Para consumo humano y riego

Preocupa bajo estado de los embalses en Limarí a la espera de las ansiadas lluvias

El agua acumulada en estas estructuras a la fecha en el territorio alcanza solo el 6% de su capacidad y Paloma llega solo a un 5%. Las esperanzas están puestas en las posibles precipitaciones, pero también existe cautela sobre si se podrá generar una recuperación de las reservas que permita aminorar este déficit.
Según el Boletín hidrometeorológico dado a conocer de forma quincenal por el Ministerio de Obras Públicas (MOP). el embalse La Paloma registra solo un 5% de reservas. (Foto: El Ovallino)
Según el Boletín hidrometeorológico dado a conocer de forma quincenal por el Ministerio de Obras Públicas (MOP). el embalse La Paloma registra solo un 5% de reservas. (Foto: El Ovallino)
miércoles 17 de junio de 2026

Pese a que en los últimos meses se ha hablado de la llegada del fenómeno de El Niño, el que se espera arribe con precipitaciones abundantes, la baja disponibilidad de las reservas del recurso hídrico en el Limarí y el retraso de las mismas despierta las alertas respecto a si será suficiente para salir del escenario de déficit hídrico que afecta a la provincia.

De acuerdo al último Boletín Climático dado a conocer por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), correspondiente al mes de junio, la capacidad embalsada en la provincia de Limarí llega solo a 6%. El informe resalta que “en el año 2015, el agua embalsada en la Región de Coquimbo llegó al 4%. Actualmente, la región atraviesa por un periodo multianual (2018-2025) de precipitaciones bajas, cuya duración es incierta. Por lo tanto, es importante procurar la gestión cautelosa del recurso”, advierte.

En este sentido, el documento agrega que “el estado actual del sistema hidrológico de la Región de Coquimbo se encuentra en una situación muy delicada debido a las precipitaciones bajo lo normal que se han registrado en promedio en los últimos años. Esto ha provocado bajos caudales por séptimo año calendario consecutivo. La temporada actual iniciada en abril’26 presenta un 23% de los caudales históricos en Elqui, 45% en Limarí y 36% en Choapa”, precisa CEAZA.

En esta información coincide también el Boletín hidrometeorológico dado a conocer de forma quincenal por el Ministerio de Obras Públicas (MOP). Indica que La Paloma, su principal reservorio, registra solo un 5% (correspondientes a 34,7 millones de metros cúbicos de los 750 millones de metros cúbicos que tiene de capacidad), mientras que Recoleta llega a un 9% (9,4 millones de metros cúbicos de los 100 millones que almacena) y Cogotí un 10% (con 15,9 millones de metros cúbicos de sus 156 millones de metros cúbicos).

Respecto de las precipitaciones, el informe dado a conocer por el MOP detalla que la estación meteorológica ubicada en el embalse La Paloma registra un déficit de 99,7%, con un acumulado a la fecha de solo 0,1 milímetros, mientras que el promedio a la fecha se ubica en 35,7 milímetros. En cuanto a la acumulación de nieve, plantea que en Limarí la estación Quebrada Larga presenta un déficit de 79%, mientras que Cerro Vega Negra un 90%.

Buenos pronósticos, pero con cautela

Afortunadamente, los pronósticos a la fecha son positivos e indican que podrían llegar las anheladas lluvias.

El boletín de CEAZA indica que durante el trimestre junio – julio – agosto se proyecta una precipitación por sobre el rango normal en respuesta, principalmente, al establecimiento de una fase El Niño.

“Lo anterior implica que, para la Región de Coquimbo, se proyecta una precipitación acumulada durante el trimestre que, según climatología de la Dirección Meteorológica de Chile, estaría por sobre 61 mm en La Serena, sobre 70 mm en Ovalle, sobre 118 mm en Combarbalá, y sobre 156 mm en Los Vilos. Estas condiciones de precipitaciones sobre lo normal llevarían en términos anuales a montos sobre 91 mm en La Serena, 103 mm en Ovalle, 169 mm Combarbalá y 207 mm en Los Vilos”, puntualiza.

Desde las autoridades, los sectores productivos y la región en general existe la esperanza respecto de que este fenómeno se pueda manifestar y que permita con ello recuperar las reservas del recurso hídrico para asegurar el consumo humano y el riego en la próxima temporada, pero también hay cierta cautela.

María Inés Figari, presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte (SAN) plantea que los embalses fueron una solución muy importante para el desarrollo agrícola de nuestra región, ya que permitieron una mayor eficiencia en el riego y una mejor gestión del recurso hídrico bajo las condiciones climáticas que existían en ese momento.

“Sin embargo, hoy enfrentamos una realidad distinta. El principal problema ya no es solo dónde almacenar el agua, sino que cada vez hay menos disponibilidad de este recurso debido a la disminución de precipitaciones y nieve en la cordillera”, advirtió. 

En este sentido, agrega que “el agua es un recurso fundamental tanto para el consumo humano como para la agricultura. Debemos recordar que la agricultura es la actividad que provee los alimentos que llegan diariamente a la mesa de las familias, por lo que garantizar su disponibilidad es clave para la seguridad alimentaria y el desarrollo del mundo rural”.

Por ello, a su juicio, si bien los embalses siguen siendo una infraestructura relevante “ya no pueden considerarse la única solución. Debemos avanzar en una estrategia integral que incorpore nuevas fuentes de agua, como la extracción sostenible de aguas subterráneas, el reúso de aguas tratadas, la desalación y seguir mejorando la eficiencia en el uso del recurso. El desafío es asegurar la disponibilidad de agua para las personas, la producción de alimentos y el desarrollo de la región en el largo plazo", puntualiza.

Por su parte, y tras el encuentro de la comisión de Aguas y Recursos Hídricos del CORE realizada hace unos días, el presidente de esta instancia, Francisco Corral, manifestó que el pronóstico de lluvias tardías, que se mantiene a la fecha, los deja más tranquilos, pese a que hay conciencia de que la situación de déficit de agua en la zona ya tiene carácter estructural.

“Estamos evaluando acciones tanto ahora en el presente como en el futuro, para poder adaptarnos de mejor manera a esta situación que, como bien se ha dicho, es de carácter estructural. Esta lluvia y nieve van a venir a favorecer, van a ser un oxígeno para esta emergencia hídrica que enfrentamos, pero confirmamos que efectivamente la solución para esta crisis hídrica pasa por infraestructura, por mejoras en la gestión de la distribución y conducción del agua”, indica.