Walker emplaza a Intendente a desarrollar un plan de reactivación de la inversión privada

Ante el aumento de la tasa de desocupación en la región, el parlamentario DC plantea la necesidad de generar acciones para crear empleos en el ámbito privado
viernes 30 de junio de 2017

Luego de que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) diera a conocer este viernes la tasa de desocupación regional en doce meses, el diputado Matías Walker manifestó su preocupación por el aumento de 6,4% a 7,7% que se registró en la región de Coquimbo.

En conversación con Radio Mistral, el parlamentario señaló que se trata de un incremento muy alto, que se atribuye a la falta de inversión privada en la zona.

En este sentido, explicó que “en cuanto a la inversión pública estamos muy bien, ya que tenemos una muy buena ejecución presupuestaria en el Ministerio de Vivienda y en el Ministerio de Obras Públicas, por lo que el problema no está aquí”.

Bajo este escenario, aseguró que “faltan señales claras de parte de la autoridad regional en favor de la inversión privada, que es la que genera más del 70% del empleo en la región, para poder reactivar la economía en sectores demandantes de mano de obra como la minería, pesca y servicios”.

 ¿DE QUIÉN ES LA RESPONSABILIDAD?

En este punto, Matías Walker hizo un llamado al Intendente de la región de Coquimbo Claudio Ibáñez a reaccionar ante las preocupantes cifras. “Tiene que haber una reacción de la autoridad, una reacción del Intendente, quien tiene que anunciar esta semana un plan de reactivación de la inversión privada, porque detrás de estos números hay familias que están pasándola mal”.

“Este proceso debe ser liderado por él. Creemos que es muy importante que se desarrolle un plan económico, ya que no podemos depender de la inversión pública para generar empleo. Este es un llamado de atención que nos tiene que remecer a todos”, agregó el diputado.

CASO DOMINGA

Para Walker, la autoridad regional no está siguiendo un camino adecuado para promover la inversión privada y un ejemplo de esto es lo que sucedió “en el Proceso de Calificación Ambiental del proyecto Dominga, donde la región no quedó muy bien parada en la forma que tomó una decisión viciada por motivaciones políticas y donde se entregaron señales confusas tanto a inversionistas nacionales como extranjeros”.

En esta línea, explicó que “el caso Dominga es un ejemplo de las malas señales que se entregan con este tipo de resoluciones”, argumentando que “es muy importante que desde la autoridad se generen señales claras y que se respete la institucionalidad en materia de inversiones” para un óptimo desarrollo económico.