Avances y desafíos en el tratamiento de la alergia alimentaria en Chile

Si bien en Chile no existen cifras concretas de la cantidad de niños que padecen alergia alimentaria, cada vez son más las personas que sufren reacciones de intolerancia frente al consumo de ciertos alimentos. Es más, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha definido como una “epidemia silenciosa”.
viernes 14 de octubre de 2016

Lucía Díaz G

Hace dos años, Patricia Valdés (28) dio a luz a Agustina (2), su segunda hija. Luego de ser amamantada, la menor comenzó a presentar inflamación intestinal y reflujos. Con el paso de los días, la situación empeoró y las deposiciones empezaron a salir con sangre.

“Cuando tenía una semana de vida le diagnosticaron alergia alimentaria a la leche de la proteína de la vaca. El gastroenterólogo me dio una dieta estricta, que consistía en eliminar todos los lácteos y comer carne de caballo con arroz, para ver si tenía algún tipo de reacción. Al dejar los lácteos, Agustina no presentó más reacciones alérgicas”, cuenta la madre.

Patricia tuvo que cambiar de manera drástica su alimentación, con el fin de ir descartando aquellos alimentos que le generaban reacciones adversas a su hija. Al mismo tiempo, lo complementó con la compra de leches especiales, que según dice “son muy caras, bordean los 20 mil pesos y duran una semana”.

Otro caso es el de Luciano (8), quien está diagnosticado con un Trastorno Expresivo del Lenguaje Mixto, problema de comunicación que desde pequeño le produjo dificultades para hablar. Luego de ser atendido por neurólogos, psiquiatras y fonoaudiólogos, sus padres lo llevaron a un centro médico especializado en tratamiento de niños en pleno desarrollo.

“La doctora que lo atendió, nos contó que existían situaciones en que los niños eran erróneamente diagnosticados con síndromes como autismo y asperger, cuando en realidad se podía tratar de un problema alimenticio. Le realizamos un examen, y claro, presentaba alergia a la proteína de la leche de vaca”, cuenta Raúl Pino (55), padre del menor.

“Desde ese momento eliminamos de su dieta los alimentos con lácteos y comenzó un tratamiento con fonoaudiólogo. Según lo que nos dijeron, la alergia alimentaria le incrementaba su trastorno. A los tres meses ya se daba a entender sin dificultad y cambió su personalidad, dejó de ser tan irritable”, agrega.

Además del alto costo de los alimentos para personas que sufren de este tipo de alergias, se suma el cambio de hábito alimenticio que deben realizar las madres que están en proceso de lactancia y los niños afectados. Realidad que se evidencia en situaciones tan cotidianas como la celebración de un cumpleaños.

Paz Carvajal, Gastrónomo funcional y dueña de “Paztelería”, pastelería de alimentación saludable en La Serena, confiesa que el hecho que la motivó a iniciar este negocio fue “cuando el año 2010 vi la portada de un diario que mostraba a una niñita que soplaba la vela de una torta de utilería, puesto que presentaba múltiples alergias alimentarias”.

La mujer, quien también realiza talleres de capacitación en alimentación funcional, agrega que “creemos que la alimentación tiene que ser un ejercicio democrático diario y que todos tenemos derecho a comer rico y saludable. La idea de mi emprendimiento es generar conciencia de que todos tenemos que contribuir en lo que podamos”.

Realidad a nivel nacional

“La realidad de la alergia alimentaria en el país, es que el diagnóstico ha mejorado mucho desde que se creó la guía clínica sobre las reacciones a la proteína de la leche de la vaca. De esta manera, se entrega una mirada general a los pediatras, en relación a la detección de ciertos síntomas y así se puede comenzar un tratamiento inicial”, señala María José Soublette, directora de Fundación Creciendo con Alergias.

Pese a que admite que existe mucho camino por avanzar, en particular en el sistema público, destaca que están trabajando en un plan piloto con el Estado, en el que se están entregando a todos los menores de un año, fórmulas medicamentosas, que son aquellas que forman parte de un tratamiento cuando las madres dejan de amamantar.

En relación a los pacientes mayores y que están propensos a la reacción más temida que es el shock anafiláctico, que puede provocar la muerte, “se requiere contar con un auto inyector de adrenalina, que es lo que te permite tener un poco más de tiempo antes de llegar a la clínica o al hospital”.

Sin embargo, cuenta que “el año 2014, se dejó de traer el auto inyector a Chile, por lo que nosotros como fundación nos hicimos cargo de esta realidad. Una vez al mes lo importamos, pero aun cuando está en el país, no se puede requerir en caso de emergencia. Por este motivo, estamos avanzando en ese camino para lograrlo”.  

Desafíos pendientes

Soublette se refiere a los desafíos pendientes en la materia. En primer lugar, una de las mayores complicaciones es la falta de horas con especialistas, ya que para esta afección el correcto diagnóstico es esencial. “Las interconsultas en el sistema público siempre toman tiempo y aquí mientras antes se detecte mejor”, enfatiza.

Si bien considera que en términos de educación, estamos mejor que hace cinco años, puesto que existe más conocimiento sobre las alergias alimentarias, comenta que “nos queda avanzar en la aceptación en los colegios, es decir, que éstos puedan entender la importancia de incluir a los niños que la padecen, y también que los establecimientos sean capaces de apoyar a los pacientes que necesiten contar con un auto inyector”.

Síntomas y teorías

La directora de la fundación explica que los síntomas más comunes son “deposiciones con sangre, vómitos explosivos, dermatitis atópica, lesiones cutáneas y la más peligrosa que es el shock anafiláctico, según el tipo de alergia que afecte al paciente”.

¿Por qué se ha incrementado el número de personas con esta afección? Según señala María José Soublette, “las teorías no están muy claras, ahora bien en Chile se puede ver un aumento porque existe un mejor diagnóstico. Años atrás, la enfermedad no era detectada y muchos niños vivían con problemas de nutrición severos”.

“A nivel mundial también ha aumentado. Las explicaciones pueden ser muchas, pero hay algunas teorías que hablan del efecto de alimentos transgénico; de la sobre higienización, es decir, que como limpiamos mucho más que antes, nuestro cuerpo reacciona al ingesta de algunos productos; y por último existe una teoría que plantea que nuestra genética es más lenta que la globalización”, finaliza.

Existen 8 alérgenos

“Las alergias propiamente tal, son a las proteínas de los alimentos y en Chile está especificado que éstos deben venir rotulados, es decir, deben especificar si contienen algunos de los ocho alérgenos que existen: Leche, huevo, soya, frutos secos, pescados, mariscos y trigo”, explica María José Soublette.