CAÍDA EN LAS AFP
La encrucijada del Fondo E: Entre el riesgo derivado y la fe en el largo plazo
El sistema de pensiones chileno atraviesa un momento crucial de escrutinio público e institucional. La revelación hecha por Bloomberg y profundizada por Señal DF dejó al descubierto el severo impacto financiero que tuvo una desacertada jugada en contratos de derivados (swaps de tasas y coberturas cambiarias) sobre el ahorro previsional, especialmente en el Fondo E, concebido históricamente como el refugio conservador por excelencia.
Los números de la Superintendencia de Pensiones (SP) al cierre de septiembre de 2026 dan cuenta de un escenario complejo. El Fondo E acumula una contracción real del 10,4% en lo que va del año, impulsada en gran medida por operaciones financieras complejas.
Según el análisis de DF, los swaps de tasas de interés internacionales restaron 4,5 puntos porcentuales a la rentabilidad nominal del Fondo E, mientras que los derivados locales restaron otros 1,4 puntos. En conjunto, estos 5,9 puntos explican el 80% de la caída nominal y cerca del 57% del retroceso real del fondo más conservador.
A nivel global del sistema, este rendimiento negativo asociado a swaps significó una merma de US$ 11.600 millones en 2026, de los cuales US$ 1.400 millones corresponden únicamente al Fondo E. A esto se sumó una estrategia agresiva contra el dólar, el fondo pasó de vender a futuro el 47% de su posición en divisas en diciembre, a un 121% en julio y cerca del 150% en septiembre.
Según expertos como Marcelo Cisternas, la controversia escala “porque el Fondo E fue pensado para preservar el capital nominal de quienes están a pasos del retiro. Sin embargo, estudios como el de Clapes UC venían advirtiendo un cambio estructural, el fondo incrementó progresivamente la duración de sus carteras mediante instrumentos de largo plazo, volviéndose extremadamente sensible a las fluctuaciones de las tasas de interés globales”.
Esta vulnerabilidad reabre el debate justo ad portas del traspaso del esquema de multifondos al sistema de fondos generacionales, donde la asignación según la edad busca automatizar el perfil de riesgo.
LA DEFENSA DEL GREMIO
Ante los cuestionamientos, la Asociación de AFP emitió una declaración de cuatro puntos defendiendo la gestión.
Atribuyen las mermas principalmente a septiembre, producto de las alzas de tasas de la Reserva Federal de EE. UU. Destacan que en 2025 el Fondo E rentó un 8,06% y que, en el agregado, los multifondos han crecido US$ 10.778 millones este año.
Aclaran que solo el 10% de los afiliados del Fondo E tiene 60 años o más (la mayoría está en el Fondo D), mientras que el grueso tiene entre 30 y 45 años, contando con horizonte para recuperar valor.
Asimismo, rechazan el término "apuesta" y defienden que los swaps son herramientas estándar para ajustar horizontes de flujos en renta fija dentro de una "estrategia de largo plazo".
Argumentan que los retiros previsionales de la pandemia redujeron la disponibilidad de bonos locales de largo plazo, obligando a estructurar productos sintéticos combinando activos locales y extranjeros.
El choque entre la retórica defensiva de la industria y la evidencia empírica de los datos instala un desafío urgente, calibrar la regulación de derivados para asegurar que la búsqueda de retorno no comprometa la seguridad de los futuros pensionados.