Ley "Morocho"

Proyecto busca incluir a los animales en la planificación de emergencias en Chile

La iniciativa, que modifica las leyes N° 21.364 y N° 20.380, nació tras el caso del perro que quedó atrapado en el río Mapocho y avanza en el Congreso con el respaldo de parlamentarios de la Región de Coquimbo. Busca subsanar un vacío legal que, según sus impulsores, no solo afecta a los animales, sino que también pone en riesgo la vida de las personas.
Durante las lluvias de julio en la Región de Coquimbo se realizaron varios rescates de mascotas por parte de carabineros
Durante las lluvias de julio en la Región de Coquimbo se realizaron varios rescates de mascotas por parte de carabineros
jueves 29 de octubre de 2026

Las lluvias de julio en la Región de Coquimbo dejaron cientos de personas afectadas, viviendas y caminos destruidos, pero también visibilizaron otra arista que preocupa a los habitantes de la zona: el rescate de mascotas y animales de producción que sufrieron las inclemencias del tiempo. Carabineros realizó una serie de rescates de mascotas junto a sus dueños, una labor que no estuvo exenta de dificultades, ya que muchos animales escapaban o se asustaban al sentir el ruido del helicóptero de rescate o la llegada de extraños. Incluso desde la institución hicieron un llamado a las personas que necesiten evacuar con sus mascotas a mantener una correa o cordel para amarrarlos, o un bozal en el caso de animales cuidadores o no sociables, para facilitar las labores del rescatista y no exponerlos a eventuales mordeduras o ataques.

Esa realidad, sumada a la experiencia de los incendios forestales y a casos como el de Morocho, el perro que el pasado martes 6 de octubre quedó atrapado durante varias horas en medio del río Mapocho tras el aumento del caudal provocado por las lluvias y que, tras ser arrastrado por la corriente, logró salir del agua por sus propios medios, impulsó la presentación del proyecto de ley que busca incorporar formalmente la dimensión animal a la gestión del riesgo de desastres en Chile.

El vacío legal 

La iniciativa, denominada "Ley Morocho" propone modificar la Ley N° 21.364, que creó el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres y estableció el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), y la Ley N° 20.380, sobre protección de animales, para establecer medidas de prevención, evacuación y resguardo de animales ante emergencias.

Según se expone en el proyecto, la normativa vigente no obliga a considerar a los animales en la planificación de emergencias. Aunque SENAPRED cuenta con una Mesa Temática de Gestión del Riesgo de Desastres Dimensión Animal, esta carece de reconocimiento legal y facultades para exigir medidas específicas. La falta de planificación también se refleja en la ausencia de cifras oficiales unificadas sobre los animales afectados por catástrofes, como ocurrió durante los incendios forestales de febrero de 2023.

Uno de los puntos centrales de la iniciativa es precisamente la evacuación y acogida de animales. El proyecto establece que los planes de emergencia deberán contemplar procedimientos para su evacuación, traslado y acogida temporal, coordinados con la evacuación de la población, además de identificar previamente recintos o lugares que puedan ser utilizados para recibirlos, de acuerdo con las normas sanitarias y de bienestar animal vigentes.

Proteger a las personas

El proyecto no se limita al bienestar animal. Su fundamento principal, según se enuncia sin rodeos en la iniciativa, es que incluir a los animales en la evacuación protege la vida de las personas. La evidencia acumulada internacionalmente desde el huracán Katrina, y confirmada en la experiencia nacional de los incendios forestales, demuestra que una proporción significativa de la población se niega a evacuar, retrasa su salida o regresa prematuramente a la zona de peligro cuando no puede llevar consigo a sus animales de compañía.

Asimismo, el proyecto busca resguardar a los animales de producción, cuya pérdida afecta los ingresos de las familias rurales, la agricultura familiar campesina y la seguridad alimentaria. La afectación del ganado en una emergencia golpea directamente a la agricultura familiar campesina, a la seguridad alimentaria local y a la capacidad de recuperación de comunidades rurales enteras. Los 6.800 productores damnificados en 2023 en las regiones del centro-sur no perdieron un patrimonio accesorio: perdieron su fuente de ingresos.

La dimensión animal es también, según el proyecto, una cuestión de salud pública. El manejo y la disposición final de cadáveres animales tras una emergencia, el control de zoonosis, la calidad de las aguas y la atención sanitaria de urgencia son materias que exceden con mucho el bienestar del animal individual y comprometen a la población. Hoy se resuelven mediante protocolos aplicados caso a caso, sin previsión en los instrumentos de planificación.

Avanzar en la legislación 

Al respecto, el diputado Bernardo Salinas Maya (PC) respaldó la iniciativa presentada por el diputado José Antonio Rivas junto a los parlamentarios firmantes, y destacó que responde a una preocupación ampliamente presente entre las familias, ante la ausencia actual de regulación específica para enfrentar estas situaciones.

"Primero partir que esta también es una respuesta clara y contundente a la ciudadanía de que esta bancada, y nosotros tenemos una tremenda sensibilidad, compromiso con nuestros animales. Animales menores y también mayores, porque efectivamente son parte hoy día de las familias", señaló el parlamentario de la Región de Coquimbo.

Salinas enfatizó especialmente el vínculo que muchas personas mantienen con sus animales de compañía, particularmente quienes viven solas. "Tenemos muchísimos adultos mayores y personas que viven solos y sus animales de compañía son parte también de su círculo, de sus afectos, son animales sintientes. Por tanto, hoy día hay un vacío legal, que no hay una ley que los protege, que los cuide y los rescate en situaciones de catástrofe".

El diputado vinculó además la necesidad de avanzar en esta legislación con la experiencia de regiones que enfrentan recurrentemente emergencias naturales. "Ya lo vimos en los incendios, nosotros que somos de las regiones del norte, los aluviones, los tsunamis y también, como acabamos de vivir en la Región de Coquimbo y Atacama, también temporales que dejan aislados y que efectivamente dejan a nuestros animales desprovistos".