Mirada de futuro
El tren que podría transformar Coquimbo y los proyectos que buscan renovar su Costanera
Imaginar el borde costero de Coquimbo sin las actuales barreras que impone la infraestructura ferroviaria puede parecer una transformación lejana. Pero ¿qué ocurriría si el tren de carga pudiera circular bajo el nivel de la superficie, mientras sobre él se recuperan espacios para caminar, disfrutar de la bahía y desarrollar nuevas actividades comerciales?
La imagen forma parte de una propuesta académica que busca repensar uno de los sectores más emblemáticos de la comuna-puerto. No se trata únicamente de modificar el trazado ferroviario, sino de transformar la relación entre el puerto, la Costanera y la ciudad.
La iniciativa fue presentada en el marco de Workshops para Chile, trabajo desarrollado por la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica junto a CIDERE, que identificó áreas prioritarias de intervención urbana en La Serena y Coquimbo.
Entre ellas destaca el denominado Proyecto Detonante B: Costanera y acceso al puerto, una propuesta que plantea una nueva manera de integrar las actividades portuarias, el transporte ferroviario, el comercio y la vida cotidiana de los coquimbanos.
El tren que podría cambiar la Costanera
Uno de los elementos más llamativos del proyecto es el desarrollo de una vía ferroviaria soterrada o en trinchera, destinada al transporte de carga.
Actualmente, la relación entre la actividad ferroviaria y los espacios urbanos constituye uno de los desafíos para el desarrollo del sector. La propuesta busca abordar esta situación mediante una solución que permita mantener la operación logística y, al mismo tiempo, mejorar la continuidad de los espacios públicos.
Los diseños presentados muestran al tren circulando por debajo del nivel de la Costanera, acompañado de una reorganización de los flujos vehiculares y peatonales.
En la superficie se proyectan paseos interiores, áreas verdes, espacios comerciales y una conexión más directa con el Parque O'Higgins y el borde marítimo.
De esta forma, la infraestructura ferroviaria dejaría de funcionar como una separación física entre distintos sectores y pasaría a integrarse al desarrollo urbano.
La iniciativa también considera una zona para la llegada y regulación del tren de carga, mejoras en los accesos al puerto y una reorganización de las actividades vinculadas a la pesca.
El desafío es particularmente relevante si se considera que el Puerto de Coquimbo constituye una pieza estratégica para el desarrollo productivo regional y su conexión con los mercados internacionales.
El estudio plantea que el crecimiento de la actividad portuaria debe avanzar de manera compatible con la calidad de vida, evitando que la expansión logística termine profundizando las dificultades de movilidad y acceso al borde costero.

Recuperar la ciudad frente al mar
La propuesta no se limita al ferrocarril. Su objetivo es recuperar una relación que históricamente ha marcado la identidad de Coquimbo: el encuentro entre la ciudad, la actividad pesquera y el mar.
Los diseños contemplan la recuperación del Mercado del Mar, la relocalización y regularización de puestos comerciales, el mejoramiento de la caleta y de los sectores de pesca industrial, además de la recuperación de espacios de playa.
También se propone potenciar los recorridos peatonales que conectan distintos niveles de la ciudad, incluyendo escaleras y tradicionales zigzags.
El resultado imaginado es una Costanera donde la actividad productiva no desaparece, sino que convive con el turismo, los servicios y los espacios de encuentro ciudadano.
Por ahora, esta visión corresponde a una propuesta académica. El estudio no establece que el soterramiento ferroviario cuente con financiamiento, aprobación técnica o una fecha de ejecución. Sin embargo, abre una discusión sobre cómo debería desarrollarse el principal frente marítimo de Coquimbo durante las próximas décadas.

Los proyectos que ya están en carpeta
Mientras el estudio universitario propone una transformación de largo plazo, la Municipalidad de Coquimbo avanza en una cartera de iniciativas destinadas a renovar su borde costero.
A través del programa Coquimbo al 2030, el municipio identificó cuatro proyectos estratégicos que buscan fortalecer el espacio público, potenciar el turismo y mejorar la integración entre la ciudad y el puerto.
Aunque se encuentran en distintas etapas de desarrollo, estas obras apuntan hacia una visión compartida: convertir la Costanera y su entorno en uno de los principales polos turísticos y urbanos de la región.
Mercado del Mar: una inversión millonaria
Una de las iniciativas más avanzadas es la construcción del nuevo Mercado del Mar, destinado a ordenar y modernizar la actividad comercial y gastronómica vinculada a los productos del mar.
El edificio proyectado tendrá una superficie cercana a los 4.897 metros cuadrados y contará con 114 locales: 84 puestos de venta de pescados y mariscos, 26 cocinerías o restaurantes y cuatro quioscos de artesanía.
Además de mejorar las condiciones sanitarias y de funcionamiento, permitirá abordar la relocalización de comerciantes que podrían verse afectados por la reutilización de la línea ferroviaria de la Costanera.
La obra civil considera un presupuesto inicial de $9.520 millones, mientras que el equipamiento representa otros $1.433 millones.
La licitación pública cerró el 16 de octubre de 2026 con tres ofertas válidas. Posteriormente, el 4 de noviembre, el municipio remitió al Gobierno Regional una propuesta de adjudicación por aproximadamente $9.800 millones para su revisión.
De acuerdo con la minuta municipal, se proyecta iniciar la construcción en marzo de 2028, sujeto al avance de las autorizaciones correspondientes.

Un nuevo paseo junto al mar
Otra intervención relevante corresponde al mejoramiento del borde costero en el sector conocido como Water Polo, entre el acceso al recinto portuario y el deslinde con el muelle semiindustrial.
El proyecto contempla un paseo marítimo, dos muelles miradores que también permitirían desarrollar pesca deportiva, zonas de aguas tranquilas, mobiliario urbano, iluminación y graderías frente a la bahía.
La inversión estimada alcanza los $9.384 millones.
Actualmente, la iniciativa se encuentra en evaluación ante el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, mientras el equipo técnico trabaja en subsanar observaciones.
Paralelamente, se espera una respuesta de Contraloría para avanzar en un convenio de colaboración entre la Dirección de Obras Portuarias, la Empresa Portuaria Coquimbo y el municipio.
Según los antecedentes municipales, este trámite acumula una demora superior a diez meses, por lo que su resolución resulta fundamental para continuar avanzando.

Ciclovías, áreas verdes y espacios familiares
A estas iniciativas se suma la recuperación del sector terrestre del paseo costero sur, concebida como una intervención para mejorar el espacio público y su conexión con el centro de Coquimbo y el Barrio Inglés.
El proyecto contempla paseos peatonales, ciclovías, estacionamientos, servicios higiénicos, zonas de sombra, áreas verdes, juegos infantiles y un centro de información turística.
Su presupuesto estimado es de $1.300 millones, financiados con recursos municipales.
Actualmente se encuentra en desarrollo de antecedentes técnicos, una etapa previa a su eventual ejecución.

Un teleférico para conectar la Cruz con el borde costero
La cuarta iniciativa busca incorporar una nueva experiencia de movilidad turística mediante un sistema de teleférico que conecte la Cruz del Tercer Milenio con el Parque O'Higgins y el borde costero.
El municipio desarrolla un estudio de prefactibilidad, financiado con recursos propios por $159,8 millones, destinado a determinar la viabilidad técnica, jurídica y económica de la iniciativa.
La evaluación también deberá definir un modelo de negocio y estimar los costos de construcción, que todavía no están determinados.
Según la planificación municipal, el estudio debería concluir en enero de 2027.

Coquimbo comienza a dibujar su futuro
La coincidencia entre la propuesta académica y los proyectos municipales permite observar un mismo desafío desde dos perspectivas.
Por una parte, el estudio de CIDERE y la Universidad Católica plantea una transformación estructural, donde el tren de carga en trinchera podría convertirse en una pieza clave para recuperar la continuidad urbana y fortalecer la relación entre la ciudad y el puerto.
Por otra, la Municipalidad de Coquimbo impulsa obras que, con distintos niveles de avance, buscan mejorar la Costanera, modernizar la actividad comercial y abrir nuevos espacios para el turismo y la comunidad.
El camino todavía presenta desafíos importantes. Algunas iniciativas requieren autorizaciones administrativas, otras deben completar evaluaciones técnicas y varias dependen de la disponibilidad de financiamiento.
Pero el conjunto de propuestas permite visualizar una oportunidad: que el crecimiento portuario, turístico y urbano no avance por caminos separados.
Porque el futuro de Coquimbo no depende solamente de construir nuevas infraestructuras, sino de conseguir que sus habitantes puedan disfrutar de una ciudad mejor conectada, con espacios públicos renovados y una relación más cercana con el mar que ha definido su historia.