ceremonia de despedida

Juntos hasta el final: Mónica y Ramón reciben una sepultura digna en Combarbalá tras meses en el SML

La gestión del seremi de Justicia y Derechos Humanos, Humberto Bermúdez, y de la directora regional del Servicio Médico Legal, María Paz Fredes, permitió concretar la inhumación del matrimonio de adultos mayores, quienes no contaban con familiares directos que pudieran hacerse cargo de sus restos.
viernes 04 de septiembre de 2026

Después de casi diez meses de espera, Mónica Saavedra y Ramón Fernández finalmente descansan juntos.

El matrimonio de adultos mayores, que vivía en el sector de Arrayán Costero, había sido encontrado fallecido en su domicilio en septiembre de 2025. Al no contar con hijos ni familiares directos que pudieran reclamar sus cuerpos o asumir los trámites funerarios, ambos permanecieron en custodia del Servicio Médico Legal de La Serena.

La historia tuvo un cierre distinto durante el pasado mes de julio, cuando sus restos fueron finalmente sepultados en el Cementerio Municipal de Combarbalá, gracias a una gestión coordinada entre la Secretaría Regional Ministerial de Justicia y Derechos Humanos, el Servicio Médico Legal y la Municipalidad de Combarbalá.

“Como Ministerio de Justicia y Derechos Humanos tenemos el deber de contribuir a que estas situaciones encuentren una respuesta. Y eso requiere algo muy concreto: coordinación, voluntad y trabajo conjunto. En este caso, quiero destacar especialmente la gestión realizada junto al Servicio Médico Legal y la disposición de la Municipalidad de Combarbalá para que Mónica y Ramón pudieran, finalmente, descansar juntos y en paz”, indicó Humberto Bermúdez.

Para la directora regional del SML Coquimbo, María Paz Fredes, el caso refleja uno de los desafíos humanos que enfrenta cotidianamente el Servicio, “este tipo de gestiones tiene una profunda importancia humana e institucional, porque permite entregar dignidad y cierre a personas que han fallecido sin redes familiares directas y que, muchas veces, permanecen por largos periodos en custodia del Servicio Médico Legal”, explicó.

Las autoridades regionales destacaron además que, el apoyo de los municipios es fundamental para concretar este tipo de procedimientos, especialmente mediante la disposición de nichos o espacios para personas fallecidas sin reclamar.

En este caso, la Municipalidad de Combarbalá, encabezada por su alcaldesa Marta Carvajal, gestionó los espacios necesarios para concretar la sepultura de ambos adultos mayores en el cementerio municipal.

“Hago un llamado a todos los alcaldes, a las alcaldesas. En el fondo, aquí, independiente de que estas personas que fallecieron no son de nuestra comuna, lo más importante es que el amor al servicio público vaya más allá de nuestras fronteras comunales y démosles dignidad a estas personas que no tienen a nadie que les pueda dar una sepultura digna, y que podamos disponer de este beneficio, que, si bien es cierto, hay algunos que tienen muchos disponibles y otros que no tienen, pero que hagamos el esfuerzo, entonces por eso que yo le hago a este llamado a los otros colegas”, indicó la alcaldesa de la comuna de Combarbalá.

La ceremonia de despedida se realizó mediante un responso, en una instancia marcada por el respeto y la sencillez, en la que participaron funcionarios municipales, la alcaldesa y funcionarios del Servicio Médico Legal de Illapel.

Otras gestiones del SML

La sepultura de Mónica y Ramón se suma a otras gestiones realizadas durante 2026 por el SML Coquimbo para resolver la situación de personas fallecidas sin reclamar.

A la fecha doce personas que permanecían desde hacía años en dependencias del servicio pudieron ser sepultadas gracias a la colaboración de la Municipalidad de Coquimbo, Combarbalá y La Higuera.

Para el SML, este trabajo colaborativo tiene además una dimensión institucional relevante. La gestión oportuna de las inhumaciones permite mantener una adecuada capacidad operativa en sus dependencias, especialmente frente a situaciones de emergencia o eventuales accidentes con múltiples víctimas.

Pero, sobre todo, permite que historias como la de Mónica y Ramón tengan un cierre.

Porque no tener familiares que reclamen sus restos no significa no tener derecho a una despedida digna.

Y en el caso de Mónica y Ramón, después de meses de espera, pudieron descansar juntos, tal como habían vivido: uno al lado del otro.