ENIGMA EN GUANAQUEROS
A más de dos décadas de la misteriosa desaparición de “El Suizo”
El 8 de agosto de 2002, la calma del pintoresco balneario de la Región de Coquimbo se quebró para siempre. Esa mañana, Fritz Willy Lindenmann, un ciudadano helvético de 77 años cariñosamente conocido como “El Suizo”, fue visto por última vez en el sector costero mientras fotografiaba a los lobos marinos. Desde aquel instante, su rastro se esfumó por completo, dando origen a uno de los enigmas judiciales y sociales más profundos de la historia reciente de la zona.
Lindenmann no era un habitante cualquiera. Arribó a Guanaqueros a fines de los años sesenta y durante más de tres décadas se convirtió en un pilar fundamental para el desarrollo turístico y social del pueblo. Entre sus legados más recordados destaca la emblemática "Torre El Suizo", construida en 1973 para cubrir un pozo y estanque de agua vital para el consumo humano de la época. Además, impulsó la economía local fundando el camping El Oasis, un centro de entretenimientos, financió la iglesia del pueblo y cedió los terrenos para el histórico Centro Gastronómico "El Suizo", administrado tradicionalmente por mujeres de la comunidad.
Su súbita ausencia desató de inmediato una red de especulaciones. Se habló de una posible salida deliberada del país hacia Argentina o su natal Suiza a raíz de problemas personales o comentarios informales en su contra. Sin embargo, las sospechas de un accidente fatal en el mar o la intervención de terceros cobraron mayor fuerza al comprobarse que dejó intactas todas sus pertenencias, valiosas propiedades y cuentas bancarias, las cuales terminaron siendo rematadas por el Estado al no registrarse herederos.
La esperanza de un desenlace resurgió en noviembre de 2015, cuando un mariscador halló restos óseos humanos en el sector costero. La PDI y el Servicio Médico Legal iniciaron peritajes bajo la hipótesis de que pertenecían al benefactor, aunque la complejidad de los análisis genéticos sobre data antigua mantuvo el misterio en vilo.
Hoy, aunque el paisaje ha cambiado (con la torre restaurada por el municipio en 2019 y el centro gastronómico rematado tras un quiebre social en 2022), la huella de Fritz Willy Lindenmann sigue viva. A más de veinte años de su desaparición, Guanaqueros aún recuerda con gratitud y asombro al hombre que transformó su destino y cuyo final sigue siendo una incógnita.