EL PROCEDIMIENTO SERÁ GRADUAL

Después de 27 años embalse La Paloma iniciará descargas controladas

El director del Sistema Paloma, Antonio Pizarro, explicó que la medida responde al aumento del agua almacenada y a los aportes del deshielo, que alcanzan los 53 metros cúbicos por segundo. La operación comenzará por las válvulas de fondo y continuará desde el día siguiente a través de una de sus compuertas.
Después de años de sequía severa el retorno de las descargas en La Paloma - lo que no ocurría hace 27 años -  marcará un hito para el Limarí. (Foto: El Día)
Después de años de sequía severa el retorno de las descargas en La Paloma - lo que no ocurría hace 27 años - marcará un hito para el Limarí. (Foto: El Día)
miércoles 28 de octubre de 2026

Una imagen que toda una generación no ha presenciado volverá a producirse en la provincia de Limarí.

A partir del próximo 4 de noviembre, el embalse La Paloma iniciará un proceso de descargas controladas de agua, una operación que, según informó el director del Sistema Paloma, Antonio Pizarro, no se realizaba desde hace 27 años.

La decisión fue adoptada ante el aumento del volumen de agua almacenado y el importante caudal que continúa ingresando al embalse durante la temporada de deshielos. De acuerdo con los antecedentes entregados por el directivo, La Paloma acumula alrededor de 580 millones de metros cúbicos, de una capacidad total de 750 millones, lo que equivale a cerca del 80% de su capacidad.

A ello se suma un ingreso de 53 metros cúbicos por segundo, una condición que hace aconsejable comenzar a evacuar agua de manera anticipada y gradual, explicó Pizarro.

“Hoy está entrando una gran cantidad de agua, 53 metros cúbicos por segundo, lo que hace aconsejable, debido a que todavía no terminan los deshielos, empezar con un proceso de evacuación gradual”, señaló.

El procedimiento comenzará el 4 de noviembre con una descarga de cinco metros cúbicos por segundo -equivalentes a cinco mil litros por segundo- a través de las válvulas ubicadas en el fondo del embalse, que conducen el agua hacia el cauce del río.

Desde el 5 de noviembre, la evacuación continuará mediante una de las ocho compuertas de La Paloma, inicialmente también con un caudal de cinco metros cúbicos por segundo. Según explicó el director, posteriormente se contemplan incrementos graduales de cinco metros cúbicos por segundo, buscando ajustar las descargas al comportamiento de los aportes que recibe el embalse.

Pizarro sostuvo que esta operación está contemplada en el manual de procedimientos del Sistema Paloma y que su ejecución anticipada busca resguardar a las personas, los sistemas de Agua Potable Rural (APR) y las obras de infraestructura ubicadas en las cercanías del cauce.

El directivo informó que los antecedentes del proceso ya se han comunciado a la Dirección General de Aguas (DGA) y a la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH), para facilitar la coordinación con las instituciones correspondientes y la adopción de medidas en los sectores involucrados.

“Yo llamo a la comunidad a estar tranquila, que este es un proceso gradual, que se está haciendo con anticipación”, manifestó.

Una reserva para el próximo invierno

La planificación también considera el volumen que se espera conservar una vez concluido el período estival. Según indicó Pizarro, la proyección es llegar a abril con aproximadamente 700 millones de metros cúbicos almacenados.

Esto permitiría mantener un margen de 50 millones de metros cúbicos respecto de la capacidad total del embalse, destinado a recibir eventuales aportes asociados a lluvias o crecidas durante el próximo invierno.

De esta manera, explicó, la administración busca compatibilizar el almacenamiento de agua con la necesidad de disponer de un espacio de seguridad frente a nuevos ingresos.

Más allá del procedimiento técnico, la apertura de las compuertas tendrá un significado especial para el territorio.  

En tal sentido, Pizarro destacó que han transcurrido 27 años desde la última evacuación de estas características, por lo que numerosos habitantes del Limarí nunca han visto funcionar el embalse en estas condiciones.

“Hay una generación que no ha visto caer agua por las compuertas de Paloma”, expresó.