Decisión cada vez más postergada
Natalidad en caída: hoy nacen la mitad de los niños que hace tres décadas en la región
La Región de Coquimbo atraviesa una profunda transformación demográfica. Las mujeres tienen, en promedio, menos de un hijo durante su vida fértil y, aunque pueden registrarse repuntes puntuales, la tendencia de las últimas décadas continúa siendo descendente.
De acuerdo con antecedentes del Servicio de Salud Coquimbo, durante los últimos 30 años el número de recién nacidos se redujo en un 46,9%, lo que significa que actualmente nacen aproximadamente la mitad de los niños que hace tres décadas. En 2025, la tasa global de fecundidad regional llegó a 0,98 hijos por mujer, levemente por encima del promedio nacional de 0,97.
La cifra está muy lejos de los 2,1 hijos por mujer considerados como el nivel necesario para alcanzar el reemplazo generacional.
Pero existe otra dimensión del fenómeno. Mientras las nuevas generaciones postergan cada vez más la decisión de tener hijos, también aumenta la posibilidad de que, cuando finalmente quieran hacerlo, enfrenten dificultades asociadas a la fertilidad.
UNA DECISIÓN QUE SE POSTERGA
La caída de la natalidad responde a múltiples factores. Entre ellos aparecen las dificultades para acceder a una vivienda, los costos de la crianza y educación, las exigencias laborales y la búsqueda de desarrollo personal y profesional.
También han cambiado las expectativas de las nuevas generaciones. La maternidad y la paternidad ya no necesariamente ocupan un lugar central en sus proyectos de vida, mientras los estudios, el trabajo, la autonomía y la realización personal adquieren mayor relevancia.
Ingrid Jiménez Milla, matrona y funcionaria de la Unidad de Salud Sexual y Reproductiva del Servicio de Salud Coquimbo, agrega otro elemento: la transformación de las redes tradicionales de apoyo. Los abuelos, que anteriormente cumplían un papel importante en el cuidado de los nietos, muchas veces ya no están disponibles para asumir esa tarea.
Todo ello ha contribuido a desplazar la decisión de formar una familia hacia edades más avanzadas. Desde el punto de vista sanitario esto también tiene consecuencias, pues después de los 35 años la fertilidad disminuye naturalmente y pueden sumarse otros factores de salud que dificulten un embarazo.
LA RESPUESTA DESDE LA RED DE SALUD
Frente a este escenario, el Servicio de Salud Coquimbo ha fortalecido la atención destinada a personas y parejas que desean tener hijos y enfrentan problemas de fertilidad.
Uno de los principales avances se encuentra en el Hospital de La Serena, donde funciona una Unidad de Medicina Reproductiva que recibe principalmente derivaciones desde la Atención Primaria de Salud.
La unidad, ubicada en el CDT del recinto serenense, aborda los casos desde una perspectiva multidisciplinaria, incorporando tanto evaluaciones médicas como apoyo psicosocial.
“Se evalúa también desde el punto de vista psicosocial cómo impacta la infertilidad en la relación de pareja, se intenta avanzar en una evaluación de tipo multidisciplinario”, explica Jiménez.
Actualmente, la red regional dispone de tratamientos de baja y alta complejidad. En el primer caso, las parejas pueden acceder a hasta tres ciclos, dependiendo de su evaluación clínica y del cumplimiento de los requisitos establecidos.
En alta complejidad existen 27 cupos anuales regionales para derivación a Valparaíso, además de cinco cupos para una segunda transferencia anual.
Sin embargo, desde Salud se trabaja para avanzar un paso más. “Se está trabajando y se está barajando la posibilidad de poder implementar las técnicas de alta complejidad en la región para evitar este desplazamiento, el gasto asociado que viene a aumentar un poco la ansiedad también de las parejas y de los equipos”, sostiene Jiménez.
UNA REGIÓN QUE ENVEJECE
La preocupación por la baja natalidad no se limita al número de niños que nacen actualmente, sino que también apunta a cómo estará conformada la población regional durante las próximas décadas.
Una fecundidad persistentemente por debajo del nivel de reemplazo acelera el envejecimiento poblacional y puede generar consecuencias sobre el mercado laboral, los sistemas de pensiones, la productividad y las futuras necesidades de atención sanitaria.
En medio de este escenario, las últimas estadísticas mostraron una señal positiva, aunque todavía acotada. En marzo de 2026 se registraron 13.123 nacimientos en Chile, un 3,5% más que durante el mismo mes de 2025. Sin embargo, este incremento puntual no modifica la tendencia de fondo.
También se ha producido una fuerte disminución de la maternidad adolescente. Si entre 1990 y 2010 entre el 15% y el 20% de los partos correspondían a adolescentes, actualmente esa proporción alcanza solo el 4,5%.
Por otro lado, la población migrante aumentó su participación en los nacimientos regionales, pasando del 8,8% en 2021 al 10,5% en 2025, aunque este crecimiento tampoco logra revertir la caída general.
EL DESAFÍO DE QUIENES SÍ QUIEREN SER PADRES
Mientras parte de la discusión se concentra en cómo generar condiciones para aumentar la natalidad, desde el sistema sanitario surge otro desafío igualmente relevante: apoyar a quienes sí desean convertirse en padres, pero enfrentan dificultades para conseguirlo.
En ese camino, la Unidad de Medicina Reproductiva del Hospital de La Serena se ha convertido en uno de los principales apoyos disponibles en la región, con la perspectiva de seguir aumentando su capacidad y eventualmente incorporar tratamientos de alta complejidad.
Porque detrás de la estadística de 0,98 hijos por mujer no solo existe una transformación demográfica. También hay personas que quieren formar una familia y necesitan condiciones sanitarias, sociales y económicas que les permitan concretar ese proyecto.
La baja natalidad, por tanto, dejó de ser únicamente una cifra. Es un fenómeno que comienza a modificar la estructura de la población y que plantea desafíos que la Región de Coquimbo deberá enfrentar durante las próximas décadas.