Las bolsas plásticas podrían volver a los supermercados: proyecto de ley ya aprobado por el Senado llega a la Cámara

El proyecto de ley que modifica la Ley Chao Bolsas Plásticas, ya aprobado por el Senado, permitiría el regreso de las bolsas plásticas al comercio. La iniciativa inicia ahora su segundo trámite en la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputadas y Diputados y expertos advierten que sería un retroceso en los avances logrados en la reducción de residuos plásticos.
lunes 26 de octubre de 2026

Ocho años después de la promulgación de la Ley Chao Bolsas Plásticas, Chile enfrenta un posible punto de inflexión, pero en sentido contrario: por primera vez desde 2018, la política de reducción de bolsas plásticas podría retroceder drásticamente. Un proyecto de ley aprobado por el Senado permitiría el regreso al comercio de bolsas plásticas si estas cumplen con cierta resistencia y capacidad para ser consideradas como reutilizables y se fabriquen con plástico 100% reciclado en Chile o de materias primas compostables. Ahora inicia su segundo trámite en la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputadas y Diputados.

Según cifras del Ministerio del Medio Ambiente, desde la entrada en vigencia de la Ley 21.100 se han retirado de circulación más de 13.600 millones de bolsas plásticas, gracias a un cambio de hábitos que tomó años. Lo que está en discusión no es solo qué bolsas quedarían permitidas, sino si el país está dispuesto a desandar ese camino.

“Nuestra principal preocupación es que este proyecto termine siendo un retroceso en lo que se ha logrado en estos ocho años de Ley Chao Bolsas Plásticas, que marcó un cambio concreto en la forma en que Chile enfrenta el uso de bolsas plásticas en el comercio. Reabrir la puerta a su comercialización, incluso bajo la categoría de reutilizables fabricadas con plástico reciclado, podría debilitar una política pública que ha logrado reducir significativamente estos residuos”, señala Adela Rogers, Gerente de Sostenibilidad de Unibag.

Uno de los principales puntos de discusión es que una bolsa hecha con plástico reciclado no necesariamente se va a reutilizar. Eso depende de cuánto resista, cuánto dure y, sobre todo, de que la gente efectivamente la vuelva a usar. Por eso, el debate en la Cámara debería centrarse en una pregunta simple: qué tiene que cumplir una bolsa para poder llamarse reutilizable.

No es una discusión nueva: otros países ya enfrentaron esta pregunta, con resultados poco alentadores. En 2014, California prohibió las bolsas plásticas, pero permitió bolsas más gruesas catalogadas como “reutilizables”. Ocho años después, los residuos de bolsas plásticas habían aumentado un 47% y solo un 2% de los consumidores volvía con su bolsa a la tienda. En 2024, el estado tuvo que corregir la ley y prohibir toda bolsa plástica en el punto de venta.

Consultado sobre la modificación, Mark Minneboo, director ejecutivo de Fundación Conexión Natural, señala: "Celebramos toda iniciativa o ley que reduzca el uso de plástico virgen o evite que un producto de un solo uso termine en un vertedero. Pero incorporar plástico reciclado no basta por sí solo: importa cuánto dura la bolsa, cuántas veces se usa y qué pasa con ella al final de su vida útil. Nos ha costado años cambiar la cultura, y si estas nuevas bolsas se perciben como desechables, perderíamos lo avanzado y generarían un mayor daño ambiental. Por eso, cualquier excepción necesita criterios técnicos claros, fiscalización y educación."

El proyecto continuará ahora su tramitación en la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputadas y Diputados, donde se abre una nueva oportunidad para revisar el alcance de la excepción y las condiciones que deberían cumplir las bolsas que se autoricen. Para quienes han seguido la discusión, la clave estaría en que sea la propia ley, y no solo una norma técnica posterior, la que fije requisitos mínimos y verificables para que una bolsa pueda llamarse reutilizable, junto con mecanismos de fiscalización que permitan distinguir entre una bolsa que solo incorpora material reciclado y una que realmente se usa muchas veces.

La paradoja es evidente: un proyecto que nació para fortalecer la Ley Chao Bolsas Plásticas podría terminar abriendo la puerta a lo que esa misma ley buscó dejar atrás. Después de ocho años de cambios concretos en el comercio y en los hábitos de las personas, el desafío para los legisladores será que esta actualización sea un paso adelante y no un retroceso.