SALUD
Migraña: los alimentos que debes evitar y el mito del chocolate
La migraña, una enfermedad neurológica que va más allá de un simple dolor de cabeza, afecta a millones de personas, siendo una de las 20 enfermedades más incapacitantes a nivel global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Especialmente en mujeres menores de 50 años, es la principal causa de discapacidad. Esta condición, que se presenta con dolor punzante, náuseas y sensibilidad a la luz, tiene un fuerte componente genético y es más común en mujeres (3 a 4 por cada hombre).
El neurólogo y jefe del Centro de Cefalea RedSalud, Raúl Juliet, destaca que la errónea creencia de que es “un dolor de cabeza más” retrasa su diagnóstico. Aproximadamente el 40% de las mujeres nota una intensificación de sus crisis durante los ciclos hormonales, como la menstruación u ovulación.
Investigaciones recientes buscan comprender qué alimentos actúan como desencadenantes. Una revisión de la revista científica Nutrients, publicada en el 2025, encontró que entre el 27% y 30% de los pacientes migrañosos atribuye sus crisis a ciertos alimentos. Sin embargo, la variabilidad en los estudios es notoria; por ejemplo, el alcohol es identificado como gatillante por el 35% de pacientes en algunas investigaciones, mientras que en otras apenas alcanza el 4%.
Un estudio egipcio del 2024, divulgado en Scientific Reports, analizó a 124 pacientes con migraña. Aquellos con migraña crónica (más de 15 días de dolor al mes) consumían con mayor frecuencia productos como quesos curados, pescados ahumados y alimentos refrigerados por varios días. Estos contienen aminas biógenas (histamina o tiramina), que podrían inflamar y dilatar los vasos sanguíneos cerebrales, un mecanismo vinculado al dolor migrañoso.
Afortunadamente, existen tratamientos. El doctor Juliet explica que los preventivos buscan reducir la frecuencia, intensidad y duración de los episodios. Estos incluyen opciones no farmacológicas como mantener una dieta regular, hidratarse, dormir bien, realizar ejercicio constante y manejar el estrés.
En el ámbito farmacológico, se usan betabloqueadores y antidepresivos, además de fármacos de última generación como los anticuerpos monoclonales y los “gepantes”. Estos últimos bloquean la proteína CGRP, clave en la inflamación cerebral durante una crisis. Para las crisis ya instaladas, se recurre a analgésicos comunes, triptanes y gepantes de rescate, aunque el especialista advierte sobre el riesgo de cefalea por sobreuso de medicamentos.
La revisión de Nutrients también resalta el potencial de ciertas dietas para reducir las crisis. Identificar los alimentos gatillantes y seguir los tratamientos adecuados es fundamental para mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta compleja condición neurológica.
Fuente: BioBioChile