Preocupa el escaso respeto a los pasos de cebra
Balmaceda con Los Ciruelos, 8:05 de la mañana. Varios minutos pasan, mientras un grupo de peatones, incluidos escolares y personas de la tercera edad, esperan pacientemente que algún vehículo se detenga y respete el “paso de cebra” que está demarcado en esa esquina.
“La única forma es atreverse y poner el pie en la calle para ver si te respetan. Muchas veces ocurre que un auto se detiene, pero en la otra pista no se percatan y pasan con velocidad y están a punto de atropellarnos. Acá nadie respeta los pasos de cebra”, se quejan varios.
Esta situación se repite en varios puntos de la misma Avenida Balmaceda y en otros sectores de La Serena y Coquimbo. Un problema que demuestra la falta de cultura vial y las normas de parte de los conductores, que se sienten protagonistas en el uso de las calles.
Hoy los municipios están trabajando en generar buenas conductas y que los habitantes y visitantes que llegan cada año a la región, especialmente a La Serena y Coquimbo, sientan seguridad al transitar por las calles. El objetivo es que tal como ocurre en otras ciudades turísticas como Iquique o Viña del Mar, se respeten las señales y el paso preferente.
DESCONOCIMIENTO DE LEY DE TRÁNSITO.
César Sanhueza, director de Tránsito de la municipalidad de La Serena, señala que se debe diferenciar las vías peatonales de los pasos peatonales. Las primeras son las líneas paralelas demarcadas en las esquinas donde existe un semáforo y “que en estricto rigor los peatones lo que tienen que hacer, al igual que los conductores, es respetar las luces de los semáforos para el paso correspondiente”, situación que se puede ver en países como Alemania, donde los peatones respetan la luz, con o sin vehículos en la calle.
Sanhueza agrega que los pasos peatonales o pasos de cebra como se les conoce popularmente, se habilitan luego de un estudio previo del municipio respecto de las zonas de riesgo y además por quien está realizando una nueva vía o un nuevo conjunto habitacional o comercial.
“El paso peatonal, tal como lo indica su nombre, da prioridad al peatón para cruzar y por lo tanto, es el vehículo que enfrenta el paso peatonal quien debe detenerse absolutamente para que cruce el peatón. Lamentablemente, es ahí donde entramos a la situación de que la ley de tránsito no es respetada por los conductores. Podemos ver que pasan a alta velocidad sin respetar la prioridad”.
Esta situación que se fiscaliza por carabineros, inspectores municipales o los fiscalizadores de la Seremía de Transporte, no sólo debe ser remediada con multas e infracciones que pueden tener un costo de 1 a 1,5 UTM, sino que además debe ir acompañada con educación vial y campañas de concientización de la seguridad.
Jaime Silva, director de Tránsito de la municipalidad de Coquimbo, explica que una de las principales causas del no respeto de las normas de tránsito es que muy pocos las conocen; “las estudian cuando deben dar exámenes de conducción, pero no comprenden que involucran a toda persona, con o sin vehículo que utilice la vialidad”.
El capitán César Lillo, jefe de la SIAT de La Serena , señala que los peatones deben cruzar sólo por los pasos habilitados y los conductores deben respetar este derecho, exponiéndose a una infracción si no lo realizan. Para ello señala que los conductores deben transitar por la calzada con precaución y disminuyendo la velocidad en los cruces.
“Los conductores pueden ser infraccionados por carabineros si son sorprendidos no respetando estos pasos. El conductor, al efectuar el cruce, debe reducir la velocidad y si es un cruce sin señal debe saber que rige el derecho preferente de paso para quien converge por la derecha. Si voy a 60 kms por hora, si no conozco el diseño vial, es muy difícil que en un segundo y me esté desplazando a 16 mts por segundo, yo pueda llegar a desacelerar y detener el vehículo en un paso de cebra. Por lo tanto, es necesario enfrentar los cruces a velocidad razonable o disminuirla”.
Por su parte, el seremi de Transportes, Oscar Pereira, señala que al conocer esta ley, se podrá interiorizar el reglamento y por lo tanto, detenerse en los pasos de cebra, ya que se debe considerar la vulnerabilidad del peatón frente al vehículo en el uso de las calles.
“Cuando se llama a respetar la señalización que da preferencia al peatón, como los pasos de cebra, no podemos olvidar que todos somos peatones en algún momento y eso nos debería hacer tomar a conciencia a todos de la importancia de respetar las normas del tránsito”.
RESPONSABILIDAD DEL PEATÓN.
Aunque en temas viales es el peatón es el vulnerable, muchas veces también es culpable de actos irresponsables que pueden causar graves accidentes, incluso con consecuencias trágicas. Por eso, la Ley 18.290 explica en su artículo 161, claramente las normas para los peatones.
El capitán de la SIAT dice que las señales de tránsito existen para respetarlas, porque no existe comunicación o interpretación de las acciones de los conductores o peatones. Y va más en la acción y el respeto de las normas.
A pesar de que el paso de cebra es un derecho del peatón y es bueno que conozcan estas normas, no significa que cuando quieran cruzar una vía en estos pasos lo hagan sin precaución.
“Muchos casos de accidentes que se generan es porque no toman medidas preventivas. La percepción de un conductor que va a velocidad es muy distinta a la de un peatón, por lo tanto para ingresar al área o paso de cebra, debe siempre mirar y que tenga su referencia a la velocidad que pasa el vehículo y no efectuar el cruce hasta que los vehículos se detengan. Entendemos que con esta medida preventiva, puede que ningún vehículo se detenga y claramente que está cometiendo una infracción, pero qué es preferible, ¿que el peatón salga perjudicado por su anatomía y diferencia de masa ante un impacto o esperar a que se detengan los vehículos?”
El funcionario policial agrega que de la misma manera, los ciclistas que cruzan por los pasos de cebra deben hacerlo como un peatón, “bajarse de la bicicleta y cruzar caminando”.
Por otra parte, la normativa obliga a los peatones a cruzar por los lugares permitidos y las zonas que están demarcadas. De no hacerlo pueden cursarle una infracción que puede llegar incluso a los 42 mil pesos.
“En Coquimbo, por ejemplo, podemos ver peatones que cruzan con luz roja e insultan a los conductores porque no los dejan pasar” , señala Jaime Silva, director de Tránsito de Coquimbo.
Sin embargo, para las autoridades es muy difícil sancionar las acciones de los peatones como corresponde.
“Cuando se sorprende a un peatón cruzando en un lugar no habilitado, se le solicita su cédula de identidad, por lo tanto queda a criterio y responsabilidad de la persona asistir al tribunal o al juzgado de policía local. Además, muchos no cambian su conducta”, señala el funcionario de La Serena, César Sanhueza.
Una forma de encauzar al peatón para que cruce por los lugares habilitados es a través de vallas peatonales, que según varios estudios técnicos disminuyen riesgos y accidentes de un 20 a un 50%. Estas ya se han instalado en varios sectores de Coquimbo y La Serena, pero sólo en los lugares de mayor riesgo. Para Sanhueza esta medida también “pasa por un nivel de cultura, porque la persona que quiere saltar la valla peatonal lo hace. Cuando se quiere pasar por entremedio, también lo hace. Esto tiene que ver con el respeto a sí mismo y su propia seguridad”.
Para las autoridades el sistema es perfectible, con un trabajo en conjunto, demarcando con mayor rapidez los pasos peatonales y percatándose de aquellos lugares que necesitan mayor seguridad para el uso peatonal, como colegios o plazas. A ello se suma aumentar las multas de quienes no respetan las leyes del tránsito.
“Mi opinión personal es que aumentar las sanciones no siempre será efectivo, porque muchos pueden absorber el costo económico sin darle mayor importancia a la sanción. Quizás sería bueno un sistema con puntos que se vayan perdiendo cuando cometes infracciones”, indica Sanhueza.
Para todos, lo más importante es que cada persona que utilice la vialidad, sea como peatón, conductor o ciclista, debe tener claras las normas del tránsito y conocer sus derechos y deberes para que comience a manifestarse el cambio en las calles de la ciudad.