En Combarbalá
Petroglifos y cielos estrellados: los atractivos que buscan conquistar a los turistas
Por Estefanía González.
Entre las huellas que dejaron los antiguos habitantes del territorio y la limpieza de los cielos del norte chico, Combarbalá busca fortalecer una propuesta turística que combina arqueología y astronomía. Se trata del arqueoastroturismo, una experiencia que permite conocer el patrimonio prehispánico de la comuna y, al mismo tiempo, descubrir la relación que las antiguas comunidades pudieron establecer con el paisaje y los fenómenos celestes.
La comuna, ubicada en la provincia de Limarí, cuenta con numerosos sitios arqueológicos y manifestaciones de arte rupestre que dan cuenta de la presencia de distintos grupos humanos a lo largo de miles de años. Petroglifos con figuras geométricas, líneas y representaciones de personas forman parte de este legado, que hoy comienza a adquirir mayor relevancia dentro de la oferta turística local.
Paola Yáñez , guía de turismo cultural desde 2003 y creadora del tour operador Intiwasi, lleva más de dos décadas vinculada al rubro. Tras trabajar en Iquique, llegó a Combarbalá en 2004 y comenzó a desarrollar recorridos independientes para dar a conocer los atractivos de la zona.
Con el tiempo, amplió su trabajo hacia el turismo astronómico, una actividad que ya le interesaba desde su adolescencia. Su experiencia como guía y su paso por el observatorio Cruz del Sur le permitieron complementar ambas áreas y desarrollar una oferta que incluye visitas a sitios arqueológicos, recorridos por el territorio y observación astronómica.
“Combarbalá se ha posicionado con el astroturismo, que es como el fuerte que tiene, y la arqueología. Entonces se le está sacando mucho partido y provecho a esa área”, señaló.
Petroglifos que conectan con el pasado
Uno de los lugares que forman parte de esta oferta es la quebrada de Lepe, en el sector de Quilitapia, donde se encuentran alrededor de 30 petroglifos bajo el resguardo de la comunidad agrícola Jiménez y Tapia.
En este sector es posible observar grabados de trazos lineales y figuras geométricas, expresiones que forman parte de la riqueza arqueológica de Combarbalá. Su visita permite acercarse a las huellas materiales que dejaron las comunidades que habitaron este territorio antes de la llegada de los españoles.
El sector se suma a otros puntos de interés, como el Rincón Las Chilcas, en el valle de Cogotí, y el sitio arqueológico Los Bullines, ubicado en el camino entre el observatorio y Pueblo Hundido. Cada uno posee características particulares y ofrece distintas posibilidades para el turismo patrimonial.
De acuerdo con Yáñez, en la comuna existen más de 400 sitios con petroglifos, aunque no todos cuentan con condiciones adecuadas para recibir visitantes. Por ello, es importante distinguir entre la existencia de vestigios arqueológicos y aquellos lugares que disponen de senderos habilitados, accesos seguros e información para realizar recorridos guiados.
“Existen varios sitios arqueológicos. Los que están accesibles con senderos y circuitos son, en estos momentos, tres”, explicó la guía, quien destacó que estos lugares requieren investigación y una adecuada preparación logística para organizar las visitas.
El Rincón Las Chilcas es uno de los principales referentes de este patrimonio. El circuito permite recorrer un conjunto de rocas grabadas y conocer los diseños asociados a las antiguas comunidades que habitaron el valle. Los Bullines, por su parte, ofrece una experiencia que puede incorporar caminatas y actividades de mayor exigencia física, dependiendo del recorrido.
Estas visitas no solo permiten observar los grabados, sino también comprender que estos vestigios constituyen una fuente de información sobre las formas de vida, las creencias y las prácticas de las poblaciones que ocuparon el territorio en diferentes períodos.
Unir la arqueología con los cielos de Limarí
La posibilidad de complementar estas experiencias con la astronomía abre nuevas oportunidades para el turismo local. La arqueoastronomía estudia las relaciones entre las sociedades del pasado y los fenómenos celestes, considerando, entre otros aspectos, la orientación de determinados espacios, las observaciones del Sol y la Luna y el significado que pudieron tener los ciclos astronómicos para las comunidades indígenas.
La presencia del observatorio Cruz del Sur constituye, además, un atractivo que favorece la llegada de visitantes y permite articular distintas experiencias durante una misma estadía.
Pese al potencial de sus atractivos, Yáñez señaló que el desarrollo turístico de Combarbalá ha sido lento. Durante años trabajó de manera independiente, levantando información local y buscando generar vínculos con agencias y otros prestadores de servicios para dar a conocer la comuna fuera de la región.
Actualmente, forma parte de Combarbalá Viva, una iniciativa que reúne a emprendedoras de áreas como alojamiento y gastronomía, con el objetivo de articular servicios y ofrecer programas turísticos integrados.
La colaboración entre guías, alojamientos, restaurantes y otros actores locales busca que quienes visiten la comuna puedan permanecer más tiempo y conocer distintos atractivos, en lugar de realizar una visita breve centrada únicamente en el observatorio.