En La Serena
El adiós que tardó 53 años: despiden restos de cuatro víctimas de la Caravana de la Muerte
En un acto de memoria y justicia restaurativa, familiares, amigos y compañeros de militancia despidieron los restos de cuatro de las quince personas asesinadas por la comitiva militar de la denominada Caravana de la Muerte en octubre de 1973.
Tras una larga travesía marcada por errores en la identificación de las osamentas, la identificación definitiva por parte del Servicio Médico Legal (SML) permitió a sus seres queridos cerrar un doloroso ciclo que aún, 53 años después, permanecía como una herida abierta.
La jornada comenzó con una solemne procesión que partió desde la sede del SML de La Serena con dirección a la emblemática Iglesia San Francisco. A su llegada al templo, se celebró una misa oficiada por el arzobispo de La Serena, René Rebolledo, marcada por la emoción, el recogimiento y la reflexión sobre los derechos humanos en el país.
Los homenajeados en esta oportunidad fueron Gabriel Gonzalo Vergara Muñoz (22 años, campesino), Manuel Jachadur Marcarian Jamett (35 años, agricultor), Carlos Enrique Alcayaga Varela (38 años, albañil y dirigente sindical) y Óscar Armando Cortés Cortés (48 años, campesino).
Durante el homenaje, se rindió un sentido tributo al perfil humano y social de cada uno de los ejecutados. Carlos Alcayaga Varela fue evocado por su familia y la Corporación Memoria MAPU como un incansable pirquinero, obrero de la construcción y secretario regional de la Central Única de Trabajadores (CUT), reconocido por su generosidad y su rol fundamental fundando sindicatos en el valle del Elqui.
Asimismo, los hijos de Manuel Marcarián destacaron la calidad humana de su padre, recordándolo como un agricultor volcado al servicio público que entregaba insumos agrícolas y donaba máquinas de coser a las mujeres de la zona.
En el caso de Óscar Cortés, se visibilizó su labor como dirigente social que impulsó mejoras sanitarias e infraestructura para los más desposeídos, liderando comités que concretaron la entrega de 118 viviendas sociales durante el gobierno del Presidente Salvador Allende.
Finalmente, los descendientes del joven Gabriel Vergara remarcaron su dinamismo como trabajador agrícola, dirigente sindical y presidente del club deportivo de Villaseca al momento de su asesinato.
Los asistentes recalcaron que este crimen salvaje no solo truncó vidas individuales, sino que fracturó a familias, comunidades y pueblos enteros. A más de 50 años de búsqueda ininterrumpida, exhumaciones y procesos judiciales complejos, los familiares enfatizaron sus demandas centrales: verdad, justicia plena y el derecho a sepultar a sus seres queridos con dignidad.
Las organizaciones de derechos humanos y familiares presentes reafirmaron de forma categórica que el motor de su incansable lucha no es el odio ni la venganza, sino la preservación de la identidad y la memoria histórica.
Expresaron además, que la forma más certera de honrar el legado de los caídos es la participación activa y el trabajo por una sociedad equitativa, manteniendo el compromiso de no detenerse hasta encontrar el paradero del último detenido desaparecido y erradicar las lógicas autoritarias de la sociedad chilena.