Sacrificio, disciplina y entrega

Vocación que nace del corazón: dos jóvenes que eligieron el camino de servir a Chile

Los aspirantes a oficial, Paz Ruíz Angulo y José Barrera comparten las motivaciones, desafíos y sueños que los impulsaron a vestir el uniforme de Carabineros de Chile, convencidos de que el servicio a la comunidad es mucho más que una profesión, es un compromiso de vida.
José Barrera y Paz Ruíz encontraron en la institución de las carabinas cruzadas un camino para servir a las chilenas y chilenos. (Foto: Cedida)
José Barrera y Paz Ruíz encontraron en la institución de las carabinas cruzadas un camino para servir a las chilenas y chilenos. (Foto: Cedida)
domingo 12 de julio de 2026

La vocación de servicio suele comenzar mucho antes de vestir un uniforme.

Nace en el ejemplo de la familia, en los valores aprendidos desde la infancia y en el deseo de aportar al bienestar de los demás. Para quienes han decidido iniciar su formación en Carabineros de Chile, ese llamado se transforma en un compromiso que exige disciplina, esfuerzo y una profunda convicción.

Los aspirantes a oficial Paz Ruíz Angulo y José Barrera representan esa nueva generación de jóvenes que decidió dedicar su vida al servicio público. Sus historias reflejan que detrás de cada aspirante existe un camino marcado por el sacrificio, el apoyo familiar y el anhelo de convertirse en un aporte real para la comunidad.

Paz Ruíz Angulo: "Quiero dedicar mi vida a servir, proteger y ayudar a quienes más lo necesitan"

Con 21 años y cursando su tercer año de formación en la Escuela de Carabineros, la Aspirante a Oficial, Paz Ruíz Angulo, reconoce que su vocación nació al observar el compromiso con el que su padre, suboficial mayor de Carabineros en retiro, desarrolló su carrera y que posteriormente se fortaleció gracias al ejemplo de su hermano, cabo 1.º de Carabineros.

"Siempre admiré el trabajo que realiza Carabineros de Chile por la seguridad de las personas y el bienestar del país. Quiero dedicar mi vida a servir, proteger y ayudar a quienes más lo necesitan", afirma.

Aunque reconoce que la formación exige importantes desafíos académicos, físicos y emocionales, especialmente al encontrarse lejos de su familia, sostiene que cada experiencia ha fortalecido su carácter y reafirmado su decisión de servir.

"El mayor desafío ha sido equilibrar la exigencia de la formación estando lejos de mi familia. Sin embargo, cada dificultad me ha permitido crecer y comprender que el esfuerzo diario tiene un propósito mucho más grande", señala.

Para Paz, representar a Carabineros implica una enorme responsabilidad y un compromiso permanente con la ciudadanía. Aspira a iniciar su carrera en labores operativas para mantener un contacto directo con las personas y, más adelante, especializarse en Montaña y Fronteras, siguiendo el legado familiar.

Como mujer, destaca el espacio que hoy existe para el liderazgo femenino dentro de la institución y envía un mensaje a quienes sueñan con seguir este camino: "Que crean en sus capacidades y no permitan que los prejuicios limiten sus sueños. La institución necesita personas comprometidas, sin importar su género".

José Barrera: "Ser Carabinero no solo es una profesión, sino una verdadera vocación de servicio"

José Barrera, de 19 años y oriundo del sector Bosque San Carlos, en Coquimbo, encontró su motivación en los valores inculcados por sus padres, ambos funcionarios de Gendarmería de Chile, y en las experiencias de servicio que vivió durante su participación en la pastoral juvenil.

"Mis padres me enseñaron la disciplina, el compromiso y la responsabilidad con el país. La pastoral fortaleció en mí la solidaridad y el deseo de ayudar a los demás, por eso sentí que Carabineros era el lugar donde podía poner esos valores al servicio de la comunidad", comenta.

Uno de los momentos más complejos de su formación ha sido dejar su hogar para trasladarse a Santiago, pero asegura que el respaldo de su familia ha sido fundamental para mantenerse firme en su objetivo.

"No ha sido fácil dejar a mi familia, pero su apoyo y mis ganas de cumplir esta meta me han dado la fuerza para seguir adelante", expresa.

José espera iniciar su carrera en una comisaría, donde pueda desarrollar labores preventivas y mantener un contacto cercano con la ciudadanía. A futuro, sueña con convertirse en instructor de oficiales para formar a nuevas generaciones de carabineros.

Convencido de que el servicio es el motor de su vocación, entrega un mensaje a quienes evalúan ingresar a la institución: "No tengan miedo de seguir este camino. Ser carabinero no solo es una profesión, sino también una vocación de servicio. Es la oportunidad de ayudar a los demás y aportar al bienestar del país".

Al proyectarse en diez años más, espera ser recordado como un funcionario cercano y comprometido con las personas. "Me gustaría dejar un legado de confianza y respeto, para que quienes protegí me recuerden como alguien que siempre actuó con vocación de servicio y preocupación por el bien de la comunidad", concluye.