Nueva realidad familiar

Más mascotas, menos hijos: así está cambiando la vida familiar en Coquimbo

El aumento de los animales de compañía convive con una sostenida caída de los nacimientos y de la fecundidad en la región. Expertos advierten que no se puede hablar de un reemplazo de los hijos por mascotas, pero sí de transformaciones demográficas, culturales y económicas que están modificando la vida familiar, los patrones de consumo y las exigencias asociadas a la tenencia responsable.
En lo que va de 2026 se contabilizan 11.246 registros de mascotas según datos de la Subdere. (Fotografía: Cristian Silva)
En lo que va de 2026 se contabilizan 11.246 registros de mascotas según datos de la Subdere. (Fotografía: Cristian Silva)
lunes 07 de septiembre de 2026

Hay un cambio silencioso que se está produciendo dentro de los hogares chilenos y que también tiene su expresión en la Región de Coquimbo. Mientras cada vez más familias incorporan perros y gatos como integrantes de la vida familiar, los nacimientos continúan descendiendo y las nuevas generaciones tienen, en promedio, cada vez menos hijos.

El fenómeno adquirió mayor visibilidad luego de conocerse un estudio que mostró que el promedio de mascotas en los hogares chilenos llegó a 2,4, superando el promedio de hijos. Además, cerca de ocho de cada diez tutores consideran a sus animales como parte de la familia.

En Coquimbo, la tendencia demográfica ofrece un telón de fondo particularmente significativo. Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de natalidad regional llegó a 7,1 nacimientos por cada mil habitantes durante 2025, por debajo de los 7,6 registrados en 2024.

Pero el indicador que mejor refleja la profundidad del cambio es la fecundidad. La tasa global de fecundidad de la Región de Coquimbo fue de 1,02 hijos por mujer en 2025, según las estadísticas vitales provisionales del INE. Un año antes había sido de 1,07 y en 2018 alcanzaba los 1,53 hijos por mujer.

Es decir, en apenas siete años el indicador regional cayó cerca de un tercio.

Mientras el número de hijos por mujer disminuye, las mascotas adquieren una presencia cada vez mayor dentro de los hogares. Los datos entregados por la Subsecretaría de Desarrollo Regional (SUBDERE), a través del Programa de Tenencia Responsable de Animales de Compañía (PTRAC), muestran que en la Región de Coquimbo se registraron 5.751 mascotas en 2018, cifra que llegó a 25.207 en 2019.

Posteriormente, las inscripciones alcanzaron las 15.969 en 2020; 15.525 en 2021; 10.492 en 2022; 10.321 en 2023; 15.558 en 2024 y 12.249 en 2025. En lo que va de 2026 se contabilizan otros 11.246 registros.

La cifra, eso sí, debe ser leída con cautela: corresponde a inscripciones realizadas durante cada año y no a la cantidad total de mascotas existentes en la región.

Un cambio que va más allá de tener un perro o un gato

Para el sociólogo y académico de la Universidad Católica del Norte, Manuel Escobar, detrás de esta transformación existen al menos tres dimensiones: una socioeconómica, otra sociocultural y una tercera relacionada con los cambios demográficos y generacionales.

El especialista explica que el aumento de los niveles de bienestar y la capacidad de las personas para destinar recursos a sus animales han permitido el crecimiento de una industria asociada a su alimentación, cuidado y salud.

Pero también cambió la función que cumplen las mascotas. El perro que históricamente estuvo ligado al trabajo, la vigilancia o la protección es hoy, en muchos casos, un animal de compañía que ocupa un lugar emocional dentro del hogar. “Ya no tienen solamente un rol práctico”, plantea Escobar, sino que adquieren un valor social y afectivo.

Es ese cambio el que permite entender por qué el fenómeno tiene consecuencias que van mucho más allá de cuántos perros y gatos existen.

Nuevos hábitos de consumo

La transformación también está modificando los hábitos de consumo. En este contexto, el presidente de la Cámara de Comercio de La Serena, Carlos Orrego Torrico, sostiene que durante la última década el comercio ha debido adaptar su oferta a una demanda cada vez más especializada.

Veterinarias, peluquerías, alimentos específicos, servicios de cuidado y productos destinados exclusivamente a animales forman hoy parte de una industria que continúa ampliándose.

La evolución incluso alcanza aspectos que hasta hace algunos años podían parecer anecdóticos. Celebraciones de cumpleaños para mascotas, productos personalizados y modificaciones en las viviendas para facilitar la convivencia con perros y, especialmente, gatos son parte de este nuevo mercado.

La mascota, en consecuencia, deja de representar solamente un gasto asociado a su alimentación para convertirse en destinataria de recursos destinados a salud, comodidad, entretenimiento y bienestar.

El desafío veterinario

Desde el Colegio Médico Veterinario de Chile, Viviana Valenzuela, directora de la Comisión Nacional de Tenencia Responsable de Mascotas, advierte que el aumento del vínculo afectivo no necesariamente significa que las necesidades de los animales estén siendo cubiertas correctamente.

El gremio evita hablar de una sustitución entre hijos y mascotas y enfatiza que se trata de dos transformaciones que avanzan en paralelo. A su juicio, los datos disponibles no permiten establecer que las personas estén dejando de tener hijos para tener animales.

El desafío está, entonces, en que el mayor protagonismo de las mascotas se traduzca realmente en mejores condiciones de vida.

El Colegio Médico Veterinario identifica problemas vinculados a la capacidad de atención veterinaria, las diferencias de acceso según nivel socioeconómico y territorio, la esterilización, los controles sanitarios y la vigilancia de zoonosis.

A ello se suma una consecuencia menos evidente de la llamada humanización: animales con obesidad, ansiedad por separación, alimentación inadecuada o sometidos a rutinas que responden más a las necesidades de sus tutores que a las propias de cada especie.

En palabras simples, querer más a las mascotas también implica asumir mayores responsabilidades.

¿Mascotas en vez de hijos?

La coincidencia entre ambos fenómenos plantea inevitablemente una pregunta: ¿están las mascotas ocupando el espacio que antes tenían los hijos?

La respuesta de los especialistas es más compleja.

Chile atraviesa una caída sostenida de la fecundidad. En 2025, la tasa global nacional llegó a 0,99 hijos por mujer, la primera vez que el indicador se situó por debajo de un hijo, en promedio, por mujer. Los nacimientos, en tanto, fueron 146.446, un 5,2% menos que en 2024.

En Coquimbo, la tasa global de fecundidad de 1,02 hijos por mujer se encuentra apenas por encima del promedio nacional, pero muestra la misma tendencia descendente.

Para Escobar, las nuevas generaciones están desarrollando formas distintas de construir vínculos, afectos y experiencias de crianza. En ese contexto, perros y gatos pueden ocupar un espacio emocional cada vez mayor.

En esa línea, ambos fenómenos parecen formar parte de una transformación más amplia de la estructura familiar: menos hijos, hogares más pequeños, maternidades y paternidades más tardías y una creciente valoración de los animales de compañía.