Accidentes en La Serena y Chillepín
Los choques contra postes siguen siendo un problema en la región
Dos accidentes ocurridos durante la madrugada del viernes dejaron como saldo cuatro postes destruidos y una gran cantidad de clientes afectados por la interrupción del suministro eléctrico en distintos puntos de la Región de Coquimbo. Los hechos, que se suman a una preocupante estadística de siniestros viales contra infraestructura eléctrica, reavivan el llamado de la empresa distribuidora CGE a extremar las medidas de seguridad y a denunciar la irresponsabilidad al volante.
El primer incidente se registró en la localidad de Chillepín, en la comuna de Salamanca, donde un desconocido derribó un poste, dejando el suministro interrumpido en el sector. Hasta el cierre de esta edición, no se habían reportado detenciones ni mayores antecedentes sobre las circunstancias del hecho, que se investigan por parte de las autoridades.
El segundo accidente, en tanto, ocurrió en La Serena, específicamente en la intersección de las calles Cisternas con Huanhualí, donde un conductor en aparente estado de ebriedad derribó un poste que generó que otras dos estructuras sufrieran daños. El siniestro, que generó una interrupción del servicio en el sector, puso en evidencia una vez más la relación entre la conducción bajo los efectos del alcohol y la destrucción de infraestructura crítica para la comunidad. Los vecinos, por su parte, reiteran la necesidad de colocar en esa arteria lomo de toros, ya que en la noche se circula a gran velocidad por el sector.
Una problemática regional que no cesa
Los hechos de la madrugada del viernes no son casos aislados. La irresponsabilidad al volante y los accidentes de tránsito que involucran la destrucción de infraestructura eléctrica se han convertido en una de las principales causas de interrupción del suministro en la zona de concesión de CGE, que abarca desde las regiones de Arica y Parinacota hasta La Araucanía.
La Región de Coquimbo ocupa un lugar especialmente preocupante en este ranking. Según datos entregados por la empresa, entre enero y septiembre de 2026 la región registró 235.070 clientes afectados por este tipo de eventos, lo que se traduce en 270 postes chocados en 249 eventos. Estas cifras posicionan a Coquimbo como la cuarta región a nivel nacional con mayor cantidad de clientes afectados por choques contra infraestructura eléctrica.
El "Top 5" regional de postes chocados durante el período lo encabeza la comuna de Coquimbo, con 72 estructuras dañadas. Le sigue La Serena, con 65 postes; Ovalle, con 42 estructuras dañadas; Vicuña, con 19 postes afectados; e Illapel, con 14 postes chocados. Estas cinco comunas concentran la mayor parte de los incidentes, aunque el fenómeno se extiende a lo largo de todo el territorio regional.
Horas de trabajo y millones de pesos
Detrás de cada poste derribado hay un operativo técnico y humano de alta complejidad. Las faenas para reconstruir la infraestructura eléctrica dañada en este tipo de accidentes requieren de importantes recursos técnicos y humanos, con una demora de entre seis y ocho horas por evento. Este tiempo de reposición incide directamente en la calidad y continuidad del suministro de los clientes en la zona afectada, muchos de los cuales deben permanecer sin energía durante varias horas mientras las brigadas trabajan en terreno.
A ello se suma el costo económico. Los trabajos de reposición de estructuras afectadas por un choque a poste bordean un valor promedio de 6 millones de pesos, considerando el traslado de brigadas, el costo de los materiales como cables, postes, equipos y crucetas, entre otros. Este valor puede aumentar considerablemente en caso de que se vea afectada una estructura crítica, como por ejemplo un transformador, lo que eleva la factura y complejiza aún más las labores de reparación.
Ante este escenario, CGE reiteró el peligro de aproximarse a las redes e infraestructura eléctrica y hizo un llamado a sus clientes a tomar medidas de seguridad para evitar accidentes. En particular, la empresa enfatizó que no se debe acercar a conductores o cables dañados o que estén en el suelo, ya que podrían estar energizados y representar un riesgo grave para la vida de las personas.