DEBATE EN EL CONGRESO

Cámara endurece sanciones por ofensas a policías y gendarmes

La iniciativa fue despachada al Senado y contempla hasta 60 días de prisión y multas de hasta 4 UTM por insultos o faltas graves de respeto. Mientras sus impulsores defienden el fortalecimiento de la autoridad, detractores advierten posibles efectos sobre la libertad de expresión.
En el Senado se tramita el proyecto de ley que busca endurecer significativamente las sanciones por ofensas a uniformados. (Foto: Cedida)
En el Senado se tramita el proyecto de ley que busca endurecer significativamente las sanciones por ofensas a uniformados. (Foto: Cedida)
miércoles 02 de septiembre de 2026

La Cámara de Diputados aprobó y despachó al Senado el proyecto de ley que busca endurecer las sanciones por ofensas, agresiones e insubordinaciones contra funcionarios de Carabineros, la Policía de Investigaciones (PDI) y Gendarmería. La discusión estuvo marcada por un intenso debate político y técnico, además de una reserva de constitucionalidad presentada por el diputado Luis Cuello (PC).

La propuesta modifica el marco penal vigente para sancionar insultos, faltas de respeto o conductas descomedidas consideradas graves cuando sean dirigidas contra funcionarios policiales o penitenciarios en el ejercicio de sus funciones. Para estos casos se contemplan penas de hasta 60 días de prisión y multas que van desde 1 a 4 Unidades Tributarias Mensuales (UTM).

El proyecto también establece, de manera excepcional, la posibilidad de que los funcionarios policiales detengan en el acto a quienes sean sorprendidos cometiendo este delito. A ello se suma un aumento de las sanciones por atentados contra la autoridad cuando las agresiones sean ejecutadas de manera concertada por un grupo o afecten directamente al personal.

Desde los sectores que respaldan la iniciativa sostienen que la medida busca reforzar el principio de autoridad y entregar mayores herramientas para proteger a quienes cumplen labores policiales y penitenciarias frente a agresiones y faltas de respeto.

Sus detractores, en cambio, cuestionan la amplitud de conceptos como “ofensa grave” y advierten que podrían generarse espacios de arbitrariedad durante los procedimientos. También plantean que la norma podría afectar el derecho de la ciudadanía a formular críticas hacia las instituciones y sus funcionarios.

Posturas divididas en la región

Entre los parlamentarios de la Región de Coquimbo también se evidenciaron posiciones contrapuestas. La diputada Nathalie Castillo (PC) votó en contra y sostuvo que la iniciativa no constituye una respuesta efectiva a los principales problemas de seguridad del país.

“Es una de las mociones que calificamos como populismo penal”, afirmó, argumentando que la legislación vigente ya entrega protección a los funcionarios policiales. A su juicio, las prioridades deberían estar en aumentar los recursos, mejorar la formación, fortalecer la carrera funcionaria y avanzar en el pago de metas PMG.

Castillo también cuestionó que se plantee que su sector no está interesado en la seguridad de las policías y sostuvo que el proyecto “desordena el debate de fondo”. Además, advirtió que la iniciativa “lesiona un principio y derecho fundamental que es la libertad de expresión”.

En contraste, el diputado Erich Grohs (PNL) respaldó firmemente la propuesta y defendió la necesidad de reforzar el respeto hacia las instituciones encargadas de la seguridad.

“Sin orden, autoridad y respeto a nuestras policías, no hay seguridad ni libertad posible para los chilenos”, afirmó. El parlamentario calificó la aprobación como “un acto de justicia básica” y sostuvo que quienes ofendan, insulten o degraden la función policial deben enfrentar sanciones efectivas. “El desprecio a la función policial se terminó”, sentenció