El héroe del tsunami
El terremoto y tsunami de hace 4 años dejó muchas historias tristes en nuestro país. Cicatrices que aún no se borran. Pero igual fue escenario de acciones de heroísmo y valentía, como la que protagonizó el entonces teniente Gonzalo Andrés Febre Santis, hoy de 33 años. Oriundo de Santiago, este uniformado el pasado 27 de febrero de 2010 salvó la vida de más de mil personas de la localidad costera de Tirúa, luego que, sin recibir instrucciones de nadie, hiciera que todos los habitantes se pusieran a salvo en los cerros, temiendo que ocurriese un maremoto.
Después que todos estaban a salvo, junto a otros 3 uniformados volvió al pueblo para rescatar a una persona enferma que no había alcanzado a salir de su casa. En eso estaba cuando justo se produjo el tsunami y una ola lo arrastró por más de 800 metros. Pero él logró sobrevivir. Y hoy lo tenemos trabajando cerca, como capitán a cargo del Grupo de Operaciones Especiales (GOPE) de Carabineros de la Región de Coquimbo, cargo que asumió en enero de 2013. Hace pocos días nos recibió en sus oficinas ubicadas en el sector La Pampa de La Serena, al interior del recientemente reabierto retén. Allí este padre de 2 hijos, reconocido como héroe tras el terremoto y tsunami, nos contó su experiencia.
-¿De dónde surgió el interés de convertirse en carabinero?
“La verdad es que yo no tengo familia en Carabineros. Pero a los 16 años me nació convertirme en uno. Tuve la oportunidad de ingresar a la Escuela de Carabineros sin saber o tener conocimiento de todo lo que es la institución. Sabía sólo lo que le habían dicho a uno en el colegio, cuando estudiaba. Postulé el año 2001. Hice los 4 años de escuela que nos competen. Y así se fue dando el trabajo. Pasé como radiopatrulla, me desempeñé como jefe de la SIP en una comisaría de Santiago. Trabajé de civil. Y luego de eso, cuando ya llevaba 5 años en Carabineros, opté por ser GOPE”.
-¿Cuál es la diferencia entre los carabineros que trabajan en las comisarías y los del GOPE?”
“Nosotros somos un grupo de operaciones que desarrollamos servicios que son especializados. Para ser GOPE tenemos que cumplir con ciertos requisitos. Por ejemplo, hay que estar 13 meses en un curso donde de 80 carabineros que entran egresan 10. Ese es el promedio. Fue un desafío muy grande para mí, tanto en personal como profesional. Recuerdo que el año 2006 hice el curso y salimos 14. Desarrollamos muchas cosas para lo cual no cualquier policía está preparado, trabajos que los carabineros no pueden hacer”.
-¿En qué se basa la misión o tarea de los funcionarios del GOPE?
“Nos especializamos en el ámbito de contra-bombas, contra-terrorismo, rescate y salvataje y en el ámbito de proteger a personas importantes (autoridades), tanto del país como de las que ingresan. Así es que vemos todo lo que tiene que ver con desactivación de artefactos explosivos. En los cursos nos preparan para ello. En el ámbito de rescate y salvataje, operamos en baja, media y alta montaña. También hacemos rescates acuáticos y en sectores que son confinados, como piques mineros”.
-¿Cómo fue que usted llegó a trabajar al sur del país?
“El año 2009 fui trasladado a Tirúa. La misión que me dio el alto mando institucional fue esa. Tirúa es la última comuna de la VIII Región, donde se vive la temática indígena. Llegué a trabajar estando a cargo de 70 carabineros, 2 oficiales. Aquí pasaría un momento muy importante de mi vida, tanto en lo personal como profesional. Fui partícipe del terremoto y tsunami del año 2010. En esos momentos yo me desempañaba como jefe de la Tenencia Tirúa”.
-¿Qué recuerdos tiene de esa madrugada del terremoto y tsunami?
“El 27 de febrero de 2010, a eso de las 3 y media de la mañana, al lado de la Tenencia Tirúa, hacia el Océano Pacífico, está la isla Mocha donde había un retén de Carabineros. A mí el suboficial que en esos momentos se encontraba trabajando me manifestó por radio, después que había pasado el terremoto, que ellos ya habían arrancado hacia los cerros con la gente. Fue un momento complejo y yo también tuve que adoptar una posición. De eso dependía tanto la vida de los carabineros que trabajaban conmigo, a mi mando, como la vida de las personas de la localidad costera de Tirúa”.
-¿Cuáles fueron los pasos a seguir en medio de tan compleja emergencia?
“Envié a todos los dispositivos de la tenencia a que le manifestaran a la gente que tenía que arrancar, porque el mar se iba a salir. El cabo Mella vio que el mar se había recogido y fue él quien me lo manifestó. Por eso personal de la isla Mocha estaba subiendo a los cerros. Entonces se tomó la decisión de sacar a la gente y abandonar el cuartel policial. Los carabineros evacuaron a todas las personas del pueblo, que por lo demás estaba destruido, porque Tirúa junto con Iloca fueron los lugares en que se sintió más fuerte el terremoto. De hecho, todas las murallas de la tenencia estaban abajo. Entonces se tomó la decisión de partir, de subir hacia los cerros con la gente. Y que después no bajara nadie, por orden mía”.
-Si estaban todos arriba de los cerros, ¿por qué bajó al pueblo?
“Se me acercó una señora, manifestándome que uno de sus familiares, que se encontraba postrado en una cama, no alcanzó a salir de la casa en el pueblo. Entonces decidí bajar. Me acompañaron 3 carabineros. Fue una decisión fuerte y compleja, porque no cualquier persona lo haría. También quería ir a verificar qué había pasado y por supuesto sacar a la persona, porque nosotros trabajamos para la gente. Decidí igual que yo iría conduciendo”.
-¿En qué momento fue que lo arrastró la ola del tsunami, ya estaba en el pueblo?
“Cuando iba manejando, llegando a Tirúa, el mar justo se estaba saliendo. Fue en ese minuto que paré el carro, trato de meter el cambio en reversa para arrancar, pero no pudimos hacer nada. Después el mar nos empezó a arrastrar a los 4 que íbamos en el carro. Yo salí eyectado. Sentí que llegó una ola que me arrastró por unos 800 metros aproximadamente. Por cierto, el mar se llevó a todas las casas del sector costero y a la tenencia, junto con las casas fiscales de los carabineros. Es decir, arrasó con todo. Entonces me di cuenta de la decisión acertada que había tomado (de subir a la gente a los cerros), aunque esto no me lo atribuyo yo solo, ya que trabajo con carabineros que tienen mucho conocimiento. Entonces las flores deberían ser también para quienes trabajaban conmigo. Yo era el que tenía que tomar la decisión, el que decía que sí o que no”.
-¿Y qué pasó después cuando usted estaba siendo arrastrado por las aguas?
“Quedé atrapado dentro de 2 casas. Estuve desaparecido por cerca de una hora y cuarto. Los otros carabineros lograron recuperarse y salieron del carro, se juntaron y me empezaron a buscar. Pero el mar se seguía saliendo y mejor optaron por irse, porque yo ya estaba perdido. Yo seguía entremedio de 2 casas, sin poder hablar”. Cuando los carabineros llegaron arriba del cerro, contaron que el teniente Febre había desaparecido. Nadie sabía dónde estaba.
-¿Cómo lo hizo para poder soportar toda esta terrible situación en la que se encontraba?
“Yo siempre digo lo mismo. No es por el hecho de que sea GOPE que pude resistir a un evento así. A nosotros nos preparan para muchas cosas, pero no para eso. Siento que fue como un milagro. Porque el hecho de quedar atrapado entre 2 casas, haber pasado entremedio de escombros, de más de 90 inmuebles, llegué a estar ahí. Pero salí después de una hora y cuarto. No perdí la conciencia. Moví mis brazos. Sentí que podía caminar. Había una luna que lo iluminaba todo. Me traté de orientar, llegué a un sector que estaba seco y me saqué las botas y poleras, quedando sólo con el pantalón de fatiga, como se le conoce. Y subí el cerro de nuevo, donde estaba toda la gente, siendo que supuestamente estuve muerto. Después permanecí hospitalizado por 20 días, porque tragué mucha agua de mar”.
-¿De qué manera analiza ahora esa experiencia, cuando se van a cumplir 4 años del tsunami?
“Fue un momento muy emocionante, a pesar de que ha pasado mucho tiempo. Son instantes complejos, momentos que te da Dios. Soy creyente en Dios. Y son momentos que te da la vida. Creo que cualquier carabinero, dentro de los valores y principios que nos otorga esta hermosa institución, por eso mismo llega a realizar estos actos de heroísmo. En estos momentos soy una persona muy feliz”.
-Me imagino que después vinieron los reconocimientos por su heroísmo...
“Sí, fui condecorado por el Presidente de la República como héroe en Chile. También recibí una condecoración del alto mando institucional, otorgándome la medalla General de Carabineros en mérito al valor, que es algo que no cualquiera tiene. Pero siempre a todos se los dije, e incluso al Presidente, que no soy ningún héroe. Solamente hice mi trabajo. Cualquier carabinero daría la vida por alguien. Afortunadamente después supe que la persona que iba a rescatar no falleció. En Tirúa pudo haber muerto mucha gente pero no pereció nadie”.
-¿Qué pasó después en Tirúa, una vez ocurrido este tsunami y cuando se debía retomar la vida cotidiana?
“Tirúa es un lugar donde está muy radicalizada la temática indígena. Donde la gente no muchas veces respetaba a Carabineros. Pero por estos actos que nosotros hicimos, sin que nadie nos avisara de nada, pudimos lograr que la gente nos quisiera mucho, que respetara más a Carabineros. Hubo mucha gente que murió en todos lados, menos en Tirúa. Sacamos a toda la gente y nadie perdió la vida. Después di charlas motivacionales. Pero todas las cosas que uno lo hace es por una vocación de servicio. Y si el día menos pensado hay que hacer un rescate, como me ha pasado ahora en esta región, si hay que ir al mar, nosotros vamos. Nos tiramos aunque el mar esté bravo. Porque necesitamos darle una tranquilidad a esa familia que está destrozada”.