Certamen se desarrolló en Brasil
Matilde Pastén y Constanza Alvarado destacan en torneo internacional de karate kyokushin
Matilde Pastén y Constanza Alvarado, jóvenes representantes del Dojo Ovalle, integraron la delegación de la Región de Coquimbo que viajó hasta Naviraí, en el estado de Mato Grosso do Sul, Brasil, para participar en una fecha oficial del circuito internacional de la Federación IKO Matsushima, regresando al país con resultados que reflejan el proceso de formación que han desarrollado en la comuna.
Alvarado, cinturón amarillo, consiguió el segundo lugar de su categoría, mientras que Pastén, cinturón azul, alcanzó el cuarto puesto en una competencia que reunió a deportistas brasileños y representantes de otros países. Los resultados de ambas se sumaron a la actuación general de la delegación regional, integrada por 18 competidores y que consiguió 15 posiciones de podio.
Para Constanza Alvarado, el viaje tuvo además un significado especial al tratarse de su primera experiencia en avión y su primera competencia internacional. “Me siento bastante orgullosa porque es primera vez. Uno no sabe qué pensar en esos momentos, tiene cualquier pensamiento, alegría, tristeza, enojo, todo revuelto, pero en sí es más orgullo”, relató la joven deportista, quien destacó también la posibilidad de haber sido seleccionada para representar a Ovalle en el extranjero.
En el tatami, Constanza logró quedarse con el segundo lugar. “Los combates estuvieron bien, estuvimos más o menos parejos”, comentó sobre su experiencia en Brasil.
Para Matilde Pastén, el campeonato también significó su primera experiencia compitiendo fuera del país y una oportunidad para enfrentarse ante un nivel que consideró especialmente exigente.
La joven, que lleva aproximadamente un año practicando karate kyokushin, alcanzó el cuarto lugar en su categoría y señaló que “el nivel estaba bastante alto, porque es algo distinto a lo que uno ve aquí en Chile. Además, es distinta la modalidad que tienen para pelear, porque son más de tirar patadas arriba, a la cabeza, y se mueven rápido”.
Pese a los nervios propios de enfrentar por primera vez una competencia internacional, la deportista valoró la experiencia como un punto de inflexión en su trayectoria. “Me sentí bastante bien, estaba muy nerviosa porque es primera vez que voy a otro lugar a competir y además llevo apenas un año en el karate kyokushii. Pero que me hayan seleccionado para ir a Brasil fue bastante emocionante”, consignó.
No obstante, más allá de los resultados, la experiencia internacional abrió para ambas nuevas expectativas respecto de su futuro deportivo.
En el caso de Matilde, comenta que “fue como un impulso a decir que hay torneos en los que sí o sí voy a dar lo mejor de mí. La idea es ir subiendo más, llegar a algo más profesional, por así decirlo, porque pienso que, si te gusta mucho el kyokushin, es algo que te va a gustar para toda la vida”.
El desempeño de las dos jóvenes también representa el resultado de un proceso que comenzó hace años en el Dojo Ovalle.
Así lo explica su sensei, Jacinto Godoy, quien dio cuenta que el trabajo de ambas deportistas estuvo concentrado en desarrollar la condición física, para posteriormente avanzar en los aspectos técnicos, tácticos y emocionales propios de la competencia. “El karate kyokushin es muy físico y después viene la parte emocional, que se va dando a medida que la persona mejora su calidad técnica y física y cada vez se va exigiendo un poquito más”, explicó Godoy.
El sensei destacó que la participación internacional de Constanza y Matilde “es parte de un proceso que busca entregarles experiencia competitiva tanto dentro como fuera del país”, y en ese sentido, agradeció a la federación que respalda el trabajo del Dojo Ovalle, señalando que “con IKO Matsushima se nos abrieron muchas más puertas a nivel competitivo. Hemos aprendido mucho y eso también nos ha permitido preparar mejor a nuestros competidores”.
El Dojo Ovalle lleva catorce años de funcionamiento formando a karatecas de todas las edades y sus integrantes destacan que los entrenamientos, a pesar de su intensidad y exigencia física, se dan un ambiente familiar, en donde todos acompañan activamente el proceso competitivo de los alumnos.
Así lo explica el sensei Jacinto Godoy: “aquí nosotros entrenamos en un horario en donde vienen padres e hijos y gente de todas las edades. Eso hace que en los hogares de cada uno se hable y respire el karate. Con eso hemos logrado que el karate de contacto siga creciendo aquí en Ovalle”.