ENTRE JUEGOS, RODEOS Y ENCUENTROS FAMILIARES
Tradiciones que resisten: el “18” se mantiene vivo en el Limarí rural
Por: Martha Hecherdorsf
Carreras en saco, competencias de tres pies, yincanas, tirar la cuerda, cueca, rodeos y bailes siguen formando parte de las celebraciones de Fiestas Patrias en distintos sectores rurales del Limarí. Lejos de los grandes escenarios, son las propias comunidades las que cada septiembre vuelven a organizar actividades que reúnen a niños, adultos mayores y familias que regresan a sus localidades de origen.
En Cogotí, las celebraciones comenzaron con distintas actividades comunitarias, entre ellas su tradicional esquinazo, el acto y desfile del 18, además de un rodeo que, pese a las condiciones meteorológicas, logró desarrollarse con algunas pausas durante los momentos de mayor lluvia y viento.
Durante la noche, la localidad continuó con un baile que convocó a numerosos asistentes, mientras que este sábado 19 la programación siguió con juegos populares y cocinerías.
María Isabel, representante de la Junta de Vecinos de Cogotí, explicó que el esquinazo se realiza desde hace más de ocho años y que actualmente es la propia comunidad la encargada de organizar el acto y desfile de Fiestas Patrias.
“La idea no es perder las tradiciones, la idea es mantenerlas en el tiempo”, señaló, destacando además que estas fechas permiten reunir nuevamente a vecinos y familiares que durante el año permanecen fuera de la localidad.
Según relató, en las actividades participan niños, jóvenes y adultos mayores, tanto en presentaciones artísticas como en bailes y otras instancias comunitarias. “Es mantener y poder reunir a nuestras familias en estas fechas, eso es importante para nosotros”, agregó.
JUEGOS PARA TODAS LAS EDADES
En El Espinal de Chalinga, en tanto, la jornada del 18 estuvo marcada por los juegos populares. Carreras en saco, competencias de tres pies, yincanas y tirar la cuerda fueron algunas de las actividades desarrolladas durante una celebración que, según sus organizadores, se repite cada año.
María Cortés, integrante de la Junta de Vecinos del sector, explicó que una parte importante de las competencias está orientada a los más pequeños, aunque también existen actividades para jóvenes y adultos.
La jornada reunió además a visitantes provenientes de sectores cercanos y terminó con un baile acompañado por una orquesta. Para la dirigente, uno de los elementos fundamentales para mantener estas celebraciones ha sido la colaboración de los propios habitantes.
“Nuestros vecinos nos apoyan harto como directiva, nos ayudan harto”, destacó.
UNA COSTUMBRE QUE SE ADAPTA
En La Ligua Sur, el esfuerzo comunitario también está detrás de las actividades de Fiestas Patrias. Luis Alberto Plaza, dirigente vecinal desde hace 32 años, explicó que los vecinos colaboran durante el año con juguetes, prendas y otros aportes que posteriormente son entregados como premios a los niños. Para las competencias de cueca, en tanto, también reúnen recursos entre las familias.
De acuerdo con Plaza, las celebraciones suelen convocar entre 200 y 300 personas, incluyendo habitantes que trabajan fuera del sector y aprovechan estos días para regresar, compartir con sus familias y reencontrarse con amistades de infancia.
El dirigente recuerda que décadas atrás las ramadas podían extenderse por varios días y que la música se realizaba incluso con guitarras. Con el paso del tiempo, reconoce, las formas de celebrar han cambiado y hoy la contratación de grupos u orquestas representa un costo difícil de asumir para organizaciones pequeñas.
Sin embargo, asegura que el objetivo permanece intacto: conservar una celebración ligada a la identidad del sector.
“Como yo nací acá, mis raíces son de acá, me gustaría que se conservara a través del tiempo, que no se fuera perdiendo esa bonita enseñanza y esa cultura”, expresó.
Entre juegos, música, comidas y encuentros familiares, estas celebraciones reflejan cómo en las localidades rurales del Limarí las Fiestas Patrias continúan siendo una instancia de reencuentro y de preservación de costumbres que, pese al paso del tiempo y los cambios en las formas de celebrar, las comunidades se esfuerzan por mantener vivas.