Se esperan nuevas precipitaciones de primavera

Lluvias tardías generan millonarias pérdidas en cerezos de Limarí

Las precipitaciones de octubre provocaron daños de entre 20% y 55% en variedades tempranas de cerezas en la zona baja de la provincia. Aunque las reservas de agua ofrecen mejores perspectivas para el riego, especialistas advierten sobre los riesgos para otros frutales y llaman a reforzar las medidas preventivas.
Las consecuencias de las lluvias podrían extenderse a otros cultivos si las precipitaciones vuelven a repetirse.
Las consecuencias de las lluvias podrían extenderse a otros cultivos si las precipitaciones vuelven a repetirse.
domingo 11 de octubre de 2026

Las lluvias registradas entre el 5 y el 8 de octubre en la provincia del Limarí dejaron un escenario de contrastes para la agricultura. Mientras las precipitaciones han contribuido a mejorar la disponibilidad de agua para las próximas temporadas de riego, también provocaron pérdidas en cultivos que se encuentran en etapas sensibles de su desarrollo, especialmente en la producción de cerezas.

Giovanni Lobos, investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, explicó que las precipitaciones tuvieron distintas intensidades según el sector. En la costa se registraron montos cercanos a los 25 milímetros, mientras que en las zonas interiores las cifras bordearon los 8 milímetros. Pese a estas diferencias, las lluvias generaron daños importantes en huertos de cerezos ubicados principalmente en la zona baja del Limarí y sus alrededores.

El especialista detalló que las variedades tempranas Brooks, Nimba y Cher Ten, que se encontraban a entre tres y siete días de la cosecha, fueron especialmente afectadas por la partidura de la fruta, un daño que impide su comercialización tanto en el mercado nacional como en el de exportación.

 “Las lluvias generaron la partidura de la fruta, lo que significa pérdidas productivas de estas variedades en torno al 20% y 55%”, señaló Lobos. El investigador precisó que la fruta dañada no puede comercializarse, por lo que termina perdiéndose y afecta directamente los ingresos de los productores.

Riesgos para otros frutales

Las consecuencias de las lluvias podrían extenderse a otros cultivos si las precipitaciones vuelven a repetirse. Entre ellos están los nogales, las vides pisqueras y los paltos, aunque los efectos dependerán de la etapa de desarrollo de cada especie y de las medidas preventivas que adopten los agricultores.

En el caso de los nogales, Lobos advirtió que los huertos que se encuentran en plena floración y emisión de polen están expuestos a condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades bacterianas, como la peste negra, que provoca manchas oscuras en la fruta.

“Si no hay manejo y prevención, y las lluvias vuelven a repetirse, los daños podrían ser en torno al 30% a 40% de la producción”, alertó el investigador.

Las vides pisqueras, por su parte, se encuentran en pleno desarrollo de sus racimos. En esta etapa, la humedad puede favorecer la aparición de oídio y posteriormente de botritis, enfermedades que pueden provocar la pudrición de los racimos y generar pérdidas a medida que se acerca la cosecha.

En los paltos, en cambio, el aumento de la humedad relativa podría resultar beneficioso para la cuaja del fruto, proceso en el que se forma el fruto después de la floración. De acuerdo con el investigador, esta condición se ve favorecida cuando la humedad relativa supera el 60%.

El escenario, por tanto, no es igual para todos los cultivos. Mientras algunas especies pueden beneficiarse de determinadas condiciones de humedad, otras enfrentan riesgos que requieren atención oportuna.

Lluvias tardías complican la planificación

Para Lobos, el problema no es la lluvia en sí misma, sino el momento en que ocurre. “Que llueva es bueno, pero en invierno. Lluvias tardías como las de este año o en primavera generan más problemas que beneficios”, sostuvo.

El investigador relacionó las condiciones registradas durante el invierno y el inicio de la primavera con la influencia del fenómeno de El Niño, que puede favorecer un aumento de las precipitaciones y de las temperaturas máximas. Esto último también podría generar dificultades durante el verano si no se toman las precauciones necesarias.

Además, recordó que la Dirección Meteorológica de Chile había pronosticado precipitaciones por sobre lo normal para la Región de Coquimbo durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, una tendencia que, según indicó, se está manifestando en las condiciones actuales.

Esta variabilidad representa un desafío para los agricultores, que deben ajustar sus labores y estimaciones de cosecha frente a cambios en las condiciones climáticas. Las lluvias pueden afectar la calidad de la fruta, modificar los calendarios de recolección y generar incertidumbre sobre el volumen de producción que finalmente podrá comercializarse.

El escenario requiere especial atención durante los próximos días, ya que se esperan nuevas precipitaciones en la provincia. De acuerdo con Lobos, las lluvias podrían regresar el lunes 12 y martes 13 de octubre, por lo que recomendó anticipar los manejos para disminuir los posibles daños.

Para los cerezos, aconsejó realizar aplicaciones foliares de calcio y mantener la humedad del suelo cercana a su capacidad de campo, con el objetivo de evitar desequilibrios hídricos en la planta y el fruto. En los nogales, planteó la aplicación de productos a base de cobre antes y después de las lluvias para prevenir la peste negra.

En las vides de mesa y pisqueras, en tanto, llamó a reforzar los tratamientos preventivos contra el oídio y la botritis, de acuerdo con las recomendaciones técnicas para cada cultivo.

El investigador también destacó la importancia de consultar oportunamente los pronósticos meteorológicos. Contar con información anticipada sobre lluvias y olas de calor permite organizar las labores agrícolas y adoptar medidas antes de que se produzcan daños.

Agua disponible, pero con desafíos sanitarios

Desde el Ministerio de Agricultura destacaron que las precipitaciones registradas desde julio en las provincias de Elqui, Limarí y Choapa han tenido un efecto favorable en la disponibilidad de agua para el sector silvoagropecuario. Según la cartera, varios embalses se encuentran al 100% de su capacidad y se espera que los deshielos cordilleranos permitan incrementar las reservas durante las próximas semanas.

“Este panorama mejora las perspectivas para asegurar el riego de las próximas temporadas y proyectar el desarrollo de la agricultura regional”, indicó Vicente Valdés, seremi de agricultura de la Región de Coquimbo.

Sobre las lluvias primaverales el seremi reconoció que estas pueden generar efectos adversos en determinados cultivos, especialmente en esta etapa de la temporada para la uva de mesa, las cerezas y otras especies frutales, “estamos fortaleciendo, a través de nuestros servicios del agro, principalmente INDAP e INIA, las labores de asesoría y acompañamiento a nuestros agricultores. El objetivo es entregarles herramientas y recomendaciones oportunas para que puedan adoptar medidas preventivas antes, durante y después de estos episodios climáticos, resguardando sus cultivos, sus producciones agrícolas y su capacidad productiva”.

A estas tareas se suma la recuperación de obras de riego afectadas por el sistema frontal de julio, trabajo que se desarrolla junto a las organizaciones de regantes y los servicios del agro para restablecer su funcionamiento y mejorar la distribución del agua.

 

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