CAMBIOS EN EL ECOSISTEMA MARINO TRAS TEMPORAL
¿Volverá la “costa azul”? El nuevo escenario para la bioluminiscencia
Durante varios meses, las costas de la Región de Coquimbo fueron escenario de un fenómeno que sorprendió a residentes y turistas: la bioluminiscencia. Los característicos destellos azules comenzaron a observarse en Guanaqueros y posteriormente aparecieron en sectores como Tongoy, Morrillos, Totoralillo, Las Tacas e incluso en el borde costero de la conurbación de La Serena y Coquimbo.
Su presencia trascendió el interés científico para convertirse en un atractivo turístico, movilizando a miles de personas hacia las playas durante las noches.
Sin embargo, pocos días después de los últimos registros de bioluminiscencia consignados por Diario El Día, la Región de Coquimbo enfrentó un intenso sistema frontal que dejó abundantes precipitaciones y provocó importantes alteraciones en el borde costero, lo que abre la interrogante: ¿cómo pueden responder los microorganismos responsables de la bioluminiscencia ante el ingreso de grandes volúmenes de agua dulce, sedimentos y otros materiales provenientes desde tierra?
Pocas probabilidades
Detrás de la denominada “costa azul” se encuentra la proliferación de microorganismos marinos capaces de producir luz, principalmente dinoflagelados. Si bien inicialmente se apuntó al género Noctiluca, análisis posteriores de muestras recogidas en la zona identificaron preliminarmente organismos del género Gonyaulax.
Estas floraciones dependen estrechamente de las condiciones del ambiente marino, entre ellas la disponibilidad de nutrientes, la estabilidad de la columna de agua, la temperatura, la salinidad y la intensidad de la mezcla provocada por los vientos.
En relación a cómo este fenómeno podría haberse visto afectado por los recientes episodios de mal tiempo, el académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Serena, Cristian Araya-Jaime, explicó que “las descargas de ríos y quebradas al mar generan reducción de la salinidad y turbiedad en el agua, reduciendo la fotosíntesis, es decir, la obtención de energía”.
De manera indirecta, explica, "el agua más oscura impediría ver la luz de los organismos y si continúan las lluvias y luego los deshielos, la costa seguirá recibiendo sedimentos, minimizando las probabilidades de observar el evento bioluminiscente”.
De acuerdo al también Magíster en Ciencias Biológicas, mención Ecología de Zonas Áridas, el temporal también ha producido otros efectos, ya que “los recolectores de algas o machas, han visto comprometida su actividad, porque no hay algas, ya que como el mar se enturbia, baja la producción de energía y nutrientes y aumenta la mortandad”.
Araya también advirtió que “ahora en la conurbación hay mucho sedimento, y como las machas son organismos filtradores, altamente sensibles a las partículas, se entierran y se hacen menos accesibles, además en el fondo del mar también se acumula sedimento, lo que dificulta su recolección. En este periodo del año las machas están en desove, y como estas larvas son pequeñas y consumen plancton, si no hay acceso a ese recurso, habrá mortandad, por lo que la producción será menor en las próximas temporadas”, detalló.
Ahondando en esto, el también PhD. en Genética sostuvo que “algunos peces, como las corvinas y los lenguados, no se van a encontrar tan fácilmente, así que hay una afectación importante, pero es cíclica. El ecosistema es muy resiliente”.
Por su parte, el académico del Departamento de Acuicultura de la Universidad Católica del Norte, Gonzalo Alvarez señaló que “antes de la primera lluvia quedaba muy poca bioluminiscencia cerca del muelle de Tongoy”.
Por ello, dijo, "es difícil proyectar si el fenómeno continuará, ya que la naturaleza y el ambiente marino son muy dinámicos. Además en estos momentos la gran mayoría de las personas está más atenta a la basura en las playas y las afectaciones a la acuicultura y la pesca”.
Alejaba la pesca
Consultado por la vigencia de la bioluminiscencia, el integrante de la directiva de la Caleta de Tongoy, Diego Muñoz, confirmó que “se terminó un par de meses antes del temporal”.
“Este fenómeno empezó de a poco; era como una turbiedad que andaba en el agua y que alejaba a los peces, pero las corrientes se la llevaron y empezó a aparecer la pesca, empezó a salir la jibia y todo comenzó a normalizarse”, recordó.
De todas formas, Muñoz reconoció que “mucha gente llegó a Tongoy atraída por el fenómeno de la bioluminiscencia, porque es hermoso, novedoso y atractivo. También fue nuevo para nosotros”.
Posibles marejadas
En este escenario, las condiciones meteorológicas de los próximos días también serán un factor a considerar. Al respecto, el Capitán de Navío y jefe del Servicio Meteorológico de la Armada, Gonzalo Espinosa, aseguró que “la próxima semana la Región de Coquimbo se verá afectada por un núcleo frío en altura que pasará el día miércoles, pero en general toda la actividad más importante estará centrada más al norte, hacia Huasco y Chañaral”.
Para la Región de Coquimbo "se prevén precipitaciones de bajo monto y viento norte de hasta unos 20 kilómetros por hora. Hacia el día jueves pasará el margen norte de un sistema frontal, también con precipitaciones y viento, pero en general de características débiles para la región”, añadió.
En cuanto a posibles marejadas, Espinosa hizo hincapié en que “estamos con una aviso vigente que se mantendrá hasta el lunes, y respecto al evento que se viene, es muy probable que con el viento norte se produzca algo de marejada y rompiente en el borde costero y que de miércoles a jueves, tengamos un nuevo aviso”.