Este miércoles se cumplen 11 años del sismo
Las materias pendientes que dejó el terremoto y tsunami de 2015
El 16 de septiembre de 2015 quedó marcado para siempre en la memoria de los habitantes de la Región de Coquimbo.
A las 19:54 horas, un terremoto de magnitud 8,4 con epicentro frente a las costas de Canela sacudió la zona centro-norte del país, generando además un tsunami que afectó distintos sectores costeros y dejó un saldo de 21 personas fallecidas.
El sismo se originó a 23 kilómetros de profundidad en la zona de contacto entre las placas de Nazca y Sudamericana. La ruptura se extendió por cerca de 200 kilómetros, entre Punta Lengua de Vaca y las cercanías de Los Vilos, mientras que el epicentro se localizó a 42 kilómetros al oeste de Canela Baja.
Entre las imágenes más recordadas de aquella jornada figura sin duda la frustrada inauguración de La Pampilla de Coquimbo. En medio de la ceremonia encabezada por autoridades regionales y comunales, el fuerte movimiento telúrico provocó momentos de pánico y una rápida evacuación del recinto, suspendiendo las actividades programadas para las celebraciones patrias.
A más de una década de aquel evento sísmico, desde el municipio de Coquimbo sostienen que aún existen desafíos pendientes vinculados al proceso de reconstrucción, particularmente en el sector de Baquedano, uno de los sectores más afectados por el maremoto, y en relación al Plan de Reconstrucción que elaboró el MINVU, principalmente en cuanto a iniciativas a desarrollar en los terrenos expropiados.
“Si bien se ha avanzado en obras de infraestructura, como el Edificio Los Fundadores, que es el primer edificio 'tsunami resiliente' de Chile, además de la remodelación de la Plaza Victoria, aún quedan acciones que abordar, lo que es preocupante pensando en los 11 años que han pasado desde la catástrofe”, señalaron desde la casa consistorial.
En ese sentido, aseguraron, la experiencia de Baquedano constituye un ejemplo de la necesidad de fortalecer las políticas públicas de reconstrucción, especialmente considerando los daños provocados por el sistema frontal que afectó en julio a la región.
En esa línea, destacaron el trabajo realizado en materias de competencia comunal, como la recuperación de espacios públicos, la consolidación del Centro para el Bienestar del Adulto Mayor “Armonía” y el desarrollo de iniciativas orientadas a proyectar al Barrio Baquedano como un polo de servicios y equipamiento integrado al centro de Coquimbo.
“La actualización de los instrumentos de planificación urbana permitirá ordenar los usos del sector, facilitar la regularización de actividades comerciales y acompañar nuevos proyectos habitacionales y de equipamiento con las medidas de mitigación correspondientes”, señalaron desde el municipio porteño.
Evacuar sin esperar alertas
Uno de los aspectos más estudiados del terremoto de 2015 fue la velocidad con que se generó el tsunami. Gracias a la tecnología de posicionamiento satelital GNSS, los especialistas pudieron determinar rápidamente que la placa de Nazca se desplazó alrededor de seis metros respecto de la Sudamericana, provocando importantes deformaciones en la superficie terrestre.
Sin embargo, lo más relevante fue que las primeras olas llegaron a sectores cercanos al epicentro apenas cinco minutos después del sismo, un tiempo considerablemente menor al observado en otros eventos, como el terremoto de 2010.
Las investigaciones posteriores concluyeron que, en escenarios de este tipo, el tiempo disponible para emitir y recibir alertas puede ser similar al que tarda el tsunami en alcanzar la costa. Por ello, una de las principales lecciones que dejó la tragedia es la necesidad de reforzar la autoevacuación.
La recomendación sigue siendo clara: si un sismo es tan fuerte que dificulta mantenerse en pie o se prolonga por más de 30 segundos, las personas que se encuentren en sectores costeros deben evacuar inmediatamente hacia zonas seguras, sin esperar instrucciones de las autoridades.
A 11 años del desastre, la memoria y la preparación continúan siendo las principales herramientas para reducir el riesgo frente a futuras emergencias como esta.