PREOCUPACIÓN EN CALETA DE PEÑUELAS

Pescadores advierten posibles daños a bancos de machas producto del temporal

El gremio de macheros teme que el sedimento arrastrado por las lluvias afecte al recurso, reviviendo la crisis que se vivió en 1997. Autoridades y pescadores acordaron realizar estudios urgentes antes de emitir diagnósticos.
Los sedimentos, lodo y todo tipo de residuos que el río Elqui arrastró hasta la costa pone en riesgo la extracción de machas y la buena salud de los bancos del bibalbo. (Foto: Oscar Rosales)
Los sedimentos, lodo y todo tipo de residuos que el río Elqui arrastró hasta la costa pone en riesgo la extracción de machas y la buena salud de los bancos del bibalbo. (Foto: Oscar Rosales)
jueves 23 de julio de 2026

Las consecuencias del reciente sistema frontal que azotó a la Región de Coquimbo no solo se sienten en la superficie.

En la Caleta de Peñuelas, el temor y la incertidumbre se han apoderado de los macheros, quienes miran con preocupación el estado de los bancos de su principal recurso marino tras el paso del temporal.

Su principal temor es que la acumulación de lodo y sedimentos arrastrados hacia el mar por el río Elqui vuelva a sofocar a las machas, un fenómeno destructivo que ya vivieron hace casi tres décadas. 

El fantasma de 1997

En efecto, para los hombres de mar, el recuerdo de lo ocurrido en aquel invierno de 1997 sigue latente.

En aquella oportunidad, el alud de lodo terminó diezmando los bancos de machas, impacto del que se tardó casi una década en recuperarse. 

“Ese es el temor que tenemos nosotros como pescadores y macheros. La macha es un producto que filtra todos sus nutrientes para alimentarse y ese es el riesgo", señaló Alejandro Alfaro, presidente del gremio de macheros de Peñuelas.

El dirigente explicó que, a diferencia de 1997, hoy opera el embalse Puclaro, lo que habría contenido parte importante de los sedimentos. “Ahora, por lo que se ve, no es tanto, pero igual está la intranquilidad de poder perder los bancos”, añadió.

La inquietud no es menor pues, si bien, la organización de Peñuelas agrupa a cerca de 170 socios, en toda la bahía hay más de 400 familias que dependen directamente de la extracción de este molusco. Por ello, un daño severo implicaría revivir momentos amargos, como la migración forzada al sur del país.

Hernán Dubó, pescador y machero de la zona, recordó lo complejo que fue aquel episodio. “Nos tocó vivir la pérdida de los bancos por el lodo y tuvimos que irnos a trabajar a Chiloé. Allá nos recibieron muy bien y estuvimos entre 4 y 5 años trabajando para mantener a la familia, viniendo apenas cada seis meses”, relata. 

Mediciones en el mar

Con el fin de no actuar sobre especulaciones, los pescadores confirmaron que, junto a las autoridades, llevan adelante un plan de contingencia. Es así que, próximamente, se ejecutarán estudios de agua, temperatura y niveles de oxígeno en el fondo marino para evaluar el estado real del banco.

Por su parte, el director regional del Servicio Nacional de Pesca (SERNAPESCA), Cristian Gómez, llamó a la calma y enfatizó que no se pueden adelantar conclusiones apresuradas hasta contar con datos concretos en la mano.

En ese sentido, planteó dos hipótesis: que la macha simplemente se protegió enterrándose bajo el nivel submareal, o que el sedimento descendió al fondo, impidiendo que el recurso pueda respirar o alimentarse.

“Adelantar conclusiones hoy día no corresponde. Decir que no hay afectación no lo podemos avalar sin el estudio, y decir que la hay, puede generar una sobrealarma sin certeza. Lo que se está relevando como servicio es que se puedan hacer lo antes posible los análisis”, puntualizó Gómez.

Mientras se concreta la toma de muestras y la investigación técnica, la actividad extractiva se encuentra totalmente paralizada. Debido al mal tiempo y al cierre de puertos, los pescadores no han podido salir a la mar ni desembarcar, sumando una presión económica inmediata a las familias de la Caleta de Peñuelas que esperan, con cautela, que el mar traiga buenas noticias.