Cristian Herrera, alcalde de Monte Patria:

“Tenemos el deber de que Monte Patria sea reconocida por sus bondades y vista como una tierra de oportunidades”

En vísperas de un nuevo aniversario comunal, el edil de la comuna de los valles generosos detalla parte del camino trabajado durante este último año.
sábado 26 de septiembre de 2026

El alcalde de Monte Patria, Cristian Herrera Peña, plantea que Chile necesita volver a mirar al mundo rural y generar políticas públicas que permitan la vida en el campo. Al mismo tiempo, invita a la inversión privada a descubrir las oportunidades de una comuna tranquila, con identidad, atractivos naturales y muy cercana a Ovalle. También cuestiona la excesiva demora del Estado para concretar proyectos y plantea la necesidad de modernizar profundamente la forma en que se ejecuta la inversión pública.

—Alcalde, usted ha insistido bastante en el último tiempo en la necesidad de que el Estado vuelva a mirar hacia el mundo rural. ¿Por qué?

"Porque creo que Chile tiene una deuda con el campo. Durante muchos años las políticas públicas han estado pensadas principalmente desde las grandes ciudades y eso provoca que vivir en una zona rural sea cada vez más difícil. Cuando una familia no encuentra oportunidades, cuando un joven tiene que irse para estudiar o trabajar, cuando no tenemos los mismos servicios que existen en las ciudades".

—¿Cómo se vincula el abandono del campo con la inversión privada?

"En varias aristas, ahí quiero hacer una invitación muy clara: miren hacia Monte Patria. Tenemos el deber de hacer que Monte Patria sea reconocida por sus bondades y como una verdadera tierra de oportunidades. Tenemos una comuna tranquila, con aires frescos y de campo, pero necesitamos más servicios y también inversión privada. Nos gustaría contar con una oferta comercial más amplia, nuevos servicios, alternativas de salud privada y otras inversiones que permitan mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos".

—Pero para atraer inversión también se necesita infraestructura y servicios públicos.

"Sin duda. Y ahí aparece uno de los grandes problemas que tenemos en Chile: el Estado se demora demasiado en hacer las cosas. Hoy un proyecto público puede tardar diez años o incluso más desde que nace la idea hasta que finalmente se materializa. Nosotros hemos demostrado que se pueden sacar adelante proyectos importantes. Hemos materializado los CESFAM de Carén y El Palqui, terminamos el Centro Comunitario de Rehabilitación, vamos avanzando en el Cementerio, Liceo de Emergencia y la Escuela de Tulahuén, entre otras iniciativas. Pero detrás de cada una de esas obras existe una enorme cantidad de trámites, gestiones y años de trabajo".

—Entendiendo los procesos burocráticos y las diversas etapas de cada proyecto, ¿Qué opina sobre el funcionamiento del Estado y en consecuencia del Sistema Nacional de Inversiones?

"Hay que modernizarlo profundamente. Tenemos que mantener la rigurosidad técnica y cuidar los recursos públicos, pero también incorporar el tiempo como una variable fundamental. Porque cuando un proyecto demora 10 o 12 años, también estamos perdiendo recursos públicos. Los precios cambian, las materialidades cambian, cambian las normativas y muchas veces cuando finalmente estamos en condiciones de ejecutar una obra, los presupuestos iniciales no alcanzan, entonces volvemos a reformular, es un círculo que hay que romper. Chile necesita un Estado que responda con mayor rapidez a las necesidades de las personas".

—También se está discutiendo sobre el tamaño del Estado y los funcionarios públicos.

"Ahí tenemos que ser cuidadosos. Por supuesto que el Estado debe ser eficiente y que tenemos que revisar las cosas que no están funcionando. Si existen abusos, licencias médicas mal utilizadas o funcionarios que no cumplen correctamente sus obligaciones, eso tiene que investigarse y sancionarse, pero no es la realidad total del sistema. Cuando ocurre una emergencia, la comunidad espera que el Estado esté presente. Y quienes representan al Estado en ese momento son precisamente sus trabajadores. El despliegue lo enfrentamos como comuna, nuestros equipos municipales estuvieron desplegados en terreno junto a Bomberos, Carabineros, dirigentes y muchas otras personas. En esos momentos nadie pregunta si el funcionario es de planta, contrata u honorarios. La gente necesita que alguien llegue, por eso digo que modernizar el Estado no puede transformarse simplemente en despedir personas o quitar derechos".

—¿Cómo observa entonces el debate político respecto de la modernización del Estado y qué rol debería cumplir la política partidista?

"Creo que Chile necesita menos consignas y más soluciones, durante muchos años distintos sectores políticos han hablado de modernizar el Estado, pero seguimos funcionando con una estructura extremadamente lenta. Las personas de a pie no están preocupadas de las discusiones internas de los partidos. Están preocupadas de tener trabajo, seguridad, salud, educación, vivienda y oportunidades. Necesitamos que todas las fuerzas políticas sean capaces de mirar el territorio. desde la derecha hasta la izquierda, incluido el Frente Amplio y todos quienes tienen representación política, deberían ser capaces de ponerse de acuerdo en algo básico: no podemos seguir permitiendo que el lugar donde una persona nace determine las oportunidades que tendrá durante su vida".

—¿Cuál es entonces el desafío para Monte Patria?

"Seguir avanzando, tenemos enormes desafíos y también enormes oportunidades. Queremos atraer inversión, mejorar nuestros servicios, fortalecer nuestra agricultura, potenciar el turismo, generar oportunidades para nuestros jóvenes y seguir concretando infraestructura que mejore la calidad de vida. Estamos trabajando para que Monte Patria sea cada vez más reconocida por sus bondades y se transforme en una tierra de oportunidades, donde vivir en el campo no signifique tener menos posibilidades. El mundo rural no es el pasado de Chile. Puede y debe ser parte de su futuro".