Agendas paralelas abren debate por la coordinación local
Juliá vs. Pino: ¿quién marca el rumbo de la Región de Coquimbo?
La apertura del paso de Agua Negra volvió a poner sobre la mesa una pregunta que trasciende a la recuperación de la ruta 41: ¿cómo se están coordinando las principales autoridades políticas de la Región de Coquimbo para enfrentar los desafíos de la zona?
La interrogante surgió con fuerza durante la semana pasada, cuando el gobernador regional, Cristóbal Juliá, y el delegado presidencial, Víctor Pino, coincidieron en Santiago realizando gestiones ante el nivel central para acelerar la habilitación del corredor internacional, aunque cada uno desarrolló una agenda por separado.
Pino se reunió con el director nacional (s) de Vialidad, Jaime Huidobro, para abordar los trabajos y recursos necesarios para recuperar la ruta 41, afectada por los eventos meteorológicos del invierno y la acumulación de nieve en la alta cordillera. Juliá, en tanto, sostuvo un encuentro con el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, buscando respaldo del nivel central para cumplir con la meta de abrir el paso el 1 de diciembre.
Lo llamativo es que esto ocurrió pocos días después de que ambas autoridades participaran, junto a otros actores regionales, en una reunión de coordinación para abordar precisamente el futuro de Agua Negra. En esa oportunidad, Juliá planteó que estaban dispuestos a recurrir al nivel central para asegurar los recursos necesarios, mientras Pino destacó el trabajo que se estaba desarrollando para despejar la ruta.
Desde ambas autoridades, en todo caso, han descartado que exista una competencia. Pino aseguró que las gestiones son “totalmente complementarias” y que apuntan a “una sola dirección”, mientras Juliá sostuvo que están trabajando en conjunto para conseguir que el paso esté operativo a comienzos de diciembre.
Sin embargo, la discusión no se limita a Agua Negra, ya que durante este mes también se han observado agendas territoriales diferenciadas. El gobernador encabezó, por ejemplo, la inauguración de la renovada plaza Independencia de La Antena, proyecto financiado mediante el Fondo Regional de Iniciativa Local, con una inversión superior a $190 millones.
En paralelo, la delegación presidencial ha desarrollado una agenda de actividades en terreno vinculadas al Fondo Presidente de la República y al despliegue de servicios públicos en los barrios. El propio gobierno ha relevado este tipo de iniciativas como una forma de fortalecer el vínculo con las organizaciones sociales y los territorios.
La separación de agendas tiene además una explicación institucional: el gobernador regional es la autoridad electa que encabeza el Gobierno Regional, mientras el delegado presidencial representa al Presidente de la República y mantiene responsabilidades asociadas al gobierno interior, seguridad y coordinación de los servicios públicos dependientes del ejecutivo.
El problema, por tanto, no necesariamente está en que ambos tengan agendas distintas, sino en si esas agendas logran converger en una estrategia común para la región.
¿Juliá busca desmarcarse de Pino?
En este contexto, aparece un segundo elemento de fondo. Mientras ambas autoridades despliegan actividades y gestiones en distintas áreas, los gobiernos regionales enfrentan una discusión particularmente sensible por el Presupuesto 2027. Hacienda ha planteado una reducción inicial de 7% de los recursos regionales, propuesta que ha generado preocupación entre los gobernadores y que todavía se encuentra en discusión.
Ese escenario agrega presión al liderazgo regional. Para el analista político Jorge Insunza, la Región de Coquimbo arrastra históricamente problemas de conducción estratégica y actualmente existe, además, una disputa de liderazgos entre Juliá y Pino.
“Las debilidades de Pino ya son insostenibles y, en vez de enredarse en esta pelea menor, Juliá debería encarar los recortes que el ministro Quiroz quiere hacer a los gobiernos regionales, que le va a restar mucha capacidad de acción”, plantea.
Insunza también apunta a un problema político más amplio: a su juicio, los partidos oficialistas no estarían funcionando como una coalición capaz de articular una agenda regional común, lo que dejaría un espacio de liderazgo que las propias autoridades están ocupando con iniciativas y gestiones individuales.
Por otro lado, fuentes consultadas por Diario El Día, aseguran que "lo que pasa es que el gobernador no se quiere vincular con el delegado porque, uno, no tiene influencia en el gobierno central y porque quiere desmarcarse de su cuestionada gestión”.
Lo otro, agregan, "es que en la práctica el gobierno no tiene una coalición con la centroderecha por lo que la cordinacion es mucho mas dificil y ese es un problema de fondo. No le da claridad a la relación con los GORE de centroderecha y, en la práctica, no hay coordinación".