Pequeña minería enfrenta severo impacto
Más de 240 mineros resultaron afectados por sistema frontal en la región
A más de dos semanas del sistema frontal que golpeó con fuerza a las regiones de Coquimbo y Atacama durante julio, las cifras comienzan a dimensionar la magnitud del impacto sobre uno de los sectores productivos más relevantes para las zonas rurales: la pequeña minería.
Según antecedentes expuestos ante la comisión de Minería del Senado, un total de 383 faenas mineras sufrieron algún grado de afectación en ambas regiones, mientras que en Coquimbo ya se han identificado a 243 pequeños productores afectados.
La emergencia no solo dejó daños en infraestructura y caminos, sino que también amenaza con generar consecuencias económicas y sociales que podrían extenderse durante varios meses. De hecho, desde la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) estiman que la contingencia provocará una pérdida cercana a las 90 mil toneladas de producción minera, afectando directamente el flujo de caja de cientos de productores y repercutiendo en toda la cadena asociada a la actividad.
El seremi de Minería de la Región de Coquimbo, Juan Carlos Salinas Marabolí, explicó que el catastro regional continúa en desarrollo, aunque ya permite establecer un panorama preliminar de la situación.
“A más de dos semanas del sistema frontal, como seremi de Minería hemos levantado un catastro de los pequeños mineros afectados. A la fecha tenemos 243 productores identificados, y cerca de un 94% de las afectaciones están asociadas principalmente a interrupciones o destrucción de caminos de acceso a las faenas mineras, siendo la provincia de Limarí una de las zonas más afectadas”, señaló la autoridad.
Según detalló, junto con evaluar las condiciones de seguridad de las faenas, se está coordinando la implementación del plan de emergencia “Minería en Marcha”, iniciativa impulsada por el Ministerio de Minería en conjunto con SERNAGEOMIN, ENAMI y otros organismos públicos para acelerar la recuperación de la conectividad y facilitar la reactivación productiva.
La situación preocupa especialmente en comunas del interior de la región, donde numerosas explotaciones de pequeña escala dependen de caminos de tierra que resultaron gravemente dañados por las lluvias, crecidas de quebradas y aluviones.
Desde la Asociación Gremial Nacional de la Pequeña Minería de Chile advirtieron que los daños van mucho más allá de la actividad extractiva y forman parte de una crisis que afecta a diversos sectores productivos de las zonas rurales.
“Estamos inmersos y somos parte integrante de los mismos eventos con un denominador común: damnificación. Sobre todo aquellos provenientes de las zonas rurales del Chile profundo”, indicaron desde la organización.
El gremio sostiene que más del 90% de los accesos utilizados por la pequeña minería registran daños parciales o totales. A ello se suman campamentos destruidos por las lluvias y el viento, además de sectores cordilleranos donde las nevadas dificultan cualquier intento de recuperación inmediata de las operaciones.
“El diagnóstico es sombrío por la cantidad de faenas afectadas, paralizadas y la subsecuente crisis social y de productividad que se está generando”, señalaron.
Para Rubén Salinas, presidente de la Asociación Gremial Nacional de la Pequeña Minería, la principal urgencia es recuperar la conectividad, pues sin caminos no existe posibilidad de operar, transportar mineral ni sostener la actividad económica que depende de las faenas.
“El 80% o 90% de los pequeños mineros han sido afectados de diversas maneras. Puede ser destrucción parcial o total de los caminos. Y eso es lo terrible, porque para recuperarlos se necesita maquinaria pesada”, sostuvo.
En todo caso, el dirigente valoró la rápida reacción del gobierno mediante el plan “Minería en Marcha”, aunque advirtió que el desafío supera la reposición de infraestructura.
“Las plantas no tienen minerales para procesar. Es toda una cadena. Tiene efecto en el comercio, en el empleo y en la situación financiera de quienes tienen créditos o compromisos económicos. Cuando una faena deja de producir, todo el sistema se resiente”, afirmó el representante gremial.
Salinas también manifestó su preocupación por los requisitos de acceso a algunas ayudas estatales, indicando que existen productores que aún no registraban ventas debido a que se encontraban desarrollando labores de preparación o regularización de sus proyectos mineros.
Mientras continúan los catastros, el sector coincide en que la reconstrucción será un proceso largo, y los daños en caminos, obras de acceso, instalaciones y sistemas de drenaje obligarán a destinar importantes recursos para recuperar la capacidad productiva previa al temporal.
Aunque todavía no existe una evaluación económica definitiva, desde el gremio estiman que las pérdidas acumuladas por los distintos sectores afectados por el sistema frontal podrían alcanzar cifras millonarias a nivel nacional.