Con críticas a la delegación presidencial

Presión regional y tardía respuesta: la trastienda del Estado de Catástrofe

Alcaldes, el gobernador regional, Cristóbal Juliá, y miembros del Consejo Regional (CORE) acusaron una preocupante desconexión centralista y apuntaron a un virtual "abandono" estatal.
lunes 20 de julio de 2026

La Región de Coquimbo enfrenta una de sus peores crisis climáticas en años debido a un severo sistema frontal que dejó graves inundaciones, cinco personas fallecidas – hasta el momento - y viviendas destruidas.

Aunque este lunes el gobierno central finalmente decretó Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe, la decisión llegó tras intensas jornadas que desataron la furia de las autoridades locales.

¿Por qué tardó tanto La Moneda? En un inicio, el ejecutivo descartó la medida argumentando que las herramientas de emergencia vigentes bastaban y que prefería esperar a tener un catastro consolidado y definitivo de los daños materiales antes de recurrir a facultades excepcionales.

Pero esta justificación técnica chocó de frente con la realidad en el territorio.

Alcaldes, el gobernador regional, Cristóbal Juliá, y miembros del Consejo Regional (CORE) acusaron una preocupante desconexión centralista y apuntaron a un virtual "abandono" estatal, críticas que se concentraron concretamente, en la figura del delegado presidencial, Víctor Pino.

Desde Coquimbo, el alcalde Ali Manouchehri fustigó al ejecutivo advirtiendo que los municipios estaban enfrentando la catástrofe "bastante solos" y que el presupuesto local era insuficiente para levantar la zona, exigiendo activar con urgencia el 2% constitucional para inyectar recursos frescos.

En la misma línea, desde La Serena se reportó el colapso sanitario de cientos de hogares y la propia alcaldesa, Daniela Norambuena, aseguró, durante la tarde noche del domingo, que no había recibido apoyo de parte del gobierno.

Y es que para las autoridades locales esperar una "cuantificación" de daños mientras la población permanecía aislada y con riesgo de su situación personal resultaba inaceptable.

Finalmente, la dura presión transversal y la cruda realidad que, hasta este domingo, ya era más que evidente, forzó finalmente al gobierno a ceder y decretar la medida, confirmando que, una vez más, la burocracia central reaccionó tarde frente a una emergencia que los líderes locales denunciaron a tiempo.