La medida rige desde el 1 de noviembre hasta el 31 de marzo de 2027
Especialistas llaman a tomar resguardo ante alerta de calor extremo emitida por Sernapred
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) emitió este domingo una Alerta Temprana Preventiva Nacional por calor, pues según indicó se prevén eventos durante el periodo estival que podrían generar un riesgo para la población “debido al incremento sostenido y progresivo de la temperatura y la mayor frecuencia e intensidad de los episodios de temperaturas extremas, fundamentalmente registrados durante la última década en nuestro país”.
La medida se extiende desde la región de Arica y Parinacota hasta Magallanes y la Antártica Chilena, y rige desde este domingo 1 de noviembre hasta el 31 de marzo de 2027.
Ángelo Hernández, director regional de Senapred, explicó que la decisión tiene un carácter preventivo “y significa que existe una condición meteorológica que puede generar riesgos para la población, debido principalmente a temperaturas elevadas que podrían afectar la salud de las personas, especialmente de los grupos más vulnerables”. Esto, considerando el impacto que está teniendo el fenómeno de El Niño y el incremento de la temperatura en el mar.
El principal objetivo de esta acción, indica, es “anticipar posibles efectos, reforzar el monitoreo y coordinar a los organismos de Senapred y promover medidas de autocuidado a la comunidad. Eso es lo más importante, porque estas no son solo para el sistema, sino que principalmente es para invitar a la población que adopte ciertas medidas de resguardo”, especifica.
En este sentido, la autoridad realiza un llamado a la comunidad a mantenerse informada respecto de la evolución de las condiciones meteorológicas a través de los medios oficiales. “Tenemos que ponerle mucha atención al manejo con los niños, con los adultos mayores, con las personas que tienen enfermedades crónicas y personas en situación de dependencia y estar atentos a las recomendaciones propias que emanan las autoridades y los organismos de salud”, puntualiza.
Detalla que probablemente vamos a tener un promedio de temperatura diario un poco más alto “y eso también asociado a los otros fenómenos que hemos estado viviendo aquí en la región, como tormentas eléctricas, caída de granizo, etcétera. Entonces, hay una mancomunión de factores que pueden generar situaciones de riesgo en la población. Lo que le estamos diciendo es que se nos viene un verano que va a ser más cálido de lo normal, por lo tanto, es necesario que las personas vayan adoptando medidas personales de protección personal y familiar”, especifica.
Llamado a la precaución
En tanto, ante este anuncio, Karen Irribarra, Seremi de Salud, hace un llamado a la comunidad a adoptar medidas de prevención “especialmente para proteger a los grupos más vulnerables, como niños y niñas, personas mayores, personas con enfermedades crónicas o discapacidad, y quienes realizan actividades físicas o laborales al aire libre”.
En este sentido, advierte que es fundamental reconocer oportunamente síntomas como debilidad, mareos, náuseas, sudoración excesiva y calambres. “Ante estas señales, se debe trasladar a la persona a un lugar fresco, ofrecerle agua y aplicar paños fríos. Si los síntomas persisten por más de una hora, se debe contactar a Salud Responde al 600 360 7777 o acudir a un centro de salud. En caso de signos de golpe de calor, como confusión, piel roja y seca, temperatura corporal elevada o pérdida de conciencia, se debe llamar inmediatamente al SAMU al 131”, precisa.
Síntomas de alerta
Respecto de los efectos que estas altas temperaturas pueden provocar, María Verónica Morales, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Alba, sostiene que pueden producir distintos problemas de salud, desde molestias leves hasta cuadros graves que pueden comprometer la vida.
Según indica, entre los principales efectos se encuentran: la Deshidratación, debido a la pérdida de agua y electrolitos a través de la transpiración. Puede manifestarse con sed intensa, sequedad de boca, decaimiento, mareos y disminución de la cantidad de orina; el agotamiento por calor, que produce debilidad, sudoración abundante, dolor de cabeza, náuseas, mareos y sensación de fatiga; el golpe de calor, que es la complicación más grave y se produce cuando el organismo pierde la capacidad de controlar su temperatura, pudiendo alcanzar temperaturas corporales de 40 °C o más, con alteración del estado de conciencia, convulsiones y daño de órganos vitales, por lo cual constituye una emergencia médica y, por último, el agravamiento de enfermedades preexistentes, especialmente en personas mayores con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales o diabetes.
“En el caso de los niños pequeños, especialmente lactantes menores de 2 años, el riesgo es mayor porque sus mecanismos de regulación térmica aún están en desarrollo y dependen de los adultos para mantenerse hidratados y protegidos del calor. En las personas mayores, la sensación de sed suele estar disminuida y los mecanismos de regulación de la temperatura son menos eficientes. Además, algunos medicamentos, como los diuréticos, pueden aumentar el riesgo de deshidratación”, especifica.
La especialista advierte que es fundamental reconocer precozmente los síntomas, porque pueden evolucionar rápidamente hacia complicaciones graves. “En los niños pequeños debemos prestar especial atención al rechazo de la alimentación, llanto sin lágrimas, disminución de pañales mojados y compromiso del estado general. En las personas mayores, la aparición de confusión, inestabilidad al caminar o decaimiento repentino puede ser una manifestación de deshidratación o enfermedad relacionada con el calor”.
Entre los síntomas de alarma que requieren atención médica inmediata, resalta la alteración de conciencia, confusión intensa o desmayo; convulsiones; temperatura corporal cercana o superior a 40 °C, especialmente acompañada de síntomas neurológicos; dificultad respiratoria; compromiso importante del estado general.
“Estos síntomas pueden indicar un golpe de calor, una emergencia médica potencialmente mortal. No se debe esperar a que la temperatura alcance los 40 °C para solicitar ayuda si existen signos graves. Tampoco es necesario que la piel esté seca: la persona puede continuar sudando. Ante esta situación, se debe llamar inmediatamente a una ambulancia o servicio de atención móvil, trasladar a la persona a un lugar fresco e iniciar medidas de enfriamiento con agua fría mientras llega la asistencia. Si presenta compromiso de conciencia, no se deben administrar líquidos”.
En este sentido, enfatiza que “es importante comprender que las altas temperaturas no solamente producen incomodidad: también pueden provocar problemas graves de salud e incluso poner en riesgo la vida, especialmente en niños pequeños y personas mayores. La mayoría de las complicaciones asociadas a las altas temperaturas pueden prevenirse con medidas sencillas, una vigilancia adecuada y una consulta oportuna”, precisa Morales.
PRECAUCIONES:
- Mantener una buena hidratación: ofrecer agua frecuentemente, incluso antes de sentir sed. En los lactantes menores de seis meses, mantener la lactancia materna o fórmula según corresponda, sin administrar agua adicional de manera rutinaria.
- Evitar la exposición directa al sol: especialmente entre las 11:00 y las 17:00 horas, cuando la radiación solar y el calor suelen ser más intensos.
- Utilizar ropa liviana: preferir prendas holgadas, de colores claros y telas frescas.
- Mantener los espacios ventilados y frescos: utilizar ventiladores o aire acondicionado cuando sea posible, evitando permanecer en habitaciones excesivamente calurosas.
- Evitar la actividad física intensa: especialmente durante las horas de mayor temperatura.
- Proteger a niños y personas mayores: procurar que estén acompañados o supervisados, verificando que consuman suficientes líquidos y se encuentren en ambientes frescos.
- Nunca dejar niños ni personas mayores dentro de vehículos estacionados: aunque las ventanas estén abiertas, porque la temperatura interior puede elevarse rápidamente y provocar consecuencias fatales.
- Protector solar: los sombreros y la ropa adecuada ayudan a prevenir el daño por radiación solar, pero no reemplazan la hidratación ni las medidas para evitar el sobrecalentamiento.
CUANDO CONSULTAR A UN ESPECIALISTA:
- Dolor de cabeza persistente, mareos o debilidad importante.
- Náuseas, vómitos o calambres musculares.
- Sed intensa, boca muy seca o disminución significativa de la cantidad de orina.
- Decaimiento marcado, irritabilidad o somnolencia inhabitual.
- Fiebre o aumento de la temperatura corporal asociado a exposición al calor.