DAÑOS FUERON PROFUNDOS

El lento avance de la reconstrucción en Limarí tras las lluvias

Mientras desde la delegación presidencial provincial se destaca la inversión de más de 3.800 millones de pesos en maquinaria y ayuda directa, jefes comunales como Cristian Herrera de Monte Patria, advierten que la etapa de emergencia ni siquiera ha concluido.
Pas precipitaciones causaron daños estructurales en viviendas y en la infraestructura vial de la provincia del Limarí, lo que ha involucrado un intenso trabajo para ir recuperando la zona. (Foto: El Día)
Pas precipitaciones causaron daños estructurales en viviendas y en la infraestructura vial de la provincia del Limarí, lo que ha involucrado un intenso trabajo para ir recuperando la zona. (Foto: El Día)
miércoles 02 de septiembre de 2026

El reciente evento meteorológico que azotó a la Región de Coquimbo dejó una profunda marca en la provincia de Limarí.

Y es que tras las intensas precipitaciones, la geografía de la zona muestra grietas evidentes, desbordes de cauces, derrumbes en rutas estratégicas y poblados que, al día de hoy, continúan luchando por recuperar la normalidad. En este escenario, el ritmo con el que avanza la recuperación se ha transformado en el principal punto de debate entre los municipios locales y el gobierno.

Para los alcaldes de la provincia, los tiempos de respuesta no han tenido la agilidad requerida frente a la magnitud del impacto. Sin embargo, desde los propios territorios matizan las responsabilidades e indican que la lentitud en el despliegue no responde necesariamente a una falta de gestión de las autoridades regionales, sino a la burocracia central y a la demora en la aprobación de presupuestos de emergencia desde la capital.

Rehabilitación ante el aislamiento

El diagnóstico más crítico proviene de Monte Patria, una de las comunas más golpeadas por el temporal debido a su compleja red de valles y quebradas. Su alcalde, Cristian Herrera, es enfático al señalar que hablar hoy de "reconstrucción" resulta apresurado, toda vez que ni siquiera se ha logrado superar la etapa previa de rehabilitación básica.

“Yo creo que todavía estamos en el proceso de rehabilitación, que es el previo a la reconstrucción. El poder volver a conectar caminos, el poder limpiar vías que hoy día están muy peligrosas y carreteras a cargo de empresas globales que todavía no han hecho el trabajo completo de habilitación”, puntualiza Herrera.

La realidad en el terreno revela situaciones extremas. En sectores cordilleranos y rurales como Campanario, la desconexión es total. Según describe el jefe comunal, la fuerza con la que continúa bajando el río Ponio impide el tránsito vehicular, obligando a los vecinos a tomar decisiones desesperadas para abastecerse o movilizarse.

“Las familias se arriesgan al pasar a caballo por el sector, cuidando que la corriente no se los lleve. Se están exponiendo de forma grave porque un vehículo simplemente no puede pasar por ahí. Ese proceso de rehabilitación es el que pedimos urgentemente. Si no rehabilitamos, difícilmente vamos a poder hablar de reconstrucción", advierte el alcalde.

Respecto a la infraestructura de mayor envergadura, Herrera recalca la fragilidad en la que quedaron pasos clave sobre los cauces. "Todos nuestros caminos están con complicaciones. Tenemos puentes que, a nuestro juicio, presentan serias dificultades estructurales. Para eso se va a necesitar una inversión millonaria que permita recuperarlos y garantizar que no vayan a ceder si volvemos a tener precipitaciones en la comuna", subraya.

A pesar de su visión, el alcalde desmarcó de la responsabilidad a las autoridades locales, destacando la disposición del seremi de Obras Públicas y los equipos de la Dirección de Obras Hidráulicas, quienes han constatado en terreno - como durante la reciente visita a la escuela de Tulahuén y el valle de río Grande - el deterioro de las rutas.

Para Herrera, el nudo crítico está en Santiago, pues sin una inyección directa de nuevos recursos desde el nivel central, las voluntades regionales resultan insuficientes.

La versión del gobierno

Por su parte, Ivón Guerra, delegada presidencial provincial de Limarí, asegura que la respuesta estatal ha sido "seria, coordinada y sin sesgos políticos", manteniendo un diálogo directo con cada uno de los municipios.

“Desde el gobierno hemos encabezado un trabajo serio y coordinado, escuchando la voz de todos los municipios de Limarí, sin distinción, porque entendemos que cada comuna conoce sus urgencias", sostiene Guerra.

La autoridad provincial se refirió además, a las cifras que se han movilizado al territorio para atender tanto la conectividad como la contención social de los damnificados, partiendo por 1.140 millones de pesos transferidos a través del Ministerio del Interior para el arriendo de maquinaria pesada (retroexcavadoras, motoniveladoras y camiones aljibe) desplegada en las cinco comunas de Limarí.

A eso se agregan 2.700 millones de pesos destinados a la entrega directa de kits de emergencia e insumos de primera necesidad para las familias golpeadas por el agua, 93% de rutas habilitadas según la Dirección de Vialidad en la red vial provincial, con trabajos activos en puntos críticos como Aromos de Tabalí, Minillas, Quebrada Seca y el propio sector de Campanario.

“Seguiremos poniendo los recursos donde se requieren para que dentro de las próximas semanas la totalidad de la red vial de la provincia esté operando con normalidad", puntualiza la delegada provincial.

Sin embargo, el contraste entre las cifras oficiales y la vivencia cotidiana de las comunidades rurales evidencia las dos velocidades con las que se procesa la emergencia. Mientras el nivel central y las delegaciones contabilizan importantes porcentajes de conectividad en rutas troncales, en el interior de los valles generadores de producción agrícola, la vida sigue ralentizada por la falta de un badén o la reparación de un puente secundario.