IMACEC anota su peor desempeño en más de tres años

Caída de la economía en julio enciende las alertas

El Índice Mensual de Actividad Económica registró una disminución de 1,5% en comparación al mismo mes del año anterior, mientras que en la serie desestacionalizada el retroceso fue de 1,7% respecto a junio.
El comercio fue el único rubro que mostró un aumento de su actividad, avanzando un 0,7% en 12 meses, impulsado por las ventas minoristas. (Foto: Cristian Silva)
El comercio fue el único rubro que mostró un aumento de su actividad, avanzando un 0,7% en 12 meses, impulsado por las ventas minoristas. (Foto: Cristian Silva)
martes 01 de septiembre de 2026

La economía chilena recibió un duro golpe durante el mes de julio. De acuerdo con las cifras entregadas por el Banco Central, el Índice Mensual de Actividad Económica (MACEC) registró una disminución de 1,5% en comparación al mismo mes del año anterior, mientras que en la serie desestacionalizada el retroceso fue de 1,7% respecto a junio.

Este resultado marca el peor desempeño del indicador desde marzo de 2023, fecha en la que también se observó una caída del 1,5%. Las cifras contrastan fuertemente con el panorama alentador que había dejado junio, mes que reportó un crecimiento del 2,4%.

Si bien parte de esta contracción se explica por factores puntuales, los datos revelan una fragilidad más profunda en el consumo interno: al excluir la minería, el IMACEC presentó una variación anual de -0,3%, evidenciando que la debilidad de la economía no se concentró exclusivamente en un solo sector. 

 

El peso del clima y la minería

 

Los episodios meteorológicos de las últimas semanas difcultaron el funcionamiento de diversas actividades, afectando infraestructura clave como caminos, puentes y puertos, y golpeando además a áreas manufactureras y agrícolas. En el sector educativo, el instituto emisor atribuyó parte de las bajas a la suspensión de clases asociada a las condiciones climáticas.

Sin embargo, el factor con mayor incidencia fue el sector minero, que arrastró a la baja la producción general de bienes, la cual disminuyó un 3,2% anual. Según explicó Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, la situación de la industria extractiva va más allá de las lluvias o las mantenciones.

"Nuestra minería es una minería más bien vieja, de hace muchísimos años, los costos de producción hacen que se mantengan relativamente altos y también tenemos un efecto de menor ley producto de estas faltas de inversiones", detalló el experto. 

Otras áreas productivas también sintieron el impacto. Los servicios registraron una baja del 0,7%, con menores resultados en áreas personales, empresariales, transporte, restaurantes y hoteles. Por su parte, el comercio fue la única excepción de la jornada, avanzando un 0,7% en 12 meses impulsado por las ventas minoristas, aunque este crecimiento no alcanzó a compensar las caídas de las demás producciones de bienes y servicios. 

 

La visión regional y gremial

 

A nivel local, el impacto de estas cifras genera preocupación en los sectores productivos, quienes advierten sobre el estancamiento de áreas fundamentales para el dinamismo de la Región de Coquimbo.

Ricardo Guerrero, gerente de la Corporación Industrial para el Desarrollo Regional (CIDERE), profundizó en el diagnóstico de esta crisis y delineó las urgencias para enfrentar el escenario actual.

"Estas cifras refejan el duro momento que atravesamos. Entendemos que el IMACEC de julio fue influido por los efectos de los temporales, pero para nosotros no fue un simple factor climático transitorio, fue una verdadera catástrofe para la Región de Coquimbo. Impactaron negativamente a la producción minera, ya sea por daños en faenas o en caminos públicos y vías férreas que sirven para transportar los minerales y el personal que trabaja en minas”, señaló.

En esa línea, enfatizó que “también es posible un efecto del alza en los precios de los combustibles sobre la producción manufacturera y todo rubro intensivo en consumo de energía. Además, nos preocupa profundamente de qué forma esto afectará al turismo, sobre todo al no contar con una Avenida del Mar en condiciones óptimas y con accesos muy difíciles hacia nuestras principales zonas turísticas".

Frente a este complejo panorama y la necesidad de levantarse de los estragos, el líder gremial hizo un fuerte y transversal llamado a la acción.

"Lo que se necesita hoy es, por parte de las autoridades, no bajar la guardia y seguir destrabando los obstáculos para invertir. Desde los agentes políticos en general, dar señales de confianza y estabilidad, demostrar que tenemos la madurez sufciente para retomar un modelo de crecimiento. Y por el lado de los empresarios, conectarnos mejor, vincularnos para ser escuchados, colaborar en todo lo que esté a nuestro alcance para salir de este trance y aprovechar las ventajas que instaló la Ley de Reconstrucción", agregó Guerrero.

Por su parte, Ignacio Pinto, gerente del Consejo Regional Minero de Coquimbo (CORMINCO), sostuvo que “esto refleja la dependencia que tiene nuestra actividad económica respecto al comportamiento de la minería y la urgente necesidad de aumentar los niveles de producción. Necesitamos promover la exploración y no perder esta oportunidad que ofrece el mercado con buenos precios y demanda en aumento. Claramente hay un efecto de la contingencia climática que esperamos pueda recuperarse, una vez que se vayan normalizando las operaciones mineras en distintas partes del país y no genere un impacto significativo en las metas anuales de producción”.

Hacia los próximos meses, los analistas proyectan que a nivel nacional parte de esta contracción se revierta a medida que se disipen los efectos del invierno. No obstante, entidades del mercado coinciden en que la magnitud de la caída introduce un claro sesgo a la baja para las proyecciones de crecimiento del presente año, lo que obliga a redoblar esfuerzos y acelerar la inversión en zonas fuertemente golpeadas como Coquimbo.