Dejó el servicio público

Mario Pérez: el funcionario que enfrentó cuatro décadas de emergencias

El histórico profesional deja una trayectoria marcada por la planificación territorial, la inversión pública y la gestión de desastres. Desde los temporales de los años 80 hasta la creación de la oficina regional de ONEMI, participó en algunos de los procesos más relevantes para la Región de Coquimbo en esta materia.
Este lunes sus compañeros del Gobierno Regional despidieron a quien catalogan como uno de los mejores funcionarios que ha pasado por la institución. (Foto: Cedida)
Este lunes sus compañeros del Gobierno Regional despidieron a quien catalogan como uno de los mejores funcionarios que ha pasado por la institución. (Foto: Cedida)
martes 11 de agosto de 2026

La historia de Mario Pérez en el servicio público comenzó en marzo de 1984, cuando llegó a la municipalidad de Punitaqui para asumir como secretario municipal. Recién egresado y con formación en Administración e Ingeniería Comercial, inició una carrera que se extendería por más de cuatro décadas y que lo transformaría en uno de los funcionarios con mayor experiencia en materias de planificación, desarrollo regional y emergencias.

Durante sus primeros años en Punitaqui y posteriormente en Monte Patria, conoció de cerca la realidad de las comunas rurales y los efectos que las lluvias, sequías y problemas de conectividad provocaban en las comunidades del interior.

Aquella experiencia sería determinante para el resto de su trayectoria.

En 1988 ingresó a la entonces Oficina de Planificación Nacional (ODEPLAN), donde comenzó revisando presupuestos municipales y evaluando la situación financiera de las comunas de la región.

Con el retorno de la democracia pasó a desempeñarse como analista de sectores productivos, participando en la evaluación de proyectos vinculados a la minería, agricultura, pesca, industria y comercio.

En 1990, el entonces intendente Renán Fuentealba, le solicitó que asumiera la dirección regional del ONEMI.

Más adelante se incorporó al naciente Gobierno Regional de Coquimbo, donde tuvo la responsabilidad de implementar gran parte de la infraestructura informática que requería la nueva institucionalidad. También obtuvo una especialización en planificación regional en la Universidad de Haifa, en Israel, conocimientos que posteriormente aplicó en distintos programas de inversión pública. En 2007, también efectuó un curso de tenología satelital en la Universidad de Taiwán.

Emergencias que marcaron una época

Paralelamente a sus funciones de planificación, Pérez comenzó a asumir responsabilidades en la coordinación de emergencias regionales.

Las lluvias de 1984 y 1987, las prolongadas sequías de la década de 1990 y posteriormente los temporales que afectaron a la región fueron configurando una experiencia poco común dentro de la administración pública.

Uno de los episodios que recuerda con mayor intensidad fue el terremoto de octubre de 1997, que provocó la destrucción de miles de viviendas, escuelas y establecimientos de salud en la Región de Coquimbo.

A partir de esa catástrofe participó en los procesos de reconstrucción impulsados por el Estado, experiencia que posteriormente resultaría fundamental para enfrentar nuevos eventos de gran magnitud.

El desafío de la ONEMI regional

En 2008 fue destinado en comisión de servicio a la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI), donde tuvo la misión de organizar y poner en marcha la estructura regional del organismo.

Desde esa función lideró iniciativas orientadas a fortalecer la preparación frente a desastres, incluyendo el desarrollo de sistemas de radiocomunicación de emergencia, planes de protección territorial y la implementación de señaléticas de evacuación por tsunami en el borde costero regional.

También colaboró en la respuesta institucional tras el terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010, aportando su experiencia en la coordinación de emergencias y reconstrucción.

Posteriormente regresó al Gobierno Regional, donde continuó desempeñando cargos técnicos relacionados con inversión pública, fondos concursables y administración de proyectos hasta el término de su carrera.

La mirada de un experto

Con esa experiencia a cuestas, Mario Pérez ha seguido con atención las consecuencias que dejaron los recientes sistemas frontales que afectaron a la Región de Coquimbo.

Al respecto, sostiene que muchas de las dificultades observadas durante las últimas semanas forman parte de fenómenos que históricamente han acompañado las emergencias en una región con una amplia ruralidad y una compleja geografía.

A su juicio, uno de los principales desafíos continúa siendo la asistencia a las comunidades aisladas cuando los caminos quedan interrumpidos durante varios días. Explica que, aunque las familias del interior suelen estar acostumbradas a enfrentar este tipo de situaciones, llega un momento en que requieren apoyo externo debido a la falta de abastecimiento y conectividad.

Asimismo, advierte que la presión ciudadana y mediática es hoy mucho mayor que décadas atrás, principalmente por el acceso instantáneo a las comunicaciones y las redes sociales. Sin embargo, recalca que los procesos estatales continúan requiriendo verificaciones y procedimientos que inevitablemente ralentizan algunas respuestas.

Otro aspecto que observa con preocupación es el crecimiento de asentamientos y viviendas ubicadas en zonas de riesgo, una situación que, a su juicio, incrementa la vulnerabilidad frente a lluvias intensas, inundaciones y remociones de masa.

Respecto a la gestión futura de las emergencias, plantea que el Estado debe fortalecer aún más las medidas preventivas, especialmente en grupos vulnerables como personas electrodependientes, pacientes que requieren tratamientos permanentes o habitantes de sectores con alta probabilidad de aislamiento.

También destaca que actualmente existen más herramientas que en décadas anteriores para enfrentar este tipo de eventos, incluyendo mejores sistemas de coordinación, recursos extraordinarios para emergencias y una capacidad de respuesta institucional más desarrollada.

No obstante, sostiene que la reconstrucción seguirá siendo uno de los procesos más complejos después de cada desastre, ya que requiere evaluaciones técnicas, formulación de proyectos y financiamiento público que muchas veces se extiende por varios años.

Este lunes, sin embargo, Pérez dejó el servicio público y espera por ahora descansar y disfrutar a sus seis hijos, aunque reconoce que fue duro dar un paso al costado en una labor que cumplió por tantos años y que todos lo que lo conocieron destacan su pasión por el servicio público.

"Quería salir tal como llegué, calladito. Pero no hubo caso, se filtró. Pero el cariño recibido de mis compañeros y funcionarios, fue realmente un una montaña rusa de emociones", señaló tras la emotiva despedida de sus cercanos en el Gobierno Regional.

Mario Pérez: el funcionario que enfrentó cuatro décadas de emergencias