imputado por los asesinatos de ana maría pizarro y María josé zambra
Extradición de José Medina en limbo diplomático: No se ha movido ni una sola hoja
La justicia chilena ha cumplido con su parte: los tribunales han acreditado los fundamentos para solicitar la extradición de José Medina Ladera, principal acusado de los brutales homicidios de María José Zambra (2019) y el femicidio de Ana María Pizarro (2025).
Sin embargo, a pesar de esta acción judicial, el caso se encuentra en un punto muerto. En efecto, han transcurrido más de seis meses desde la detención del imputado en Venezuela, y el proceso está paralizado en medio de un verdadero limbo diplomático.
El problema es que esta situación sume a las familias de las víctimas en una desesperanza que no hace más que profundizarse con cada día que pasa.
En este contexto, la solicitud de extradición activa, aprobada por la Corte de Apelaciones de La Serena, yace aún en manos de la Cancillería chilena, incapaz de ser físicamente trasladada a las autoridades venezolanas.
¿La razón? La ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países, la cual, ha creado un muro infranqueable tras el cierre de las embajadas y, lo que es más crítico, todos los canales formales de comunicación. Lo que en un escenario normal es un trámite lento, hoy es una gestión condenada a “fojas cero”, según admiten las autoridades.
Por eso, para las familias, esta paralización es una segunda condena. “Esta situación ha sido tremendamente compleja, especialmente desde el punto de vista emocional, generando incertidumbre y frustración”, declaró Ana María Araya, abogada representante de la hija de Ana María Pizarro.
“Visualizan una realidad y es que el escenario de un pronto juzgamiento se ve altamente desplazado por razones políticas y diplomáticas”, añadió, reflejando la impotencia de quienes ven cómo la impunidad del acusado se fortalece por la ausencia de relaciones diplomáticas.
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SIN DESTINATARIO
En concreto, quienes entienden de estos temas eplican que el proceso de extradición tiene dos fases claras: una judicial y otra diplomática.
La primera, como explica Álvaro Hernández, subdirector de la Unidad de Cooperación Internacional y Extradiciones (UCIEX) del Ministerio Público, “ya está cumplida, ya está terminada”. Un juzgado de garantía y la Corte de Apelaciones dieron el visto bueno para que Chile solicite formalmente a Venezuela la entrega de Medina Ladera.
El problema surge en la segunda fase. “Venezuela no solo cortó relaciones diplomáticas con Chile, sino que además cerró todos los canales de comunicación posibles”, detalló Hernández, agregando que “el problema es que ellos se han cerrado a cualquier comunicación o transmisión de documentos oficiales. Entonces, el pedido de extradición (…) lo tiene nuestra Cancillería, pero no tiene a quién enviárselo”.
En efecto, la Cancillería chilena ha realizado, según la UCIEX, “esfuerzos inimaginables” por establecer algún contacto. “Alguna casilla de contacto, algún correo, alguna dirección postal por último”, pero la respuesta desde Caracas ha sido un silencio absoluto. Mientras no se abra ese canal, la solicitud, y con ella, las esperanzas de justicia, permanecerán en un cajón en Santiago.
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IMPUNIDAD CONSTITUCIONAL
En ese contexto, incluso si mañana se restablecieran las comunicaciones entre ambas repúblicas, el camino hacia la justicia enfrenta otro obstáculo mayúsculo: la constitución de Venezuela.
“Ésta establece que no son extraditables los ciudadanos venezolanos”, aclaró el subdirector de la UCIEX. Esta disposición, común en varios países como Ecuador o naciones europeas, significa que Venezuela, muy probablemente, rechazaría la solicitud de extradición basándose en la nacionalidad de Medina Ladera.
Sin embargo, ese rechazo conlleva una obligación internacional: el Estado venezolano se vería compelido a juzgar a Medina Ladera en sus propios tribunales por los crímenes cometidos en Chile, a través de una figura conocida como “juicio en representación”. Pero ese escenario alternativo ni siquiera puede plantearse, porque el primer paso –la entrega formal de la solicitud– está bloqueado.
¿ESTÁ AÚN DETENIDO?
Para peor, esta incertidumbre se extiende incluso a la situación misma del detenido.
Si bien la defensa de Medina Ladera ha señalado que se encuentra privado de libertad en el estado de Carabobo bajo una medida cautelar homóloga a la prisión preventiva, las autoridades chilenas admiten que no tienen confirmación oficial de ello.
“No tenemos ningún conocimiento sobre eso”, afirmó Hernández, levantando un velo de duda sobre si el acusado permanece efectivamente tras las rejas.
SIN FECHA DE TÉRMINO
Cabe recordar que la abogada Ana María Araya ya había advertido a las familias que los procesos de extradición “no gozan de una tramitación acelerada”, y que en este caso puntual la demora “puede alcanzar los dos años, incluso llegar hasta tres”.
“La familia entiende que las dificultades de la gestión del proceso, son superiores a las posibilidades que como intervinientes podemos aplicar al caso. Esta situación ha sido tremendamente compleja especialmente desde el punto de vista emocional, generando incertidumbre y frustración especialmente en su hija Jocelyn, a quien represento, pues comprende que existen dinámicas complejas que sobrepasan nuestras capacidades técnicas”, sostuvo la abogada del caso.
Araya reconoce que al no mantener relaciones diplomáticas con el estado venezolano y siendo ésta una situación indeterminada respecto al tiempo que pudiera tomar el restablecimiento de las mismas, “impone un manto de incertidumbre a ese respecto que ensombrece la expectativa de lograr enjuiciar a Medina Ladera en nuestro país”, aseguró la profesional.
Sin embargo, algunos expertos afirman que la misma legislación venezolana contempla excepciones que podrían aplicarse en este caso de extradición.
Esto debido a que el Código Penal de Venezuela, en su artículo 6, permite que el Ejecutivo Nacional —el presidente— pueda resolver estos casos antes de que pasen al Tribunal Supremo, por lo que existe una vía excepcional que deja la puerta abierta a la extradición
HECHOS SIMILARES
Cabe recordar que la fiscalía formalizó en ausencia a Medina Ladera, imputándole el homicidio calificado de María José Zambra y el femicidio íntimo de Ana María Pizarro.
Medina habría asesinado a Pizarro el pasado 3 de abril, el mismo día en que su familia le perdió el rastro. Tras el crimen, Medina desmembró el cuerpo de la víctima, todo frente a una testigo a la que mantuvo bajo amenaza.
El sujeto fue entrevistado por la Policía de Investigaciones el 14 de abril, en calidad de testigo, sin embargo, en su declaración, Medina nunca señaló haberse reunido con la mujer. Días más tarde, huyó del país.
Este homicidio, sin embargo, se vinculó a otro ocurrido en la zona, en 2019: el asesinato de María José Zambra, cuyo cuerpo tuvo el mismo destino del de Ana María.
“Los restos de ambas víctimas, María José Zambra y Ana María Pizarro, fueron encontrados. Los contextos geográficos en los que fueron hallados sus restos, las mismas circunstancias de transporte y almacenamiento de los restos vitales de ella”, aseveró en su oportunidad Ana María Araya, abogada querellante de la familia de Ana María Pizarro.
Según las investigaciones, Medina, además, activó meses más tarde el teléfono de Zambra, tras ponerle un chip con un número que ocupaba con anterioridad.
Cabe recordar que el sujeto, además, amenazó a la hija de Ana María Pizarro. “Cancelen todo, las búsquedas, ya basta de protestas, todo, si no, ya saben lo que va a pasar”, dijo en la amenaza telefónica.
En su formalización en ausencia, el magistrado fue contundente: los antecedentes permitían dar por acreditada una “presunción fundada de participación” y, considerando la gravedad de los delitos y el hecho de que el imputado huyó del país por un paso no habilitado, estimó que su libertad representaría “un peligro para la sociedad” además de existir “peligro de fuga”.
Mientras tanto, la justicia venezolana no ha iniciado acción alguna, ya que oficialmente no existe una solicitud de extradición que revisar.
Como dato, Chile no ha logrado extraditar a ningún ciudadano venezolano desde ese país en los últimos años, precisamente por esta traba constitucional. Y la única vía posible – el juicio en el mismo país de origen – ni siquiera se ha activado.