios en el proceso nacional, el desgaste físico queda en evidencia. “Me iba los miércoles a las 8 de la mañana a Santiago y volvía a las 5 de la mañana del jueves, y después me iba directo al colegio”, detalla.

Actualmente, la rutina mutó a una semana de concentración al mes en la capital. Aunque falta a clases esos días, la organización ha sido clave para no descuidar su rendimiento académico. “Me consigo los cuadernos o los profesores me mandan las guías y presentaciones. Uno puede complementar los estudios con el deporte si estás bien organizado con los tiempos”, asegura.

El factor económico

A pesar del éxito deportivo, el financiamiento se ha transformado en la principal traba para consolidar su proyección, una realidad que golpea con fuerza a los atletas de regiones, pues los costos de los traslados y la permanencia en Santiago son absorbidos de manera directa por su entorno.

“Ha sido un poco complicado económicamente porque ahora tengo que viajar más. El apoyo de mi mamá y mi papá ha sido fundamental; ellos son la cabeza de esto y gestionan todo”, explica el seleccionado Menores de 18, advirtiendo que el ritmo de viajes probablemente se intensificará si se mantiene en los próximos procesos.

Por esta razón, la familia se encuentra en una búsqueda activa de empresas o instituciones locales que deseen sumarse como auspiciadores comerciales, permitiéndole solventar los costos de su preparación técnica y traslados.

Hasta el momento, un aliado clave en la zona ha sido el Centro Kinesis, liderado por el preparador Emilio Bayer. El profesional no solo guió a Diego en la recuperación de una lesión, sino que decidió transformarse en su primer auspiciador formal, facilitándole las instalaciones del gimnasio y dirigiendo de forma personalizada sus entrenamientos semanales en La Serena.

Respecto al próximo partido que la selección absoluta de "los Cóndores" disputará en la zona, el joven rugbista se muestra entusiasmado por el impacto social del evento. “Lo veo muy bien. Siento que es una oportunidad que se puede aprovechar mucho para incentivar el rugby en los menores y masificar este deporte tan bonito que entrega tan buenos valores”, señala.

Para Diego Villalobos, vestir la camiseta nacional es una experiencia única que marca de por vida, un orgullo que busca transmitir a otros jóvenes de la región. “El rugby te ayuda a ser mejor persona, a organizar tus tiempos, a tener disciplina y responsabilidades para poder llevar bien todo en la vida”, puntualiza.