Del futsal a un debut lleno de gol

La revancha de Gonzalo Figueroa en CD La Serena

El atacante argentino de 26 años estuvo tres temporadas alejado del fútbol profesional, reconstruyó su carrera desde el ascenso y hoy deslumbra en el conjunto rojo. En su debut con la camiseta granate marcó dos goles y dio una asistencia para ilusionar a toda una ciudad.
Con pocos minutos en un duelo oficial en Chile, Gonzalo Figueroa anotó en dos oportunidades siendo clave en la paridad de La Serena ante la UC en San Carlos de Apoquindo. (CD La Serena/Fernando Guajardo)
Con pocos minutos en un duelo oficial en Chile, Gonzalo Figueroa anotó en dos oportunidades siendo clave en la paridad de La Serena ante la UC en San Carlos de Apoquindo. (CD La Serena/Fernando Guajardo)

Hay historias que el fútbol que se construyen desde el sacrificio, el anonimato y la perseverancia.

 

La de Gonzalo Figueroa pertenece a ese segundo grupo. El delantero argentino, cordobés de nacimiento, zurdo, de 1,83 metros y apenas 26 años, irrumpió con fuerza en el fútbol chileno al convertirse en la gran figura del empate 3-3 entre Deportes La Serena y Universidad Católica. En apenas un tiempo de juego marcó dos golazos y entregó una asistencia, cambiando por completo un partido que parecía perdido para los papayeros.

Detrás de esa actuación brillante existe una historia mucho más profunda que explica por qué celebró cada conquista con tanta emoción.

Hace apenas unos años, Figueroa ni siquiera jugaba fútbol profesional.

Cuando muchos futbolistas de su edad comienzan a consolidarse, Gonzalo tomó un camino completamente distinto. Durante tres temporadas dejó el fútbol once y se dedicó al futsal en Río Grande. Había encontrado estabilidad, trabajo y una vida alejada de las presiones del profesionalismo. Sin embargo, nunca dejó de sentir que todavía tenía una cuenta pendiente con el fútbol.

Con 22 años decidió apostar una vez más. Dejó atrás las certezas, volvió a empezar prácticamente desde cero y llegó a la Comisión de Actividades Infantiles (CAI), de Comodoro Rivadavia, con la única intención de darse una última oportunidad.

"No estoy tan mal, puedo intentarlo una vez más", recuerda haber pensado después de volver a competir.

En la CAI no solo recuperó ritmo futbolístico. También volvió a creer en sí mismo. “Si no me hubiese quedado en la CAI, hoy no estaría acá. Fue una decisión difícil, pero también muy madura, y terminó cambiándome la vida", confesó emocionado en aquella oportunidad a prensa del Azurro.

En ese proceso hubo personas fundamentales. Entre ellas destacó a Karina Thomas, a quien considera prácticamente una hermana mayor. "Gracias a ella recuperé la confianza y las ganas de volver a jugar al fútbol", relató.

Con continuidad nuevamente en las canchas, el atacante empezó a demostrar el talento que nunca había desaparecido.

El siguiente paso fue Deportivo Armenio en la Primera B Metropolitana argentina, donde firmó la mejor temporada de su carrera con 11 goles, rendimiento suficiente para despertar el interés de Deportes La Serena.

De la tercera argentina a la Primera chilena

Figueroa pasó de disputar la tercera categoría del fútbol argentino a vestir la camiseta de un club de Primera División en Chile. Llegó como refuerzo para el segundo semestre y apenas tuvo dos días para conocer a sus nuevos compañeros antes de viajar a Santiago.

Su impacto fue inmediato y tremendo. Con La Serena perdiendo 2-0 frente a Universidad Católica, Felipe Gutiérrez decidió enviarlo a la cancha en el entretiempo. Lo que ocurrió después fue un estreno soñado.

El argentino revolucionó el ataque granate: convirtió dos tantos -ambos mostrando su habilidad y de gran factura- y, además asistió a Matías Marín para el momentáneo empate.

Aunque Fernando Zampedri terminó sellando el 3-3 en los descuentos, el nombre de Gonzalo Figueroa quedó instalado de inmediato entre los hinchas serenenses.

"Soy un luchador"

Lejos de atribuir su éxito al talento, Figueroa dice que “soy un luchador. La vengo remando hace mucho tiempo", aseguró tras su estreno.

También explicó cuál es el motor que lo impulsa cada día. “Tengo una nena de seis años que depende mucho de mí. Vengo con mucha hambre de ganar, de crecer", expresó el atacante con pasos por clubes como Sol de Mayo, Villa Dálmine, la CAI y Deportivo Armenio antes de encontrar, por fin, una oportunidad en la máxima categoría.

"Dicen que el tren pasa una sola vez, y para mí esa es la mentira más grande que existe. Yo volví al fútbol con 23 años. Si uno actúa como un profesional, trabaja todos los días y nunca deja de creer, las oportunidades llegan. Tarde o temprano llegan", afirmó.

Su recorrido desmiente uno de los grandes mitos del deporte: que no existe una edad límite para volver a empezar. Su debut no solo dejó dos goles y una asistencia, sino que dejó la sensación de que Deportes La Serena encontró mucho más que un refuerzo.

Mientras la ciudad de La Serena, como la región, intentan recuperarse de los difíciles días marcadas por el sistema frontal, la irrupción del "Tigre" entregó una alegría inesperada a la hinchada granate y una ilusión a un equipo que necesita de un líder aguerrido y con ambición que viene por su oportunidad.

La revancha de Gonzalo Figueroa en CD La Serena