Golpe al turismo local

Una semana sin ventas y playas vacías: el complejo panorama del borde costero

A más de una semana del sistema frontal, el equipo de Diario El Día recorrió el borde costero de La Serena y Coquimbo para constatar los daños que aún afectan a hoteles, restaurantes y cafeterías, cuyos propietarios advierten millonarias pérdidas, una lenta reactivación y la urgencia de recuperar las playas antes de Fiestas Patrias.
Cristian Silva
Cristian Silva
sábado 25 de julio de 2026

Por Romina Onel

El intenso sistema frontal que afectó durante varios días a la Región de Coquimbo dejó una profunda huella en el territorio. Inundaciones, viviendas destruidas, cortes de caminos y servicios básicos, localidades aisladas y graves daños en infraestructura pública y privada marcaron una de las emergencias más complejas de los últimos años.

La contingencia, que obligó a decretar Estado de Catástrofe y Alerta Sanitaria, también alteró la conectividad regional, provocó la suspensión de vuelos y dejó distintos puntos de la conurbación La Serena-Coquimbo cubiertos por agua, barro, sedimentos y residuos, incluyendo aguas servidas.

Uno de los sectores más afectados fue el borde costero, donde se concentra gran parte de la actividad turística y gastronómica de ambas comunas. El escurrimiento de las aguas lluvias provocó daños en locales comerciales, mientras el colapso de calles, ciclovías y veredas restringió la circulación en diversos tramos. A ello se sumaron las marejadas y la acumulación de sedimentos y desechos en las playas.

Al respecto, el presidente de la Asociación Gremial de la Industria Hotelera y Gastronómica (Hotelga) de la Región de Coquimbo, Marcos Carrasco, afirmó que "el golpe para el sector hotelero, gastronómico y el comercio en general ha sido devastador".

"La ciudad se está reactivando de a poco y por eso nos reunimos con las autoridades para levantar un catastro de los daños sufridos por las pymes y la afectación a toda la matriz productiva regional, porque nuestros compromisos siguen vigentes. Afortunadamente, BancoEstado postergará ciertas líneas de crédito y el pago de impuestos, medidas preliminares que agradecemos", señaló.

Carrasco agregó que ahora el desafío es reducir el impacto económico, resguardar el empleo y acelerar la limpieza del borde costero para recuperar la actividad turística.

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Turismo de la Región de Coquimbo, Laura Cerda, sostuvo que, pese a las medidas preventivas adoptadas, "este evento climático superó todas las proyecciones; fue inédito y muy destructor".

"Aún estamos levantando información para cuantificar las pérdidas, pero todos nuestros asociados registraron algún grado de afectación. Algunos sufrieron daños menores, otros presentan infraestructura dañada y un porcentaje importante perdió gran parte de su inversión. A ello se suman las anulaciones y devoluciones de reservas de alojamiento y tours, situación que afectó prácticamente al cien por ciento del sector", detalló.

Una semana sin ventas

La emergencia también golpeó con fuerza a los locatarios del borde costero. Pedro Vistoso, trabajador de la Cafetería El Faro, relató que el local permaneció cerrado durante una semana.

"Fue muy duro porque nunca habíamos estado tanto tiempo sin funcionar. La disminución de público fue inmediata y, además, perdimos un fin de semana largo que normalmente representa muy buenas ventas", comentó.

Una situación similar vivió Fernando de la Fuente, propietario de la Cafetería Poisson, quien indicó que el recinto recién pudo reabrir tras siete días de cierre.

"Económicamente afecta mucho porque los gastos siguen corriendo. Además, la playa continúa contaminada con residuos arrastrados por el río, por lo que decidimos mantener cerrada la escuela de surf. Hay botellas, vidrios e incluso animales muertos, por eso mandamos a realizar análisis del agua", explicó.

El empresario manifestó además su preocupación por la proximidad de las Fiestas Patrias. "Estamos a pocas semanas del 18 de septiembre y no sabemos si las playas alcanzarán a estar limpias para recibir a los turistas, porque la maquinaria y el personal municipal siguen concentrados en la emergencia", advirtió.

Felipe Mangruth, trabajador de Churro Cupido, señaló que el flujo de clientes continúa siendo bajo. "Estuvimos cerrados casi dos semanas por el temporal y por problemas con el suministro de agua, lo que retrasó nuestro regreso", indicó.

En tanto, Jesús Barreto, encargado de Espacio Costanera y Picaña, estimó pérdidas cercanas a los $8 millones producto del cierre y de la mercadería que debió desecharse por falta de agua.

Luis Herrera, concesionario del Café La Silla, cifró en $3 millones las pérdidas por ventas no realizadas. "Hoy prácticamente no hay turistas, pero esperamos que la actividad repunte para Fiestas Patrias, que históricamente han sido una buena temporada para el borde costero", concluyó.