PIDIERON EVITAR CONFUSIÓN

Pescadores temen que alerta preventiva por marea roja afecte al turismo y ventas

Tras las pérdidas sufridas durante el año, el sector llamó a reforzar la información y coordinación con las autoridades para evitar una nueva caída en el consumo de productos del mar.
En la caleta de Coquimbo esperan recuperarse económicamente tras las pérdidas del invierno. (Foto: Cristian Silva)
En la caleta de Coquimbo esperan recuperarse económicamente tras las pérdidas del invierno. (Foto: Cristian Silva)
domingo 01 de noviembre de 2026

La Región de Coquimbo fue incluida entre las 15 regiones del país bajo alerta preventiva por floraciones algales nocivas, conocidas como marea roja, medida que estará vigente desde este 1 de noviembre hasata el 30 de junio de 2027. La disposición busca reforzar el monitoreo y la coordinación entre SENAPRED, organismos técnicos y autoridades sectoriales ante eventuales episodios durante la próxima temporada estival. 

Este escenario tiene como antecedente lo ocurrido en Tongoy en enero, cuando la detección de toxina amnésica obligó a restringir temporalmente la extracción y comercialización de mariscos bivalvos de la bahía. Aunque la prohibición se levantó el 16 de ese mes, la confusión sobre su alcance también afectó el consumo de pescado y la llegada de visitantes. 

A ese golpe se sumaron las lluvias y marejadas del invierno, que provocaron pérdidas de cultivos de ostiones y piures en Tongoy, además del arrastre de sedimentos que redujo los sectores disponibles para la extracción de machas en la bahía de Coquimbo.

En este contexto, El Día conversó con pescadores de la caleta de Coquimbo para conocer su visión sobre la medida preventiva y las expectativas del sector de cara al próximo verano.

Ricardo Vitaly Ledezma Jiménez, presidente del Sindicato Los Delfines y representante del terminal pesquero del sector de Los Delfines, señaló que “cuando se lanza esta información, la gente la toma como que ya estamos con presencia de marea roja, pero los medios de prensa no tienen la culpa, porque recogen la información que emiten las instituciones, las que deberían trabajar en conjunto con las organizaciones, representantes de gremios y asociaciones”.  

Vitaly también recordó que “el manejo de lo ocurrido en Tongoy hizo bastante daño y generó un efecto en cadena que llegó a Totoralillo, la Avenida del Mar, Coquimbo y todas las caletas. Por eso, pedimos que las autoridades se reúnan con las organizaciones y dirigentes para prepararnos ante una situación que puede acontecer, que trabajen en terreno, porque aquí no han venido ni nos han llamado para preguntarnos cómo organizarnos. Nosotros queremos trabajar con la autoridad, apoyarnos y aprender a convivir con estos acontecimientos para tener un buen verano 2027”.

El dirigente adelantó que “estamos próximos a un verano esperanzados en que se habilite el paso de Agua Negra, porque eso dará un empuje a la economía. Así que nos estamos preparando y pensando en cómo reactivarnos después de las bajas que sufrimos en julio y agosto”. 

Vitaly aseguró que “como comerciantes, debemos adaptarnos, porque los precios de pescados y mariscos serán elevados. Debemos ofrecer la Cruz del Tercer Milenio, el Parque O’Higgins, la Mezquita, el Terminal Pesquero y su gastronomía, la avenida Costanera y las playas, además de adaptar los horarios y aprovechar las mañanas para el turismo, porque en la tarde pueden empeorar las condiciones del mar”.

El caso de Tongoy

Por su parte, Ricardo Campos, pescador artesanal de la caleta de Coquimbo, recalcó que “la información debería manejarse y explicarse más detalladamente, porque las autoridades no explican que la marea roja perjudica más a los mariscos filtrantes, como el piure, la macha, la almeja y el chorito, y muchas veces la gente piensa que también afecta al pescado y se va de la zona”.

Campos apunta a que esta falta de información "perjudica a toda una cadena, incluidos los restaurantes y quienes venden sándwiches de pescado o pescado al plato, pero además ha sido un año duro por las lluvias y el mal tiempo que han perjudicado a los pescadores artesanales, porque depende del clima, sumado al alza de las bencinas y otras cosas que han pasado en la región”. 

En tanto, Vania Órdenes, pescadora artesanal de la caleta de Coquimbo, insistió en que “esta alerta preventiva nos afecta porque la gente piensa que ya está la marea roja y que los pescados y mariscos están contaminados y no es así, es solamente preventivo”.

A juicio de la pescadora, las autoridades debieran "estar monitoreando la temperatura y la floración de microalgas. Además, ya deberían estar preparando cómo ayudarán a la gente, para que no se repita lo que pasó en Tongoy, donde el comercio y la hotelería quedó muy afectada, porque no había ninguna ayuda de emergencia disponible”.

En relación a este escenario, un mariscador de Tongoy, quien prefirió mantener su identidad en reserva, advirtió que “el público no viene por miedo y la baja se nota. A eso se suma el clima, que está difícil a ratos y todo se manifiesta en la poca llegada de visitantes”.

Libres de marea roja

Desde el sector turístico, Marcos Carrasco, presidente de la Asociación Gremial de la Industria Hotelera y Gastronómica (HOTELGA) de la Región de Coquimbo, se refirió al carácter preventivo de la medida y a la importancia de informar con claridad a la ciudadanía.

“Esta es una emergencia preventiva y hay que ser enfático en señalar que en la Región de Coquimbo no tenemos marea roja”, remarcó.

Carrasco puntualizó que “esto es un plan preventivo para monitorear las especies marinas y evitar cualquier tipo de problema de salud pública, lo que tiene que ver con disponer de los recursos para monitorear constantemente los productos del mar”.