ANTE EMERGENCIA CLIMÁTICA EN EUROPA

Expertos advierten que la región debe prepararse para veranos cada vez más extremos

Aunque la costa podría moderar las temperaturas estivales, especialistas llaman a fortalecer la adaptación frente al aumento sostenido del calor.
La hidratación y evitar la exposición al sol en las horas de mayor calor son medidas clave frente a temperaturas extremas.
La hidratación y evitar la exposición al sol en las horas de mayor calor son medidas clave frente a temperaturas extremas.
domingo 05 de julio de 2026

Por Romina Onel.

Mientras en Chile se atraviesa el invierno con bajas temperaturas, en las últimas semanas, Europa ha enfrentado una intensa ola de calor que ha superado los 40 °C en distintos países, provocando decenas de fallecimientos, incendios y una fuerte presión sobre los sistemas de salud. 

Este fenómeno ha reavivado las alertas de la comunidad científica, que advierte que estos eventos serán cada vez más frecuentes e intensos debido al cambio climático y aunque ese escenario no se prevé en el corto plazo para Chile, especialistas sostienen que el país no está exento. 

¿Estamos a salvo?

Con respecto a esto, el Capitán de Navío y jefe del Servicio Meteorológico de la Armada, Gonzalo Espinosa, aseguró que “el planeta completo está entrando en una época de calentamiento y eso es un hecho conocido”.

“Estamos con las temperaturas medias más altas registradas, tanto en la atmósfera como en los océanos, lo que implica que las temperaturas están subiendo en el planeta”, recalcó.

En línea con esto, Espinosa argumentó que “si uno extrapola lo que está pasando en el verano europeo a lo que podría pasar en el próximo verano o los próximos veranos en nuestro hemisferio, la tendencia es que sí sigan subiendo las temperaturas y podemos enfrentarnos a olas de calor tan intensas y tan prolongadas como las que están viviendo ellos”. 

“Eso es una apreciación, no es un pronóstico, pero es lo que estimo que debería pasar en los próximos años en nuestro país”, advirtió. 

Por su parte, el director del Centro de Ciencias del Clima y la Resiliencia CR2, Roberto Rondanelli, explicó que “en general la Región de Coquimbo está más bien protegida de las altas temperaturas de verano, debido a que todo el territorio está muy cerca de la costa y por lo tanto, siempre está regulado por la temperatura superficial del mar que es relativamente fría”. 

Rondanelli, quien también es académico del Depto. de Geofísica de la U. de Chile, también puntualizó  que “de hecho en la Región de Coquimbo ocurre una situación bastante extraña y es que las máximas absolutas ocurren no en verano sino en agosto, donde la influencia de la brisa marina es más débil”. 

Grupos vulnerables

Al ser consultado por los riesgos de una ola de calor, el Presidente del Colegio Médico de la Región de Coquimbo, Fernando Carvajal afirmó que “frente a una ola de calor extrema, los grupos más vulnerables son los niños pequeños, las embarazadas y las personas mayores que presentan patologías crónicas, especialmente los adultos mayores”.

“Otro grupo vulnerable son aquellas personas que por su condición de trabajo, se ven expuestas al sol y por ende a mayor efecto, por estar en contacto directo”, añadió. 

En cuanto a la prevención ante un fenómeno de esta naturaleza, el médico sostuvo que “debe existir son medidas preventivas que tiene que desarrollar la comunidad para evitar la exposición a esas temperaturas, asegurar una adecuada hidratación y estar atentos a la aparición de síntomas”.

“Desde el punto de vista del sistema Salud, la labor consiste en educar y declarar alertas para los equipos frente a este tipo de situaciones”, indicó. 

Espacios urbanos poco confortables

Ante los efectos de una potencial ola de calor sobre la conurbación, el arquitecto urbanista Rodrigo J. Tapia Cerda, hizo hincapié en que “nuestras ciudades deben estar preparadas con medidas normativas y procedimentales que puedan garantizar niveles adecuados de confort urbano; entendido éste, como las condiciones de bienestar climático que nos permiten habitar los espacios públicos”. 

De acuerdo al arquitecto, estas medidas se enmarcan en la Ley Marco de Cambio Climático (Ley 21.455), que establece directrices nacionales y encarga la elaboración del Plan de Acción Regional de Cambio Climático (PARCC), el cual se debe materializar a través de los instrumentos de planificación locales. 

Ahondando en esto, el Máster en Planificación Territorial y Gestión Ambiental explicó que “se busca replantear el modelo de urbanización tendencial, incorporando medidas que reconozcan las preexistencias climáticas de nuestros territorios y propongan nuevos modelos de urbanismo bioclimático; en donde la arquitectura y los espacios públicos sean diseñados considerando factores del entorno como la humedad, el viento, la temperatura y la radiación”. 

“Esta autorregulación térmica de los espacios públicos se daba de forma natural en la arquitectura tradicional de las ciudades históricas, en donde el trazado de calles, la arborización y la elección de los materiales de construcción iban acorde a las necesidades climáticas locales, pero con la incorporación de nuevos modelos productivos y la expansión acelerada, hemos transformado los espacios urbanos en lugares poco confortables y peligrosos para la salud”, lamentó.

En línea con esto, el Doctor en Desarrollo Urbano Sustentable, insistió en que “algunas medidas que se deben aplicar de forma urgente, radican en la preservación de la masa vegetal existente y la reforestación con especies nativas de bajo consumo hídrico, lo que contribuye a generar sombra y mantener mejores niveles de humedad en los espacios públicos”. 

“Se debe evitar al máximo la sobre pavimentación de los espacios urbanos, dejando el suelo en su estado lo más natural posible, para que este sustrato regule los cambios térmicos. También se debe disminuir el uso de materiales reflectantes en envolventes de edificaciones, para disminuir la radiación solar reflejada acumulada, que provoca la ola de calor al interior del espacio urbano”, remató.