Esperanza y recuperación
Joven recibe emotiva alta médica en Hospital de Ovalle luego revertir adverso diagnóstico
Después de una prolongada estadía hospitalaria, el alta médica suele ser un momento de alivio. Pero para Nilda Araya y su hija Maite, de 17 años, salir tras nueve meses en la Unidad de Pacientes Críticos (UPC), se transformó en un sin fin de emociones. La joven ingresó al Hospital Provincial de Ovalle en estado de extrema gravedad y hoy, gracias al compromiso del equipo clínico y al amor incondicional de su madre, vuelve a casa con una rehabilitación para un nuevo comienzo.
La rutina de Nilda se convirtió en un acompañamiento absoluto de 24 horas, los siete días de la semana. El hospital fue su día a día, y el personal clínico, pasó a ser una extensión de su propia familia. Al respecto, Nilda confesó emocionada que “nadie quiere estar en un hospital, pero es extraño, porque uno dice -me tengo que ir- y surgen sentimientos encontrados, no me quiero ir y me quiero ir. Nos llevamos a todo el personal en el corazón porque el trato fue excelente, desde los doctores hasta la persona que hace el aseo”.
El inicio
Antes de ingresar al centro de salud, Maite era una adolescente completamente sana, una alumna ejemplar con buenas notas. Sin embargo, en octubre aparecieron los primeros síntomas de un cuadro clínico severo que la obligó a ingresar de urgencia a la UPC.
La complejidad de su estado requirió una derivación temporal al Hospital de Coquimbo para ampliar los estudios médicos. Regresó a Ovalle, pero el panorama inicial no era alentador ya que existía la posibilidad de quedar con graves secuelas y una dependencia total para realizar cualquier actividad.
En ese momento crítico, el equipo de la UPC del centro de salud ovallino, liderado por la doctora Valerie Philp, médico intensivista y jefa de la unidad, decidió establecer un plan de rehabilitación con alta carga. Sobre este punto, la especialista relató que “cuando la recibimos de vuelta, venía con un pronóstico bastante reservado y dependencia total. Sin embargo, como era una paciente tan joven, la verdad es que nos establecimos metas de rehabilitación muy altas. Diseñamos un plan de trabajo con una alta carga terapéutica, y eso permitió que la paciente se recuperara casi al 100%”
Para el personal clínico, este caso representó uno de los logros profesionales y humanos de este año. “Pasó a formar parte de todos nosotros. Tuvimos muchos sentimientos encontrados al despedirla, porque la tuvimos muchos meses. Lograr revertir una situación de dependencia total de forma casi completa es un orgullo inmenso para todo el equipo”, añadió la jefa de la UPC.
Una nueva vida
Tras su salida del Hospital de Ovalle, la joven continuará con su tratamiento de rehabilitación ambulatoria en la Teletón para reintegrarse por completo a su cotidianidad.
Para Nilda, este proceso deja un aprendizaje, un antes y un después, y un lazo con la salud pública de la provincia. Las largas jornadas al lado de la cama de su hija van quedando como un recuerdo. “Gracias al trabajo y cariño de los médicos, enfermeros, kinesiólogos, técnicos y auxiliares mi niña será la de antes, o tal vez mejor, porque uno ya no es la misma después de esto”, reflexionó la madre.